Servidor diría que cuando descubrió y vio a Arkania por primera vez en directo (allá por enero de 2006 -cuando aún no habían editado su primer disco- en la madrileña sala Silikona compartiendo escenario con Mirada de Ángel y Fobia Social, y cuya reseña de esa noche anda en el archivo de la sección Conciertos), me sonaron a grandes rasgos a Heavy Metal. No tuve oportunidad de escuchar su primer álbum (aunque algunos temas de lo que luego sería su trabajo debut sí los escuché en el citado concierto), pero ahora echándome al oído su segunda entrega discográfica podría catalogar al grupo de Metal melódico con toques Folk por el violín, aunque ya imagino a algunos asemejándolos rápidamente a Mägo de Oz, y siempre viene bien recordar que los famosos madrileños con su violín (y flauta) ya sonaban anteriormente a cosas realizadas por Labanda, Ñu, Gwendal y diferentes grupos de música Folk. Así que comparar a Arkania con Mägo de Oz, salvo por algunos pocos toques de violín, sería un error si sólo se quedaran en esa calificación más que superficial.
Pero antes de entrar a comentar el segundo disco de los madrileños, demos un repaso a su biografía:
Después de romperse el grupo Melodía, su guitarrista José Luis Godoy “Godo” (ex–Saurom Lamderth, Gas Ciudad) y su batería Alberto Tejera “Teje”, toman la decisión de continuar con una nueva banda, uniéndoseles el vocalista Ángel Santamaría, ahora apodado “Ícaro”, (ex-Velldur, Tasmania) y el bajista José Antonio Gallardo (ex-El Décimo Sueño, Beholder). Tras un período inicial donde realizaban versiones, deciden llamarse Arkania y grabar su primera maqueta con temas propios. Eso era en el año 2004, pudiendo la demo bajarse de Internet y, según cuentan, llegando a conseguir “Conquistador” la gran cifra de 24.000 descargas en poco tiempo.
Llegamos a 2005, año en el que hay movimientos en la banda: el batería Alberto Tejera pasa a ser segundo guitarrista, dejando su asiento tras los tambores a David Ayala (ex-Ad-Astra, Masterpiece, Stainless), y entrando también el teclista Manuel Martínez Barneto “Barny” (ex-Ebony Ark, Sacra Vigilia, Egraine y Hellend). Pero ese mismo año uno de los fundadores (Alberto), deja Arkania, y al poco tiempo entra el violinista Miguel Ballesteros, grabándose la segunda maqueta: “Lucifer”.
“Espíritu irrompible” (Pak / Avispa Music, 2007) fue el primer álbum de Arkania, constituido por nuevos temas y temas que ya habían aparecido en sus dos anteriores maquetas. Contando como invitados en algunas canciones con los vocalistas Óscar Sancho (Lujuria), Arístides Pérez (ex-Vahladian) y Sofía Hernández (Agnos).
Durante 2008 el violinista Miguel Ballesteros y el batería David Ayala abandonan la formación, siendo sustituidos por Alberto Tejera (¡el regreso del hijo pródigo!) y Jonathan Sánchez (ex–Hidden City, Nonentity, Cruce de Caminos, Elsinor, Bach, Wicked, Oro Negro), respectivamente, grabándose con ellos “Eterna” durante 2009 en Asesirena Studios, propiedad del teclista “Barny”. Utilizándose los Estudios Oasis / Korsakov para grabar batería, y las mezclas y la masterización de los trece temas (+ tema extra) del disco.
“La huída” es la pieza de arranque de “Eterna”, siendo una canción cargada de melodía, muy pegadiza, resaltando las notas melancólicas del violín de Alberto Tejera y las teclas de “Barny”, además de la personal voz de “Ícaro”, con muy buena dicción, aunque para mi gusto, rizando demasiado el rizo vocalizando, aproximándose al estilo de Raphael o Bunbury. Otro tema bastante pegadizo es “Rosas sin espinas”, recordándome la melodía de su estribillo a otra canción que por mucho que intento acordarme de cual es, no logro dar con ella.
El Power Metal de corte europeo sale a relucir en “Bandido” y “En medio de la noche”, como también ese estilo se escucha un poquito en pinceladas durante “Perros de presa” (donde la voz de “Ícaro” percibo que no llega a encajar del todo bien en ocasiones, como me sucede en otras canciones) y “Princesa de hielo” (dotada un tanto de aires épicos). “Lucifer” es otra composición con partes de velocidad “powerina”, siendo un tema que ya aparecía en la segunda demo, y en el que se cuenta con la participación de Bárbara Black (vocalista de la banda P.M.) quien alterna su voz, haciendo de Dios, con la de “Ícaro”, que realiza la de Lucifer, y también cantando al unísono, debiendo haber trabajado ahí mejor a la hora de ensamblar las voces.
La instrumental “Luz” es una bella composición donde sólo se escuchan teclas y líneas melódicas vocales, precediendo a “Eterna”, comenzada por ambiente Folk (como el inicio y desarrollo de “Perros de presa”), y durante el tema incluyen una pequeña parte de Fusión.
El violín y el bajo toman protagonismo al comenzar “Salomé”, escuchándose también en el tema melodías arábigas realizadas por Alberto.
La emotiva balada “Golpeando el corazón” está dedicada a la memoria de Ángel Santamaría, supongo que padre del vocalista “Ícaro”. Seguida por la segunda, y última instrumental, del álbum, titulada “Oscuridad”, donde el guitarrista tiene la oportunidad de lucirse más.
Otro tema de los más pegadizos, aunque podríamos decir también más comercial, es “Siempre conmigo”, sorprendiendo al incluir un cambio de ritmo al más puro estilo Maiden. A ese tema le sigue, para concluir el CD, la versión en inglés de “Rosas sin espinas”, titulada “A Better World – Roses Without Thorns”, prefiriendo con diferencia la cantada en castellano, y es que el inglés de “Ícaro” es muy mejorable.
Echo en falta durante los temas de “Eterna” más momentos de dureza, garra, furia y energía, quizá se lograría con más presencia de la guitarra de “Godo”… Aunque, aparte de gustos personales, e intentando ser objetivo, “Eterna” es un disco que puede ser catalogado en líneas generales como bueno, tanto a nivel instrumental, (especialmente en teclas y violín), como en el sonido conseguido, a pesar del protagonismo y primer plano de la voz, y en ciertas partes donde la batería no me suena debidamente, por ejemplo cuando acompaña en un trozo las melodías arábigas de “Salomé”.
Starbreaker
