ARENA “Pepper’s ghost” (2005)

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arena_pepperghostSi no eres de la selecta minoría que disfruta con la música de los británicos Arena, lo primero que procede decirte es que te estás perdiendo a uno de los grupos con más cosas que decir dentro del panorama actual progresivo / sinfónico. Llevan ya diez años haciendo buena música, y les ha cundido, puesto que han publicado con este siete discos en estudio y tres en directo.

“Pepper’s ghost” es un disco conceptual con música y letra girando en torno a las ideas más catastrofistas, borricas y oscuras que de vez en cuando se pasan por cualquier mente humana. Sin embargo, y lejos de lo que pudiera parecer, la música pasa por ser un magnífico ejercicio de recortes pegados con punto de espada, moviéndose en terrenos que distan mucho de tener aires tristes o melancólicos. Composiciones donde no abundan los ejercicios malabares, pero en las que se combinan síncopes y contrapuntos, armónicos y entrenzados, efectos y toda suerte de mezclas al más puro estilo Spock’s Beard, para que os hagáis una idea.

Rob Sowden se encargó de la voz principal, nada espectacular pero tremendamente efectiva. Los perfectos coros corrieron a cargo de Clive Nolan, quien también lleva el peso de la composición y los teclados (al más puro estilo Mark Kelly de Marillion, y si no escucha “Smoke and mirrors”), y de John Mitchell, guitarra de gusto exquisito. Y la base rítmica la forman Ian Salmon (bajo) y Mick Pointer (batería), muy compacta.

El CD, en formato digipack, viene acompañado de un comic que ilustra la historia interior, con dibujos de David Wyatt, y en el que los personajes son los propios miembros del grupo. Muy interesante si te lo lees escuchando el disco (recomendado).

Tengo que añadir que, aparte de buenas canciones y magnífica presentación, el sonido del disco acompaña. Es imprescindible que suene bien para sacarle todo el partido a una obra como esta, y en este caso estamos de enhorabuena: sonido impecable. A un volumen que permita percibir todos los detalles se puede comprobar cómo todo es mucho menos complejo de lo que aparenta, lo que unido a su justa duración y a lo entretenido del contenido, deja a “Pepper’s ghost” como un disco casi perfecto.

Pensaba que su anterior disco “Contagion” (2003) sería difícilmente superable, pero aquí está “Pepper’s ghost” para demostrar que no está todo inventado, y si lo está todavía se puede combinar para parir discos en los que dejarse el dinero con alegría.

Alvar de Flack