PARADISE LOST “At the BBC” (2003)

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paradiselost_atthebbcSólo para fans acérrimos”. Esto es lo que debería rezar algún prospecto en la caja del compacto, y no porque el contenido que esconde sea de escaso valor precisamente. Justo por todo lo contrario: “At the BBC” está hecho a medida para disfrute de aquellos que conocieron de primera mano el directo de Paradise Lost en la época a la que retrocede o de quien en su momento recurría al vídeo de “Harmony breaks” con una asiduidad obsesiva.

El trabajo reúne tres sesiones:

Dos de ellas corresponden a apariciones en el programa “Friday Rock Show”. La primera está fechada en 1992 y contiene cuatro pistas. “Pity the sadness”, “Mortals watch the day” y “As I die” aparecerán más adelante con la audiencia presente, aunque aquí muestran toda la intensidad que caracteriza este periodo. “The word made flesh” pone la nota anecdótica ya que no hay muchas opciones de escucharla en este formato.

La segunda da un salto en el tiempo hasta situarnos en 1995, año que da un vuelco a la trayectoria de Paradise Lost: “Draconian times” los saca definitivamente del anonimato, son invitados a tocar en el escenario principal de Donington (aunque a horas intempestivas y con un público inglés abandonándolos a la suerte de unos cientos de incondicionales), viajan por medio mundo para promocionar el álbum y encabezan una fecha del Dynamo, entre otras cosas. Mackintosk saca brillo a sus famosos punteos, que alcanzan su máxima expresión en este álbum. Cuatro piezas dan fe de esta condición. En vez de optar por la vía directa con “The last time” o “Forever failure”, las afortunadas son “Shadowkings”, “Once solemn” y “Yearn for change”. La banda evoluciona hacia unos parámetros melódicos más pulidos y menos duros, lo que no resta emotividad cuando es el turno de “Sweetness”, extraída del EP “Seals the sense”.

Y así llegamos a la joya de la corona: el show del Royal Court de Liverpool, o el tour de “Icon” en su punto álgido. Es indescriptible lo que se siente cuando uno se enfrenta a un repertorio formado por “Embers fire”, “Remembrance”, “Gothic”, “Mortals watch the day”, “Widow”, “Eternal”, “Joys of the emptiness”, “As I die”, “True belief” y “Pity the sadness”. No sólo son las imágenes de un quinteto entregado en permanente clímax, también lo son la expresión de sobriedad y una robustez duplicada respecto a las versiones de estudio. Nick Holmes gruñe como ahora no sabe (ha suavizado y mejorado en muchos aspectos, pero no transmite esa potencia) y clava cada tema.

Pinta bonito todo lo que estoy contando, pero a modo objetivo tiene unos handicaps ponderables para el comprador ajeno o no lo bastante identificado con los de Halifax. Por un lado, el fenomenal trabajo de documentación que ha efectuado la BBC (muy coherente y representativo de una era determinada en la carrera de la banda) se apea en la música, puesto que aparte de los créditos y unos apuntes precisos de Malcolm Done, no hay textos ni fotos acordes. Por otro, estas grabaciones desnudan el alma de un grupo que cuando editó “Shades of God” y “Icon” retenía mucho de sus comienzos doom / death en lo que concierne a sonido y ejecución, de manera que lo que a un fanático hasta la médula le puede parecer sobrecogedor y melancólico, a otro se le antojará rudimentario y alejado de la sofisticación que les rodea actualmente.

Insisto, por si no ha quedado bien claro: “Sólo para fans acérrimos”.

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J. Alfonso Puerta