Ya habrás oído y leído decenas de tópicos sobre Motörhead: la banda más ruidosa del mundo, el grupo definitivo de Rock n Roll, Lemmy es Dios, etc., etc., etc. Pues con éste nuevo disco parece que el trío más salvaje de la historia del Rock (¡toma, otro tópico!) quiere convencernos de que todo eso es verdad. “Inferno” es la mejor producción de la banda en años, desde los ya míticos “Bastards” y “Sacrifice”. Doce temas, a cada cual mejor, en la mejor tradición de Motörhead. Aunque “Inferno” sigue el estilo clásico del grupo, tiene un sonido que recuerda más a los discos de mediados de los ´90, rompiendo un poco con “Hammered”, más melódico y calmado. Y para muestra, ahí está el espectacular inicio con los potentísimos “Terminal Show”, “Killers” y “In The Name Of Tragedy” para demostrarlo. El riff tan NWOBHM de “Suicide” (de trasfondo ecologista, toda una novedad) reduce un poco la intensidad inicial, recordando a los discos clásicos de bandas como Judas Priest o Saxon. Tras ésta llega el turno del Rock’n’Roll más puro de la mano de “Life’s A Bitch”, tema que servirá para presentar el disco, en el que destaca su fenomenal estribillo. Tras ya doce años juntos, Lemmy, Phil y Mikkey se muestran en mejor forma que nunca, destacando especialmente la labor del guitarrista galés, que nos ofrece una de sus mejores interpretaciones en la banda. Además hay que contar con la participación del virtuoso Steve Vai, que participa con su hacha en “Terminal Show” y “Down On Me” (este último, uno de los mejores temas de este “Inferno”).
El disco acaba tan bien como empezó. Los estribillos de “In The Black” y “In The Year Of The Wolf” recuerdan a temas como “All Gone To Hell” de aquel gran “Sacrifice” de 1995, mientras que “Fight” y la festera “Smiling Like A Killer” (que recupera la tradición de letras humorísticas de Lemmy) reivindican la faceta más pura de Motörhead: rabia, velocidad y muchos decibelios. Como contrapunto, tenemos “Keys To The Kingdom” y “Whorehouse Blues” para mostrar que Kilmister y sus chicos se atreven con todo. La primera es un blues en clave de Heavy Metal mientras que la última es una pequeña delicia, un country-blues acústico (en el que Lemmy se atreve con la guitarra y la harmónica), con una letra muy personal, amén de una de las mejores del disco.
La edición limitada del disco, contiene además un DVD con una entrevista (subtitulada en multitud de idiomas, entre ellos el castellano) de poco más de 10 minutos de duración con Lemmy, Phil y Mikkey contando alguna que otra cosilla del disco, con mucho cachondeo (realmente, hay pocos momentos de seriedad), además de los vídeos de “Brave New World”, “Serial Killer” y “We Are Motörhead” (éste último extraído del DVD “Boneshaker”).
Motörhead han demostrado otra vez porque han aguantado contra viento y marea durante 29 largos años. Tras 18 discos, aun son capaces de crear música fresca y llena de vitalidad, tanto en 1977 como en el 2004. Quizá el secreto sea que, como Lemmy mismo dijera en las sesiones promocionales de este disco: “Este álbum trata sobre músicos de verdad tocando música de verdad. No hay reglas”. Más que nunca, Live To Win!
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Juan Pérez “Gizmo”
