Desde que firmaron con el sello Lion Music, Mind’s Eye han reeditado sus dos últimos discos y nos han hecho el regalazo de poner a disposición de nuestras orejas este “Walking on H2O”, lujo y buen gusto a discreción para empezar el año.
Mind’s Eye actualmente está formado por un trío de músicos de conservatorio y bastante conocidos ya en el mundillo puesto que no paran quietos: Johan Niemann (Therion, Tears Of Anger, Hubi Meisel) a cargo de las guitarras y el bajo, las cuerdas vocales del cada vez más valorado Andreas Novak (Novak, Westlife) y a la batera y los teclados, el solicitadísimo Daniel Flores que lleva más de dos años colaborando en todos los discos, sale hasta en la sopa el amigo, tremenda discografía tiene, y muchos proyectos ya firmados para este año, lo vamos a ver (oír) más todavía.
Precisamente, el chileno Daniel Flores es el que da forma y letra a “Walking on H2O” exceptuando un par de temas que ha compuesto junto a Niemann. El disco está implicado y se mueve en los terrenos de la evolución del hombre y la teoría del maestro Darwin a la que han salido inconsistentes argumentos en contra últimamente, diseños inteligentes y demás burradas. Puestos a poner etiquetas, que aunque absurdo es irresistible, me atrevo a decir que practican un A.O.R. sinfónico neo progresivo. Ya en serio y resumiéndolo un poco, tienen un tufo a Genesis y E.L.O. que echa para alante y vocalmente hay destellos de Journey por doquier, si le sumas unos cuantos déjà vu de bandas como Rush, Queensryche, Yes o Winger y una manera de hacer las cosas muy personal y a conciencia, ahí los tienes.
Hay que tener la predisposición y las ganas de escuchar Música antes de darle al play porque la cantidad de matices con la que nos vamos a encontrar es grande, muy grande. De todas formas, el disco es igualmente recomendable para tenerlo sonando de fondo mientras fríes unos huevos, sin preocuparte de captar los detalles, ni la cojonuda producción que posee. No me atrevo a destacar algún tema por encima de otro, es que cada uno trae su miga. Desde la cinematográfica introducción “Earth – The movie” que enlaza con “A rabbit in the hat” y que te deja knockeado a la primera por su contundencia y frescura, en un primer momento ya percibes la calidad en los coros y el sonido cristalino de las guitarras junto a la convincente voz de Novak. En “Equally immortal” y “Mrs. Clair Voyance” (gran trabajo de batera), Novak pasa del convencimiento a la beatificación instantánea, se sale todo él, uno de los temas que cabría en más de un disco de Journey. Los teclados están presentes en toda la obra, de forma especial en la ya citada “Equally immortal” y en la apabullante “Umbrellas under de sun” cuyas teclas y solos de guitarra nos hacen viajar hacia atrás en el tiempo, igual que en la instrumental “Flight of the An.unna.ki”, a los grandes setentas. Consigue dejarte embobado con coplas como “Heal my karma” o la orquestal “When I whisper”. Como tema más elaborado y complicado se podría poner a “The Nazca lines” (muy Genesis) a la que en cada escucha le sacas un punto distinto, una delicia, igual que en “Poseidon says”, tema de once exquisitos minutos, donde se lucen todos y cada uno de los ases que dispone la banda bajo la manga; tremenda manera de acabar una escucha. Preferidas para un servidor la original y entretenida “Sahara in an hourglass” de la que es difícil no engancharse a esos sonidos arábigos y “Sacred rules” que simplemente me parece perfecta.
Directo a la estantería de clásicos del prog rock pero ya. Setenta y cinco minutos de placer, oiga.
Didac Bello “Crucificado”
