Maravillosa sorpresa la que me ha deparado el disfrute de este señor disco. Y es que me acercaba a él un poco a hurtadillas y desconfiado por el absurdo prejuicio de que Shooter era y es el hijo de la estrella Country Wylon Jennings. Pero todos mis temores se disiparon rápidamente como la niebla de los pantanos porque Shooter Jennings no está aquí por ser el hijo de tal, sino por su enorme talento como músico y es que “Electric Rodeo” es sin duda uno de los lanzamientos del 2006. Una perfecta lección de cómo facturar Southern Rock hoy en día.
“Electric Rodeo” es un disco de marcado sentido rockero, más influenciado por bandas como Lynyrd Skynyrd o Allman Brothers que por el propio padre del artista. No quiere decir esto que aquí no haya buenos retazos de Country Rock como en “Manifiesto No. 2”, al fin y al cabo la música de raíces americana pasa de un “palo” a otro con facilidad. Quizá el único pero que se le podría achacar al trabajo es el exceso de baladas (pueden contarse hasta siete) aunque a mí no me sobra ni una.
La propia “Electric Rodeo” es la que abre el disco y es la más rockera, con unas buenas guitarras y un Shooter Jennings recordándonos mucho a los hermanos Van Zant. Recuerdo que se hace mucho más patente en la siguiente, la poderosísima balada “Gone to Carolina”, mi corte favorito del disco y del año, plena de “feeling” y fuerza en un “in crescendo” pletórico. “Some Rowdy Women” y “The Song Is Still Slipping Away” son otras baladas pero aquí se cambia totalmente el registro y se marca mucho más el acento sureño en unas maravillosas melodías vocales. “Hair Of The Dog” (no confundir) cierra la primera parte del disco como no podía ser de otra forma, en otra reinterpretación de la balada sureña muy en la onda Bob Seger y con Shooter dejando claro que le sobra calidad como compositor y cantante. Con “Little White Lines” vuelve el Rock Sureño de calidad y “Alligator Chomp” es una chulería sólo al alcance de los más grandes.
El final vuelve a ser una nueva explosión de baladas y medios tiempos que no bajan un ápice el nivelazo mostrado en el resto del disco. Cada pieza es enfocada de manera diferente como si fuera una especie de muestrario de cómo desarrollar la balada sureña, algo así como “La balada en siete maravillosas lecciones”. Puede parecer cansino contado así pero puedo asegurar que en cuanto uno se adentra en estos páramos de sensaciones no sobra ni un segundo, ni una nota de este más que buen disco.
Shooter Jennigns es ahora mismo, junto a Hank Williams III (aunque este en sus trabajos en solitario es mucho más tradicional) la punta de lanza de una nueva generación de músicos americanos que están revitalizando, al igual que hicieran sus padres hace años, la escena musical del país de las largas carreteras. Y es que discos como éste son los que hacen que uno se de cuenta por qué le gusta tanto la música y por qué ésta es capaz de sacar de nosotros tantos sentimientos.
[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=t_1hnrllzqY[/youtube]
Pedro Salinas “Pears”
