Los sonidos atmosféricos que evoca la intro “N-232” pueden llevar a pensar que estos Antro son adoradores de las obras que Count Grisnacht ha rubricado desde que entró en prisión. Pero no, ya que lo que realmente idolatran sin rubor es el heavy metal.
Formada en 1998, este trabajo supone el debut discográfico de la banda zaragozana tras una maqueta y varios cambios en sus filas. Pese a que la grabación data de marzo de 2002 no suena en absoluto desfasada ya que la calidad de la misma es sobresaliente, dados los escasos medios con los que contaban. Asimismo, en lo musical muestran una madurez precoz, al menos para lo que suele ser habitual. Además de unos desarrollos instrumentales muy bien arreglados, temas como “Princesa de la maldad”, “El amor de Lucifer” o “María” deberían encandilar a cualquier degustador del género. En ciertos momentos no ocultan cierta predilección por Iron Maiden, lo cual, lejos de convertirlos en unos acólitos más de la cantera de los ingleses, les atribuye el mérito adicional de inspirar melodías y pasajes que parecen sacados de “Seventh son of a seventh son”.
Sin duda, Antro pueden estar orgullosos de este “Esclavo del silencio”. Ahora les toca esperar a que les llegue su oportunidad y sigan creciendo porque van por muy buen camino.
J.A. Puerta
