Este disco me tiene desconcertado. Lo escucho y a veces me recuerda algo que ya he escuchado antes, pero por otro lado su propuesta no se parece a nada conocido. Le he dado unas siete u ocho vueltas al CD, unas me parece interesante y vuelvo a ponerlo, y otras un pestiño de cuidado. Hay momentos en los que creo que son unos genios, y otros en los que parecen simples como un botijo. No lo sé, no lo tengo claro, no sé si me gusta o no, todavía estoy en pleno proceso de interiorización.
Para quien no les conozca, Peatón Crusoe está formado por Jotaí (voz), Casta (guitarra), José (guitarra), Teo (batería) y Miky (bajo) aunque supongo que no os dirán mucho los nombres. Quizá se aclare algo si os cuento que Teo fue batería de los Geyser de Javier Mira, de Valhala, Malayerba y de un grupo de hace bastantes años llamado Dolmen. Casta también fue guitarrista de Valhala y José lo fue de Ático (grupo finalista del Villa de Madrid del ‘84, por ahí tengo el disco), Miky toca también en Punto de Mira (Teo y Casta también) y Jotaí… pues ni idea, lo siento.
Más complicado es definir la música que hacen y evitar ser pedante con los adjetivos. A ver como lo diría… es como si metieras en una batidora a Leize, el primer disco de Asfalto, el primero también de Topo, una pizca del “En el mundo de los sueños” de Ishtar, a los tarraconenses Números Rojos, una miaja de Bloque y al grupo de tu barrio, luego le das al botón y lo picas todo bien picadito, lo centrifugas y adornas con un envoltorio pseudo-progresivo, lo sirves calentito y te das un tiempo para hacer una digestión lenta y pesada. No sé si está captada la idea, pero algo así es lo que me sugiere.
El caso es que son 21 canciones concentradas en 72 minutos de disco, homogéneas (un pelín monótono, también hay que decirlo) y con buenas letras. Las melodías de la voz son un poco sosas, aunque ayuda a hacerlas más digeribles la colaboración en algunos temas de Juan Olmos (Punto de Mira, Zyclope). La instrumentación es correcta, el sonido también es aceptablemente bueno, la presentación del disco es maja y, además, es “copyleft”, es decir, que está permitida la duplicación, la utilización del contenido del CD, la ejecución pública y la radiodifusión.
Por destacar algo, el corte 18, “La iguana” es el que parece mejor terminado, y además tiene un saborcillo al rock que se hacía en España durante la transición política, cuando empezaron a salir grupos en los extrarradios de Madrid con un sonido similar. Es muy de aquella época, me gusta. En su web tenéis más datos y, si queréis, podéis descargar este disco completo en formato mp3.
Un poco difícil, no sé si al final entrará.
Alvar de Flack
