El vocalista de Primal Fear, Ralf Scheepers, lanza su primer disco en solitario, consiguiendo plasmar definitivamente la idea inicial surgida en 2007 entre el cantante germano junto a su compañero Mat Sinner y, el jefe de Frontiers Records, Serafino Perugino.
Después de tantos años dentro del Metal, no voy a descubrir la cualidades vocales de Ralf Scheepers. Un vocalista que servidor descubrió a mediados de los 80 en el recopilatorio “Heavy Metal – Live In Germany Vol. I” (Gama Records, 1984) con los temas “Eye To Eye” y “Black Leather Beauty” de su primera banda de cierto renombre Tyran´ Pace, y en el vídeo recopilatorio “Metal Hammer Vol. 1” (1985) con el citado grupo tocando en directo “Eye To Eye” en el germano Metal Hammer Festival del 14 de septiembre de 1985. Más adelante mi amigo Juanjo se compró en una tienda de las cadenas Sánchez de Granada el vinilo del segundo trabajo de Tyran´ Pace, “Long Live Metal” (1985), y aunque lo escuché y escuché en su tiempo cuando me lo pasó, apenas le encontré algo destacable y no me pareció ni merecedor que me lo grabara en cassette. Heavy Metal del montón (muy influenciado por Judas Priest) de uno de los muchos grupos alemanes que salieron en la década de los 80. Luego Scheepers pasó a las filas de Gamma Ray, grabando los tres primeros discos del grupo de Kai Hansen, no llegándome a calar plenamente la voz del vocalista, aunque en absoluto diré que sea un mal cantante, al revés. Después de intentar ocupar la vacante dejada por Rob Halford en Judas Priest (también se barajó con la posibilidad de que fuera vocalista de Helloween), sin conseguir el puesto, Scheepers, junto al bajista Mat Sinner, comenzaban la carrera de Primal Fear en 1997. Llevando hasta el presente ocho discos de estudio, aunque sea un grupo que nunca llegó a gustarme, y es que el querer asemejarse en bastantes ocasiones al sonido Judas Priest era “Painkiller”, y emular tanto Scheepers a Halford a mi me echaba para atrás.
Para este primer trabajo bajo el simple nombre de “Scheepers” (mezclado y masterizado por Achim Koehler y producido por Mat Sinner), el vocalista (también teclas, guitarra acústica y sonidos FX) se ha hecho acompañar por un buen grupo de reputados músicos del panorama metalero, entre ellos compañeros de Primal Fear. Al bajo y teclas Mat Sinner (Primal Fear, Sinner, Kiske-Sommerville…), tras la batería Snowy Shaw (Therion, Dream Evil, ex–Dimu Borgir, King Diamond, Mercyful Fate…), y un buen elenco de guitarristas: Magnus Karlsson (guitarras, banjo, acordeón y teclas; Primal Fear, Kiske-Sommerville, Starbreaker…), Sander Gommans (Kiske-Sommerville, ex-After Forever…), Mike Chlasciak (Painmuseum, Halford, Sebastian Bach…), Alex Beyrodt (Primal Fear, Sinner), Kai Hansen (Gamma Ray, ex–Helloween) y Victor Smolski (Rage, Mind Odyssey). Obteniendo con tanto músico de renombre que las canciones estén francamente muy bien respaldadas instrumentalmente, sobre todo son destacables algunos pasajes guitarreros, además de la potente base rítmica en temas como “Remission Of Sin”, “Back On The Track”, etc.
El disco posee canciones variadas, no habiendo sólo composiciones de Heavy Metal en una onda Judas Priest / Halford / Primal Fear, como tenemos con la inicial “Locked In The Dungeon” (con la guitarra solista por obra de “Metal” Mike Chlasciak), “Cyberfreak” (aquí me suenan más a Halford), la poderosa “Play With The Fire”… con registros vocales de escuela Rob Halford.
En “Remission Of Sin” hay dueto vocal del que pudo ser vocalista de Judas Priest (Ralf Scheepers) y del que lo fue (Tim “Ripper” Owens). Curiosamente esta canción me trae a la cabeza más recuerdos, en su estructura y desarrollo, a los germanos Accept antes que a Judas Priest. Es un poco hímnica, aunque para himno total tenemos “Saints Of Rock”, recordándonos al Ralf Scheepers de su estancia en Gamma Ray, como también me sucede cuando escucho la interesante “Back On The Track”, o la que le sigue, el medio-tiempo Heavy & Hard de “Dynasty”.
“The Fall” tiene un épico comienzo con esas teclas y coros, pasando luego a ser un marcado medio-tiempo de Heavy & Hard Rock, rondando en el ambiente también los Priest. El siguiente corte, “Doomsday”, está dotado de ciertos toques oscuros, como en su inicio, con esa ambientación y voz grave narrativa (que más adelante vuelve a escucharse). Es el tema más extenso del trabajo, rondando los seis minutos y medio, y quizá la composición que se aleje más de lo que esperábamos encontrarnos en el álbum.
En el disco hay una versión, ¿adivináis de quién?… la balada “Before The Dawn”, que está casi fielmente tocada, y aunque me quedo con diferencia con la original, integrada en el disco “Killing Machine”, al menos no está manida. Aquí el vocalista teutón se encarga de todos los instrumentos, excepto de la guitarra solista, que fue grabada por Victor Smolski. Otra canción sosegada es la power ballad “The Pain Of The Acussed”, interviniendo aquí con sus seis cuerdas Kain Hansen. Y otro tema que está dentro de las canciones relajadas del disco es la final “Compassion”, que me trae horrores a la cabeza una nana, y que fue grabada sólo con instrumentos acústicos.
Realmente siendo objetivo, y conformista, el disco está bien, aunque para servidor no tiene ninguna canción que me deje plenamente impactado, o con ganas de escucharlo repetidas veces. Y tratándose de un músico de renombre habría que exigirle composiciones (habiendo dos compuestas, “Dynasty” y “Play With The Fire”, junto al guitarrista Stefan Leibing, ex-Primal Fear) más interesantes y redondas, ¿no? Así que para servidor se queda al final en un trabajo regular.
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Starbreaker
