Echando un vistazo sólo a la portada podemos adivinar que se trata de un disco de Death Metal: logo enrevesado con el nombre del grupo más complicado que acertar un jeroglífico egipcio, y sangre y más sangre en la portada, contraportada… En el interior del libreto además de las letras, en la línea del estilo que practican, acompañan a éstas foto-montajes con cada miembro del grupo con un disparo entre ceja y ceja y chorreando sangre por sus rostros.
Antti Suikkanen (baterista), Niko Ahokas (voces), Sofian Gezuri (bajo), Herkko Miikki (guitarra), y Matti Viisainen (guitarra y voces de apoyo) son fineses (¿lo dudabas por sus nombres y apellidos?) y editan su segundo disco (antes editaron dos demos en el 2001 –como sexteto con tres guitarras “Drowned into the darkness” y ya como quinteto “Towards eternal lost”- y su debut “Roaring depths of insanity” (Black Lotus Records, 2002) por la Discográfica de su país Firebox Records. Grabado y mezclado en los Music-Bros Studio en Septiembre de 2003 y producido por el propio grupo y Miitri Aaltonen, realizando éste también las mezclas, ejerciendo de ingeniero y añadiendo coros, guitarras y bajo a la grabación.
Tan sólo ocho temas, rozando los cuarenta y cuatro minutos, forman parte del segundo legado sanguinolento de estos chicos formados en Imatra (Finlandia) en el 2000. Sonido demoledor y apabullante y con más elementos en común con el Death Metal realizado en USA que el que se hace en Escandinavia. Bastante parecido en la manera de cantar gutural y algunos ritmos en los temas con los chicos de Glen Benton, ¿o tenemos que decir de los hermanos Hoffman?
Si no se es exigente el disco está más que bien, suenan muy compactos y potentes, aunque encuentro mucho parecido en la mayoría de las canciones. Destacaría de los ocho cortes “The art of beheading” (con una melodía final muy lograda tras tanta brutalidad), “Visions of death” (con un trozo Grindcore) y la aniquiladora “Descent to dark clarity”, quizás la mejor de todo el trabajo. Predominio de riffs y ritmos muy rápidos con una batería veloz ante algunas partes algo más “pausadas”, como en “Circle of dark beliefs”, “Unleashed be the ungodly”, “Suicidal cannibalism”… El guitarrista Viisainen apoya con voces más demenciales respecto a la voz gutural de Ahokas. El final del disco se sale de los parámetros que nos han ofrecido anteriormente, “The last awakening” marca en la pantalla que dura 13:11 pero en sí la canción dura cerca de seis minutos pasando luego a una outro con cánticos parecidos a los de un monasterio con una melodía tranquila que está muy bien, pero se exceden en la duración de este final, que sería adecuado si sólo durase unos cuantos minutos.
Correcto disco de Death Metal pero sin aportar nada nuevo bajo el sol, ¿o mejor bajo el frío? Grupos de la misma calidad hay en el mundo a miles. Tú decides escucharlos y si pueden formar parte de tu colección de discos o no.
A finales del pasado año (2004) dejaba el grupo el guitarrista Herkko Miikki, y a principios de enero se comunicaba también el abandono del bajista Sofian Gezuri, siendo sus sustitutos Aleksi Susi y Samu Viisainen (hermano del otro guitarrista), respectivamente. A finales de noviembre de este 2005 tienen previsto editar un mini-CD con el título “Become malignity”.
“Hate is in you, unleash it!”
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Starbreaker
