El lanzamiento de este disco fue toda una sorpresa para mi. La edición en 2006 de la tercera parte de “Bat Out Of Hell” se anunció como el colofón a la carrera de este extraordinario artista, quien siempre ha compaginado su actividad musical con la de actor. Además, sus problemas de salud, que incluyeron un preocupante desvanecimiento en pleno concierto londinense, aconsejaban su retiro de los escenarios. Por eso, cuando recibí la noticia de que aparecería un nuevo disco, la impaciencia se apoderó de mi hasta tenerlo entre las manos.
“Hang Cool Teddy Bear”, décimo disco de estudio de Meat Loaf, no desmerece sus anteriores trabajos. Su inconfundible estilo, tanto en la forma de cantar como en la construcción de los temas, está presente desde el comienzo al fin del disco. Se mantiene su poderosa voz, sin haber perdido ni un ápice de energía, la extraordinaria riqueza instrumental de que hacen gala todos los temas y el constante juego con los tempos y las intensidades. El siempre inconfundible e inimitable Meat Loaf.
En el disco interviene su habitual y extensa banda de acompañamiento, y todos tienen su sitio, ya que las pistas incluidas en cada canción parecen infinitas, con tantas aportaciones que sería muy extenso enumerarlas. Pero sí podemos destacar algunas colaboraciones realmente sorprendentes, como las de los actores Hugh Lauire (el doctor House) tocando el piano en “If I Can’t Have You”, mismo tema donde hace coros Kara Dioguardi, componente del jurado en el concurso americano “American Idol” (los triunfitos yankees), y la aportación vocal del también actor Jack Black (le recordaréis de “Escuela de Rock” o el remake de “King Kong”) en “Like A Rose”. Y por supuesto, tampoco podía faltar alguna colaboración musical de primer nivel, como Brian May o Steve Vai (este último en dos temas).
Y, por supuesto, la extensa banda que le acompaña, encabezada por su habitual partenaire femenina Patti Russo, cuya voz es el contrapunto ideal en varios de los temas, ideados como un diálogo hombre-mujer.
Ni los años ni los percances de salud han mermado en absoluto el brío con que Meat Loaf encara cada tema. De hecho, este disco es aún más enérgico que el anterior. Desde el arranque con “Peace On Earth” podemos disfrutar la brillante orquestación, cuidada al mínimo detalle, y sobre ella la potente voz de Meat Loaf, en plena forma. De ahí al final, con “Elvis In Vegas” (compuesta por Jon Bon Jovi y Desmond Child), el disco no se aparta de la línea habitual de Meat Loaf, una línea personal que le ha hecho tener millones de fans en todo el mundo.
El disco es variado, con temas contundentes y otros tiernos, marca de la casa. En este último término “Did You Ever Love Somebody” y “Let’s Be In Love” toman el relevo de las grandes baladas que siempre han aparecido en los discos de Meat Loaf, sin dejar a un lado la intensidad que es denominador común en el disco.
Sé que tengo una especial predisposición a favor de Meat Loaf. Cada uno tiene sus debilidades, y una de las mías es este enorme artista que, una vez más, ha colmado mis expectativas con un disco brillante, que mejora a medida que se van acumulando escuchas gracias a sus mil y un detalles, su energía y su vitalidad. Espero que esta no sea la última ocasión en que podamos disfrutar de un nuevo disco suyo. Pero si fuera así, el bueno de Lee Marvin Aday podría caminar a su retiro dorado con la cabeza bien alta.
Santi Fernández «Shan Tee»
