DISSECTION “Storm Of The Light’s Bane” (1995)

¡ Comparte esta noticia !

dissection_stormofthelightsbaneAhora que la extinta década de los 90 forma ya parte del recuerdo no podemos hacer más que recrearnos en él, y no cabe duda de que al hablar de la vertiente metálica más oscura y brutal como puede ser el black metal un capítulo ineludible son los suecos Dissection.

Lamentablemente y para desdicha de numerosos headbangers de todo el globo, la carrera del grupo se vio truncada por ciertos hechos que muchos conoceréis, que se resumen en la comisión de asesinato por parte de su líder Jon Nodtveidt y su posterior encarcelamiento (actualmente sigue cumpliendo condena, que presumiblemente concluirá a finales de esta década, momento en el cual proseguirá la carrera del grupo –al menos eso afirma su líder-), dejándonos un breve pero preciado legado a los que gustamos de los sonidos más infernales.

Ya con un reconocido prestigio en la escena underground del momento y tras un sorprendente debut (“The Somberlain”, 1994), Jon Nodtveidt (guitarra solista, voz), Johan Norman (guitarra rítmica), Peter Palmdahl (bajo) y Ole Ohman (batería –curiosamente expulsado tras la edición del disco-) se meten de nuevo en el estudio de la mano del todopoderoso Dan Swano y graban lo que ha llegado a convertirse con el tiempo en una de las obras más aclamadas de la música extrema.

Tras una fría ilustración (Necrolord) que nos presenta a la muerte a caballo (y que me recuerda horrores a la del “Mirror Mirror” de los Guardian –claro, que de haber copiado alguien habrían sido Hansi & Co.-) se esconden unas composiciones no menos gélidas. El disco lo conforman ocho cortes de una fiereza descomunal y de un odio contenido que tira de espaldas, pero en todo momento aderezado de un sorprendente sentido de la melodía que hace de esta edición una obra magna. Sólo con escuchar la insistente melodía de guitarra acompañada de timbales de lo que sirve de intro, “At The Fathomless Depths”, sientes como el frío nórdico empieza a adueñarse de tu alma. Y sin más dilación entra lo que es para servidor uno de los mejores y más representativos temas de black/death de todos los tiempos, “Night’s Blood”. Por dios, ¡qué tema! Lo tiene todo: fuerza, brutalidad, agresividad, melodía, letra, cambios de tiempo… en fin, me ahogo. Al loro con las guitarras acústicas del interludio y la narración de Jon, que va in crescendo con unas melodías netamente heavymetaleras para desembocar nuevamente en la parte inicial. Apoteósico.

Más directo se presenta “Unhallowed”, con una batería a golpe de caja que aturde los sentidos y un doble bombo que quita el hipo (hay que ver cómo juega con él mr. Ohman -¿qué haría para que le diesen puerta?-), y un Jon que escupe como un auténtico demonio. Otro tema a destacar por su tempo es “Where Dead Angels Lie” (del cual se extrajo un EP en relieve muy curioso, el cual contenía algún tema inédito y el clásico “Anti Christ” de Slayer), de aire pausado pero de una fuerza descomunal, y con las guitarras constantemente dibujando melodías diabólicas en quintas, aderezadas éstas con algún que otro solo simple pero tremendamente efectivo. Lo dicho, puro arte (básico, pero arte). “Retribution – Storm Of The Light’s Bane”, “Thorns Of Crimson Death” y “Soulreaper” siguen con la tónica de los anteriores (tampoco vamos a insistir en detalles), mientras que el piano de “No Dreams Breed In Breathless Sleep” pone el broche de oro y el descanso a tan fiera descarga.

Como ya digo, es una pena que el fanatismo y la sinrazón acabara (o al menos interrumpiera) la carrera del grupo, ya que nos dejó con un sabor de boca raras veces visto en un estilo tan cerrado en sí mismo y tan encasillado como es el Black Metal. Dos ediciones posteriores, “The Past Is Alive” (reedición de temas viejos y demos de la banda) y el directo “Frozen In Wacken”, han servido para mantener la llama viva hasta el momento, esperemos que no acabe por apagarse. Jóvenes seguidores de Cradle Of Filth y Dimmu Borgir, ¿a qué esperáis?

[youtube]http://youtu.be/8c3L0bqUnao[/youtube]

David Fernández «Bubba»