Siempre es una buena noticia que un nuevo disco de Meat Loaf vea la luz. Dada su edad (este año cumple los 65) y sus problemas cardiacos (incluyendo un preocupante desmayo en medio de un concierto de su última gira, el verano pasado), cada trabajo que edita nos lo debemos tomar como el último.
“Hell in a Handbasket” es su 12º disco en estudio, sin contar los 4 en directo, de una discografía liderada por esas obras maestras que son las tres entregas de “Bat Out Of Hell”, en las cuales la aportación compositiva de Jim Steiman es clave en las intensas sensaciones que producen.
El resto de discos de su carrera no llegan al Cum Laude de esta trilogía, pero nunca bajan del notable, y “Hell in a Handbasket” no es una excepción. En él, y pese a las trabas de la edad y la salud, Meat Loaf aparece pletórico, con su potente voz dando forma a unos temas de su inconfundible escuela, que no es otra que gran intensidad, mucha riqueza instrumental y una carga épica muy especial que fluye en cada tema.
El grupo que le acompaña, llamado “Neverland Express”, está compuesto por Paul Crook (guitarra y teclados, además de haber producido el disco), Randy Flowers (guitarra y coros), Danny Miranda (bajo), Justin Avery (piano, órgano y teclados varios), Dave Luther (saxo y coros) y John Miceli (batería), una extensa banda que ha sido enriquecida aún más con la presencia de otro teclista, Jamie Muhoberac, en 3 cortes, y presencias puntuales de violínes y mandolinas que enriquecen aún más estos temas.
Y por supuesto, como es habitual, Patti Russo nos regala su voz femenina, contrapunto ideal en esos duetos míticos con Meat Loaf, en dos de los temas, quizás los mejores de todo el disco: la balada “Our Love & Our Souls” y una maravillosa versión del “California Dreamin’”, clásico de The Mamas and de Papas.
Otros invitados son Chuck D., de Public Enemy, quien incluye un poderoso pasaje rappero en “Mad Mad World”, la otra versión del disco (del canadiense Tom Cochrane) y las aportaciones de Lil Jon, John Rich and Mark McGrath (a quienes no tengo el gusto de conocer) en “Stand In The Storm”.
El resto de temas navegan a buen nivel, algunos de ellos brillantes (“The Giving Tree”, “Another Day”…), aunque quizás se eche en falta algún tema que pudiera codearse con los grandes clásicos que jalonan su carrera. Precisamente esos clásicos son su propio enemigo, ya que estos temas, siendo buenos, no resisten la comparación con aquellos. Pero si aceptamos que no se puede componer una obra maestra todos los días, “Hell in a Handbasket” es un gran disco, imprescindible para quienes, como yo, tienen a Meat Loaf como uno de sus artistas de cabecera, y altamente recomendable para todos los que disfruten del ROCK, con mayúsculas y con muy buen gusto.
Santi Fernández «Shan Tee»
