Hace tiempo que el paso de grupo maquetero a grupo ya formado se ha ido diluyendo, hasta el punto de que muchas veces no se sabe en qué fase se está. La facilidad actual para grabar un disco, aunque no sea en las mejores condiciones, hace que muchas bandas se precipiten en editar su disco debut. Un factor que contribuye a ello es el bajo objetivo marcado al poner a la venta el trabajo, por lo que los motivos para esperar una mayor madurez están menos justificados.
Este es el caso de Nashira. Vienen de Salamanca, y debutan en el mercado discográfico con este “Entropía”. El grupo lo componen Isa Hernández (voz), Argi Gutiérrez (guitarra), José Turrión (guitarra) y Rubén San Román (bajo). A día de hoy carecen de batería, aunque en la grabación ha sido un tal Francisco Cuadrado quien se ha encargado de esa función.
Nashira demuestran tener algunas virtudes interesantes, pero en general el grupo está bastante verde. Bien es cierto que el estilo practicado, Heavy Metal melódico con pinceladas de Power, está tan agotado que innovar en él es tarea cuasi imposible, y las bandas nuevas sólo pueden recorrer el camino antes empleado por cientos de grupos. El disco contiene 7 temas, en general bastante extensos, en los que dan rienda suelta a su manera de concebir la música. Esta extensión les permite trabajar sobre ellos, variarlos de tempo y de estructura, en definitiva trabajar sobre ellos para dotarlos de mayor interés. En ellos podemos encontrar buenos momentos de los guitarristas, quienes nos dejan pinceladas de lo que pueden llegar a conseguir si siguen en esta línea. De hecho, el trabajo de guitarra es lo más destacable en el disco, con riffs contundentes y buenos solos.
La vocalista Isa Hernández entona bien, pero a su voz le falta fuerza para un grupo de Heavy Metal, su dulzura vocal quedaría bien en una banda más melódica, como se demuestra en “Sueños rotos”, cuyas partes más suaves se adaptan mucho mejor a su tesitura vocal. Las melodías vocales tampoco están muy conseguidas, y deberían trabajar más en la composición para sacarle partido a Isabel, quien tiene potencial para destacar bastante más. La producción del disco tampoco ayuda, ya que las guitarras muy altas y excesivamente distorsionadas, en ocasiones tapan en demasía su voz.
Los temas están trabajados y bien estructurados, a pesar de que las melodías vocales son mejorables. Me ha gustado especialmente la pesada “Rumbo hacia el fin” y sobre todo “A contraluz”, el mejor tema del disco y en el que, además, Isa canta con algo más de agresividad.
Dadas las circunstancias del mercado discográfico, la salida de un disco autoproducido como este debut de Nashira es muy limitado. El objetivo debe ser contentar a amigos y gente cercana al grupo, amén de distribuirlo en sus conciertos, una vez que encuentren un batería para completar la banda. Todo lo que vaya más allá de estas expectativas será todo un éxito, y desde aquí les animamos a intentarlo, así como a seguir trabajando para mejorar.
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Shan Tee
