Hablar de Napalm Death en el marco de la música extrema es como hablar del tocino en el cocido, sin ellos no tendría sentido (o como mínimo no sería lo mismo). Cuando escuché por vez primera los cuatro segundos de “You Suffer” en una conocida emisión radiofónica sabía que el record de rapidez y brutalidad conquistado por bandas como Slayer había pasado a mejor vida.
“Noise For Music’s Sake” es una amplia retrospectiva de los de Birmingham (¿la cuna del Metal? Black Sabbath, Judas Priest… yo diría que sí), y matizo lo de ‘amplia’ pues si bien en estos casos se suele recurrir al puñado de clásicos y a preparar los bolsillos, más aún si se trata de un ex-sello tratando de ordeñar la vaca al máximo (caso de Earache Records, con el que partieron peras tras su “Words From The Exit Wound” del ’98), la edición que nos ocupa recoge, a precio de sencillo, un primer CD con lo más granado del grupo (ideal para los no iniciados) y un segundo CD que recupera una serie de EPs, demos y rarezas que seguro más de un fan ya estaba lamentando haberse perdido. Si a ello le añadimos un generoso libreto con entrevistas a las cabezas pensantes de la banda Shane Embury y Barney Greenway (bajo y voz respectivamente), un agradecido desglose explicativo de los temas e incluso un árbol genealógico con la historia gráfica del grupo (desde la primigenia formación punkarra con Nik Bullen, Mick Harris y Justin Broadrick hasta la actual con los citados Shane y Barney, Danny Herrera, Jesse Pintado y Mitch Harris), la adquisición del producto se me antoja necesaria.
En el repertorio del primer compacto no falta nada absolutamente indispensable desde aquel primerizo y grindcoriano “Scum” (que versionearan plácidamente en su día nuestros queridos Liendre) hasta sus últimos escopetazos de metal extremo y vanguardista (al loro con “Next Of Kin To Chaos” o “The Infiltrator”), pasando por sus éxitos más célebres como “Siege Of Power”, “Suffer The Children”, “Mass Appeal Madness”, el magnífico cover de los Dead Kennedys “Nazi Punks Fuck Off” o los más recientes “Greed Killing”, “Low Point” o “Breed To Breathe”, que siguen dando buena muestra de que vocablos como integridad o brutalidad no tienen por qué ser sinónimos de estancamiento.
Por su parte, para los entrados ya en materia, el segundo compacto rescata tanto material a estas alturas difícil de encontrar (los EPs “Mentally Murdered”, “The World Keeps Turning” o el split con el grupo Coalesce “In Tongues We Speak”, que se editó en una tirada limitada y que algunos conservamos con orgullo) como curiosidades varias (Godflesh compartiendo escenario con la banda, el ahora Cathedral Lee Dorrian y el ex Carcass Bill Steer regrabando temas del primer disco en el que aún no aparecían, etc.) y algún que otro tema que se quedó fuera en su momento (de las sesiones de “Utopia Banished”, “Fear, Emptiness, Despair” y “Diatribes”, mismamente), sin duda un suculento anzuelo para los que ya posean los discos de estudio y quieran profundizar un poco más.
Lamentable y obviamente de su última etapa ‘independiente’ no hay representación alguna, ya que como decía antes se trata de una especie de rescisión contractual con su antiguo sello discográfico Earache (su reciente “Enemy Of The Music Business” y el regreso a su sonido más primitivo e incluso al clásico logo de la banda apuntan a que la ruptura no fue del todo amistosa), a fin de cuentas el que les dio la fama y bajo el cual parieron sus obras fundamentales.
Y poco más que añadir. En los días en que esto de la brutalidad musical se ha unido en matrimonio al marketing y han tenido como fruto una preciosa comercialidad, no está de más recordar a los padres de todo ello, los cuales, todo sea dicho, nunca se casaron con nadie. Jamás llegué a imaginar que la muerte por napalm fuera tan placentera.
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Bubba
