El alma máter de los maños Ariday es el guitarrista José Luis Supervía, quien estuvo cerca de ocho años como jugador profesional de baloncesto, tanto en el extranjero (USA, Islas Madeira, Irlanda del Norte, Alemania…) como en la Liga ACB (dos temporadas), llegando a ser internacional en las categorías inferiores de la selección española de baloncesto. A sus veintiseis años dejaba la práctica del deporte de la canasta, centrándose en su otra pasión, la guitarra. Comenzando a tocar con Boulevard (Pop), No-Cosa (Rock duro; grabando la maqueta “El principio del fin” en 1998), La Estación (Pop), El Traje (siendo aquí bajista), además de tener su propio proyecto Supervía, con dos grabaciones hasta el momento: “Siempre en el camino” (2001) y “Falsas esperanzas” (2000), y también dar forma a Viejo Profeta (con el vocalista del grupo Isak / Presagio, de su pueblo natal Epila), registrando la maqueta “Eterno caminar” (2002). En enero de 2007 gestaba su actual grupo, Ariday.
Ariday, además de por José Luis, estuvo integrado de 2007 a 2010 por la mexicana Yadira Monreal (voz), Carlos Galán (bajista) y Carmelo Echarri (batería), quienes después de sus primeros conciertos, grababan directamente su primer disco auto-editado: “10.000 kms.” (2008). El disco les llevó a tocar por diferentes escenarios de pueblos y ciudades de España desde julio de 2008 hasta agosto de 2009, consiguiendo después una gira de promoción y conciertos por Mexico del 1 al 17 de agosto, llamada “10.000 kms. Mexico Tour”.
“Cruda realidad” es ya el segundo larga duración de Ariday, siendo grabado entre enero y mayo de 2010 en Underground Estudios (batería), en Anywhere Studio (las guitarras acústicas) y en Declay Estudio (bajos, guitarras y voces). Siendo el ingeniero de sonido Daniel López “Dany Declay”, además de realizar las mezclas (junto a la banda) y de masterizar.
El cuarteto del primer disco pasó a ser quinteto en el segundo, con la entrada de Néstor Espiñá a la otra guitarra. Aunque una vez grabada la batería, Carmelo abandonaba amigablemente la formación, sustituyéndole Álvaro Molinero (apareciendo ya su nombre y una foto en el libreto del disco).
Para hacerte más o menos una idea, podemos catalogar a los maños Ariday como un grupo de Heavy-Rock, y aunque la producción de las nueve canciones (todas compuestas y escritas por el guitarrista José Luis) del álbum sea bastante modesta, me gustaría destacar principalmente el sonido que se ha conseguido en los instrumentos, sobre todo en las guitarras, que suenan bastante crudas, cañeras y directas, sintiéndolas como si estuvieras viendo en vivo al grupo. Aunque esa contundencia se ve mermada por la voz de Yadira, quien tiene una bella voz, cantando correctamente, y haciendo y logrando que los temas sean más melódicos y asequibles, pero en la mayoría de los casos no me pega mucho su dulce tono con la garra instrumental que muestran los cuatro músicos, como podemos escuchar perfectamente de primeras en el tema de apertura “Pies descalzos” (ya aquí Carlos nos muestra que no es el típico bajista que queda prácticamente oculto en la grabación, dejando notar su presencia y valía en los temas) o los dos siguientes, “Cruda realidad” y “¿Quién nos salvará?” (buen machaque tras los tambores de Carmelo, aunque podría haberse conseguido más con una producción mejor). Bastante duros instrumentalmente, pero dulcificados por la voz, melodías y estribillo de la fémina de sangre mexicana, principalmente en el segundo corte.
“No me detendrán” tiene una estructura variada, con comienzo a medio tiempo, pareciendo que luego va a ser una balada, pero resurgiendo en parte con su potencia instrumental, alternándose después la melodía con la garra.
En el guitarrero y rockero “Viajero” aún me casa menos la voz de Yadira con la instrumentación. Quedándose en un tema a medias que podría haber sido mejor.
Quizás las canciones donde mejor se acoplan la voz con la música es durante las composiciones menos duras, o con menos distorsión, curiosamente dejadas al final del disco: “Bienvenido al paraíso”, seguida de “Hoy morirás” y “Un número más”, en estas dos hay un muy buen trabajo guitarrero en su recta final.
“Luz del alba” es una composición muy especial, principalmente para Yadira, quien cuando la grababa estaba en estado de buena esperanza. Basada su letra en su bebé Izan (¡enhorabuena a la pareja!). En ella sólo se escucha un latido de corazón inicial, y luego las guitarras acústicas que acompañan a la dulce voz.
Al no haberme echado al oído aún su primer disco, no puedo decir si Ariday han progresado y crecido como grupo. Imagino que sí, y más tras sus conciertos en España y Mexico, pero con el trabajo con el que he conocido a la banda, “Cruda realidad”, les queda aún por conseguir que tanto la música como la voz alcancen su punto justo, donde la dureza no quede coja con la voz de Yadira, y ésta no quede blandita ante los instrumentos.
Starbreaker
