Hay algunos grupos que hacen lo que les da la gana, cosa que en este caso se agradece. Thunder han sobrevivido durante la década de los 90 y lo que llevamos de siglo XXI a modas tipo grunge, sleazy, nu-metal, power metal y demás. Han hecho su música sin importarles demasiado lo que se cocía a su alrededor y alejados del sol que más calentaba en cada momento. No han inventado nada, nunca fueron un grupo de primera división ni grandes superventas. No tienen canciones que hayan sido hit-singles ni han vendido discos como churros. En definitiva, estar estaban, pero nunca sacaron la cabeza por encima del resto.
Sin embargo siempre han sido un grupo respetado, del que todo el mundo hablaba bien y del que se esperaba que en cualquier momento iban a estallar. Nunca llegó ese momento, y aunque todavía no es tarde, personalmente creo que se les pasó el arroz hace algún tiempo.
No es fácil tener una discografía tan aprovechable como tienen Danny Bowes (voz) y Luke Morley (guitarra), primero con Terraplane y luego con Thunder. Y para no desentonar, su nuevo trabajo “Shooting at the sun” es un disco de su hard rock de siempre con once buenísimas canciones que, supongo, seguirán pasando desapercibidas para mucha gente. Si ser ‘del montón’ es la clave para hacer discos como este, espero que no destaquen nunca, que el mundo siga interesándose por mediocridades de los grupos de moda, que los foros estén llenos de disputas sobre el último del grande de turno y que Thunder sigan a su bola, exactamente como lo han hecho hasta ahora.
El título lo dice todo, no me extraña que sientan que hacer buena música sea como disparar al sol. Quien quiera entender que escuche, y disfrutará de uno de los mejores discos de 2003.
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Alvar de Flack
