Tres años han pasado ya desde que Sherpa volvió a la senda del Rock Duro. Tres años, por tanto, separan este “El Rock me mata” con aquel “Guerrero en el desierto” que comentamos en su día, y que tantas opiniones encontradas ha suscitado desde entonces.
El resultado final de este nuevo disco poco tiene que ver con la idea inicial con la que fue concebido. Inicialmente se pensó editar un disco en directo, grabado en algunos de los conciertos ofrecidos por España con motivo de la presentación de “Guerrero en el desierto”, y que estaría disponible tanto en audio como en DVD, y con el aliciente de incluir un par de canciones nuevas grabadas en estudio. Según el proyecto fue avanzando, la idea de incluir nuevo material fue ganando peso poco a poco, hasta desembocar en doble CD, este “El Rock me mata” que incluye 8 canciones en estudio más un segundo CD llamado “Sherpa vivo” conteniendo la actuación íntegra de Sherpa en la sala Copérnico de Madrid, posponiendo la edición en DVD para un futuro más o menos cercano.
Sherpa cuenta ahora con una banda asentada y potente, sobre todo por la pareja de guitarristas formada por Raúl Rodrigo (ya presente en “Guerrero en el desierto”) y Luís Cruz (ex –Topo), dos excelentes músicos cuya aportación al disco es crucial, dotando a las canciones de mucha energía y demostrando en cada solo su calidad técnica y musical. Tras los tambores está Hermes Calabria, el tantos años compañero de fatigas de Sherpa.
El disco en estudio consta de 8 temas, 7 de ellos de nueva factura más la grabación en estudio (por primera vez), de “Campo de Concentración”, aquel tema ofrecido como novedad en el histórico directo “Barón al Rojo Vivo”. Ahora, 23 años más tarde, Sherpa nos ofrece una versión algo renovada en estudio, con algunos arreglos diferentes (sobre todo a nivel de coros) y, sobre todo, con la aportación de Miguel Ángel Collado, el mejor teclista que ha dado el Rock español y quien, recuperado siquiera brevemente después de años “desaparecido” para el público rockero, deja con el Hammond su impronta personal en el tema, incluido el solo que sustituye al original de guitarra. Y hablando de colaboraciones, también aparecen en el disco las hermanas Estévez, conocidas en los ’80 en los mentideros del Rock por su grupo Jerusalem y sobre todo por sus colaboraciones con Asfalto y Ñu, y actualmente triunfando con algo diametralmente distinto: Las Supremas de Móstoles.
Los temas de este disco son claramente más duros que los ofrecidos en “Guerrero en el desierto”. “El Rock me mata” es un álbum menos ecléctico, más “heavy”, comandado por los poderosos riffs de guitarra de Luís Cruz y Raúl Rodrigo, completados por una buena base rítmica formada por los dos históricos Sherpa y Hermes. El problema está en la voz. Cada día tengo más claro que la voz de Sherpa es idónea para temas melódicos, y lo pasa mal en la tesitura que exige el Heavy Metal. Al ser este disco más cañero, la mayor parte del tiempo la voz está en una tesitura demasiado exigente para el estado actual de la garganta de Sherpa, lo que le provoca no pocos problemas, siendo éste el punto más flojo del disco.
Sobre los temas, hay de todo. En general, los temas son los más duros de toda la carrera de Sherpa, algo que no es bueno ni malo, aunque sí algo sorprendente para los que esperaban una continuación de “Guerrero en el desierto”. Sherpa ha vuelto a hacerse cargo de las letras del disco (excepción evidente de “Campo de Concentración”), siendo ahora mucho menos autobiográficas que en su debut, acercándolas a la gente de la calle.
El disco comienza con los tres temas más heavies del disco: “Ángeles de la Ira”, “El fuerte eres tú” y “Ser libre” (este último con un grandísimo solo de guitarra, algo que se repite a lo largo del disco), para dar paso a los mejores temas del CD, como son “Yo por ti”, “Ajedrez mortal”, con un trabajo extraordinario de los dos guitarristas, y que fue adelantado hace unos meses en su página web y la ya comentada versión de “Campo de Concentración”, tres temas que destacan sobre los demás y que pueden hacerse un hueco sin complejos entre los grandes clásicos que jalonan su discografía.
El disco lo completa “A los rebeldes de corazón”, un sorprendente himno vacilón y calimochero (en palabras del propio Sherpa) en la onda Porretas o similar, que a pesar de descolocar un poco, seguro que funciona bien en los conciertos, y termina con la balada “Silla de metal”, un emotivo tema con base de guitarras acústicas dedicado a una persona con unos problemas concretos que afronta con una entereza y optimismo dignos de admiración.
Como he comentado anteriormente, el segundo CD recoge al completo la actuación de Sherpa en la sala Copérnico de Madrid el 16 de diciembre de 2006. El directo recoge fielmente lo vivido allí esa noche, con mínimos retoques posteriores, algo que lo convierte en un documento honesto, reflejo de lo que la banda ofrece en sus conciertos, a costa de dejar al descubierto su mayor defecto, el ya comentado estado vocal de Sherpa, muy irregular en todos los temas, en los que constantemente se va de tono y al que el esfuerzo de cantar en esa tesitura tan agresiva le lleva a soltar bastantes gallos y a mostrar una ronquera preocupante. Junto a él, Hermes Calabria demuestra que quien tuvo retuvo, pero que está lejos de sus mejores años, y la parte más brillante del grupo se la vuelven a llevar ambos guitarristas, quienes se lucen en cada tema. El repertorio es acertado, mezcla de clásicos de Barón Rojo y temas de “Guerrero en el desierto”, tal y como se interpretó ese día. Por cierto, tal y como pudimos disfrutar el día del concierto, el bajista de Ñu, Gorka Alegre, subió al escenario para tocar “Concierto para ellos”, dejando a Sherpa únicamente a sus tareas vocales.
Así es Sherpa en el 2007. A pesar de que ciegos seguidores y detractores viscerales lleven años imbuidos en una guerra absurda, lo verdaderamente importante es que uno de los históricos músicos del Rock en este país tiene un nuevo trabajo en la calle. Y eso siempre es positivo. Disfrutémoslo.
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Santi Fernández «Shan Tee»
