Pagan’s Mind es una de esas pocas bandas que consiguen sorprenderte con cada nuevo paso que dan, y es que con este “Enigmatic : Calling”, tercer álbum de los noruegos, lo han hecho, han subido (de nuevo) otro escalón respecto a su anterior trabajo, es mejor en todos los aspectos. Siguiendo en la misma línea que los anteriores, es decir, practicando un, así lo etiquetan, Power Metal melódico-progresivo. ¿Y eso que diantres significa? No esperes respuesta, lo estoy preguntando yo. Si en algún tema hubiera sonado una flauta, se añadiría al final de la etiqueta “Folk” y ya está, así hasta la demencia absoluta.
En el verano del año 2000, Nils K. Rue (vocal), Thorstein Eugen Aaby (guitarra) y Stian Lindaas Kristoffersen (batería) militaban en una banda local llamada Silverspoon que rápidamente doblaría su formación con la incorporación de Jorn Viggo Lofstad (guitarra), Steinar Krokmo (bajo) y Ronny Tegner (teclado) para, unos meses después, de la mano de una modesta disquera noruega, Voices of Gonder, ponerle nuevo nombre a la banda y debutar con “Infinity Divine”, producido por nada menos que Ronny Le Tekro (TNT). Este primer trabajo aún recogiendo buenas críticas e incluso llamar la atención en determinados medios europeos, no gozó de una buena promoción, euros y demás etcéteras que todos conocemos, causa por la que, siendo un buen disco, no llegó donde debiera, contratiempo que solucionaría la firma con la casa alemana Limb Music donde siguen hoy en día y con la que parieron en el 2002 su excelente segundo disco, “Celestial Entrance” producido por Fredrik Nordström (Dream Evil). Ahora sí, con los medios disponibles, la banda pudo darse a conocer en gran parte de Europa con un disco que les hacía entrar en la liga de los “a tener en cuenta”. A finales del 2003 Aaby (abreviando que es gerundio) debe dejar forzosamente la banda por problemas de salud y, de momento, queda en el aire una posible sustitución o la vuelta a casa una vez superada la enfermedad. Durante 2003 y parte de 2004 tuvieron una subida de estatus importante gracias a sus potentes apariciones en festivales y conciertos, ganando un buen número de seguidores. Tanto es así que en 2004 deciden reeditar su primer disco incluyendo dos temas extra, una cojonuda versión del “At the Graves” de King Diamond y una nueva mezcla del tema “Embracing Fear”, cuarto corte del disco debut. Y tras un largo periodo de grabación, llega como agua de mayo, la nueva vuelta de rosca, “Enigmatic : Calling”, una vez más con la acertada mano de Nordström en la producción.
Este tercer disco hace sombra a su predecesor en varios aspectos, sobretodo gracias al alejamiento de las “demasiado” evidentes influencias que recogían sus anteriores discos apuntando directamente a Dream Theater, con numerosos guiños y “tributos” hacia estos. También se alejan un poco de la orgía de riffs veloces, aunque sigue habiéndolos, para dar paso a unas guitarras más pesadas y una base más melódica y accesible. “The Celestine prophecy”, el primer corte, es un estupendo aunque sesgado resumen de lo que nos deparan los siguientes diez tema(zo)s. Una mezcla de Heavy Metal, Prog, Thrash y Hard Rock que le confiere a la banda un sonido “propio” y original. Si a esto le sumas un guitarra virtuoso como es Lofstad (similar a Steve Vai) que tan pronto te endiña unos solos tan sentidos que te saltan las lágrimas, como te hace desnucarte vivo con sus infrenables y potentes riffs, prueba de ello, así al tun tún, la instrumental “Coming home”; si le sumas la fuerza, emotividad y las atmósferas que Tegner consigue producir al teclado en temas como “Celestial calling” o “Appearance”; si le sumas la tremenda voz de Nils K. Rue, llegando a notas imposibles y aportando gran parte de la personalidad de la banda con sus variados registros, tanto agudos como endemoniados, “Taken” por ejemplo, es quizás donde más uso hace de las virguerías vocales o el sentimiento que aporta a la melancólica “Search for live”; si le sumas todo esto y más, nos queda un discazo de once temas de corte progresivo, sin entrar en composiciones demasiado complicadas ni demasiado extensas, con innumerables virajes y cambios de melodía, abundante en cabalgatas de riffs y teclados y enormes solos de guitarra.
Un disco que tiene la virtud de llegar a degustadores de variados estilos, tanto los afines al mundo progresivo, como los más metaleros o los amantes del Hard Rock con iguales cotas de satisfacción. No creo que le sobre nada, incluso la temática del disco, al igual que en sus dos anteriores, es interesante, moviéndose en el terreno de la ciencia ficción y de las inquietudes existenciales de esta, nuestra humanidad. Un recomendable soplo de aire fresco.
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Didac Bello “Crucificado”
