Paso a paso, Sphinx se han hecho un nombre en el panorama nacional. Desde su Cádiz natal han ido escalando peldaños, siguiendo una carrera ascendente desde aquel homónimo “Sphinx” (2001) y el posterior “Mar de Dioses” (2003), ambos reseñados en esta Web a su debido momento.
“Paraíso en la Eternidad” supone su asentamiento definitivo como una de las mejores bandas de Heavy Metal que circulan por la piel de toro. Para ello ha seguido una trayectoria coherente en la que ha conseguido desarrollarse como grupo sin pegar bandazos, creyendo en sus posibilidades y creciendo como banda y como músicos.
Las influencias de Iron Maiden siguen siendo innegables, sobre todo en las guitarras de Justi Bala y Santi Suárez, que demuestran una impecable ejecución aunando técnica y buen gusto, compenetrándose a la perfección, tal y como hacen sus modelos Smith y Murray. La base rítmica, compuesta por José Pineda (bajo) y Carlos Delgado (batería) ofrece un poderoso sustento sobre el que se construyen todas las composiciones, pero si hay alguien que destaca en Sphinx es, sin duda, Manuel Rodríguez, uno de los mejores cantantes que circulan en la actualidad y que demuestra en cada tema que se puede ser un excelente cantante de Heavy Metal sin tener que recurrir a gritos histéricos.
El disco contiene 11 temas en los que podemos disfrutar de un grupo más maduro pero que no ha perdido ni un ápice de la vitalidad que se le supone a un grupo de Heavy Metal. Desde la rápida “No” que abre el disco, nos adentramos en unos temas que aúnan potencia y melodía, y en el que disfrutamos de un gran trabajo de guitarras (“Destino”, “Héroes de un sueño”) y sobre todo un grandísimo trabajo vocal a cargo de Manuel Rodríguez. Su interpretación en temas como “Esclavo de tu maldición”, “A dos minutos de la muerte” o “Águilas de acero” le aúpan como uno de los mejores cantantes nacionales en la actualidad.
Uno de los pocos inconvenientes que se le pueden poner al disco es su, a veces, excesivo apoyo en el sonido Maiden. Temas como “A las puertas del Infierno” parecen directamente sacado de la factoría Harris, y le restan personalidad al grupo, aunque en la mayoría de los casos consiguen construir, a partir de esa influencia, temas muy interesantes en los que desarrollan su propia forma de sentir la música. “Paraíso en la Eternidad” es un buen ejemplo de cómo lo han conseguido, convirtiéndose en uno de los mejores temas del disco y abriendo la mejor fase del CD, ya que las dos siguientes canciones, “A dos minutos de la muerte” y “Águilas de acero” mantienen un gran nivel, sustentadas sobre todo en la buena labor de Manuel Rodríguez y las acertadas líneas melódicas que se dibujan sobre la estructura instrumental netamente metálica.
Mención aparte merece el último tema del disco, “Respóndeme”, que comienza con la melodiosa voz de Manuel sobre unas tiernas notas de piano y que va ganando en emoción, potencia y rapidez a medida que avanza la canción, con momentos pasionales finales en los que inequívocamente recuerdan al “Stairway to Heaven” de ya sabéis quien. Sin duda estamos ante un tema que se va a convertir, si no lo ha hecho ya, en uno de los clásicos de Sphinx.
Los caminos del Rock son amplios y variados. En la constante búsqueda de alternativas y de estilos innovadores, de vez en cuando se agradece que haya quien se mantenga en la base principal del Heavy Metal más clásico. Sobre todo cuando lo hace con la calidad de Sphinx.
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Santi Fernández «Shan Tee»
