THE DOGS D´AMOUR “In the Dynamite Jet Saloon” (1988)

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dogsdamour_inthedynamitejetsaloonCorría el año 1988, la escena rockera mundial estaba dominada por la música que provenía de U.S.A.. El gusto de los seguidores del rock en su vertiente mas dura se debatía entre el thrash metal que se imponía en los círculos mas puristas y el hard rock melódico que triunfaba en las listas de éxitos y vendía millones de discos, gracias a sus melodías, estribillos pegadizos y baladas que ponían tiernos a muchos.

El rock británico se encontraba en horas bajas, al menos en cuanto a popularidad y ventas, solo los grandes nombres ya consagrados conseguían mantener el tipo, pero algo se cocía en los territorios de Drake. Cuatro tipos maquillados hasta los dientes y con pinta de dormir abrazados a una botella de Jack Daniels intentaban abrirse paso.

Su nombre no dejaba de ser curioso, “The Dogs D’amour” y su música se alejaba de modas estandarizadas, para buscar el el baúl de los recuerdos, un regreso a las raíces del antaño adorado British Rock, ese sonido tan característico de bandas como los Stones o los Small Faces, así como el hard rock de toda la vida.

Poseían ese aspecto de rockstar decadente, mas acorde a un Johnny Thunders o al Steven Tyler mas yonki, que a la nueva hornada de glammies tipo Poison. Tras haber editado en 1984 el álbum “the state we’re in” y en el mismo año 88 “(Un)authorised bootleg album” junto a algún que otro E.P., lanzan la que seria su carta de presentación a nivel mundial, “In the dynamite jet saloon”, un disco que aun sigue vigente, destilando sudor y alcohol por los cuatro costados.

En ese momento, los “perros del amor”, estaban capitaneados por Tyla, voz y guitarra, junto a Jo Dog a la otra guitarra, Steve James al bajo y Bam Bam (si, como el hijo de Pablo Marmol y Betty) a la batería.

Diez temas con sonido clásico, sin grandes alardes de técnica, que por otra parte tampoco necesitaban y esa voz de Tyla, ronca y alcohólica que los dejaba en tierra de nadie en ese momento, aunque hoy hubiesen sido portada de alguna que otra revista que me viene a la cabeza, no en vano son reconocidos como influencia por gente como Backyard Babies o Hellacopters y toda la escudería sueca del rock and roll.

Canciones que hablaban de desamor, soledad y múltiples borracheras se escapaban entre el aliento a Jack Daniels de Tyla y el rasgueo de cuerdas de Jo Dog, junto a frases ya míticas como aquella de “God created the woman but the Devil invented the blues”.

En fin, buen hard rock & roll, temas como Debaunchery, I don’ t want you to go o Last Bandit destacaban sobre el resto.

Los “perros” consiguieron hacerse un hueco en el corazón de muchos, aunque injustamente nunca llegarían a la primera división del rock mundial, a pesar de seguir editando discos como “A graveyard of empty bottles (89)”, “Errol Flynn/King of the thieves (89)”, “Straight (90)”, “More unchartered heights of disgrace (93)” y “Happy ever after (01)”.

Así mismo, Tyla editaba varios discos en solitario, y uno junto a Spike, cantante de Quireboys en 1996, formando los Spike & Tyla’s hot knives y editando el álbum “Fragantly yours”.

Actualmente tiene fijada su residencia en Barcelona y de vez en cuando se planta en el escenario acompañado única y exclusivamente de su guitarra, dando una magistral lección de rock and roll, algo que si podéis no deberíais perderos, así como resucita de vez en cuando a los Dogs, como le hemos podido ver hace poco abriendo para Alice Cooper. También ha editado un libro llamado “The personification of wisdom and beastliness”, donde relata su vida en la música, sus alegrías y decepciones con el negocio musical.

Como dirían los Stones, es solo rock and roll, pero me gusta.

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Carlos «Anaxides»