Una vez más me encuentro aquí con la difícil pero placentera tarea de contaros qué hay en este nuevo disco de Motörhead. Pasan los años, todo a nuestro alrededor cambia vertiginosamente, y sin embargo, Motörhead sigue igual, y nada puede satisfacer tanto a los muchos seguidores que les seguimos.
Cierto, Lemmy ya está en su sexta década. Y ya no son los más bestias del planeta. Y podríamos decir que, casi con toda seguridad, “Inferno” fue su última gran sorpresa al gran público. Pero aun consiguen que se me caigan las pelotas al suelo cada vez que pincho por primera vez cada nueva entrega suya. Me pasó con quince años cuando casi de casualidad, atraído por la portada, compré el “1916” y me vuelve a suceder una y otra vez, y en eso si que son únicos.
Bueno, dejemos los sentimentalismos (sniff) y analicemos el continente. Tras una portada simple aunque efectiva (pero que no hace olvidar al gran Joe Petagno) nos encontramos un libreto bastante chulo con algunos garabatos de Lemmy, un par de fotos de la banda y una foto central que… bueno… hay dos… una, esto… y la otra… uhm… ¡QUÉ GRAN FOTO! De hecho, en la edición en vinilo el asunto toma proporciones exageradas.
Bien, respiremos un poco, dejemos que la sangre vuelva a la cabeza y dediquémonos al contenido, que es lo importante. Como es lógico a estas alturas de la película, este “Motorizer” podría ser un buen resumen de lo que nos ha ofrecido esta banda desde mediados de los 90. Cameron Webb se ha encargado otra vez de la producción, y si bien sigue la línea de los dos últimos trabajos de la cabeza motorizada, le podríamos reprochar haber dejado a Mikkey Dee un poco escondido en la mezcla. Como en anteriores entregas, Lemmy, Phil y Mikkey nos ofrecen un poquito de todo para no dejar disgustado a nadie. Temas rápidos como “Runaround Man”, la feroz y metálica “Buried Alive” o el nuevo clásico “Rock Out”, una reinvención de “Ace Of Spades” / ”Iron Fist” / ”We Are Motörhead” que resume de forma infantil pero absolutamente veraz de qué va esto que tenemos entre manos. Por otra parte, destacan increíbles medios tiempos como la épica “Heroes” o la fantástica “When The Eagle Screams” (¡qué fantástica labor del ya insustituible Phil Campbell!), una de los mejores temas del disco (y curiosamente precedida de unas palabras en castellano), y reminiscencias al pasado como “Back On The Chain” o “English Rose”. Cerrando el disco tenemos “The Thousand Names Of God”, que se sale un poco más de las pautas típicas de Motörhead, con ese delicioso slide con un regustillo a Rose Tattoo que cierra el disco con un gran sabor de boca, aparte de irrefrenables impulsos de darle al play de nuevo.
No hay mucho más que decir. Otra patada en el culo de Lemmy al mundo, y ya van muchísimas. ¿Cuándo le va a poner alguien una estatua a este hombre? No es que haya hecho algo grande por el Rock’n’Roll, ¡ÉL es el Rock’n’Roll!
Hear the music coming, loud as you can stand,
You will never be the same again
Rock Out…with your cock out!
[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=731AehaV8TY[/youtube]Juan Pérez (Orgizmotron)
