MANOWAR “Warriors of the World” (2002)

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manowar_warriorsTras 6 largos años de sequía discográfica de estudio el ‘hombre de la guerra’ vuelve de nuevo a la palestra, y lo hace de la mano de Nuclear Blast, uno de los sellos de renombre en el panorama metálico, dadas las malas experiencias acaecidas anteriormente con monstruos de la industria como Atlantic o Geffen, seguramente todo un acierto para ambas partes (unos tendrán la promoción adecuada y otros las arcas llenas)

La verdad es que volver a sumergirse en el barroco y quasi pueril universo Manowar puede llegar a ser costoso, puesto que uno ya no es el jovenzuelo fácilmente impresionable de la era “Kings Of Metal”, y estos reyes tampoco puede decirse que conserven el tarro de las esencias tan repleto como antaño. No obstante, y dado que calidad hay, tampoco va a ser tan difícil volver a sentirse un auténtico metal warrior y alzar el puño al son de unos cuantos himnos heavymetaleros.

Lo primero que llama la atención de “Warriors Of The World” es, cómo no, el artwork del ya clásico Ken Kelly (Manowar, Kiss, etc.), que no ha hecho sino una especie de collage de las portadas de “Fighting The World”, “Kings Of Metal”, “Triumph Of Steel” y “Louder Than Hell” (fácilmente corroborable en el guerrero victorioso en la cima con el rostro oculto, las banderas, las legiones seguidoras, el enemigo abatido, etc.)

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la pulida producción del trabajo, aderezada de coros, teclados y demás arreglos orquestales añadidos en su justa medida (obviamente esto no es Blind Guardian), que descubren cómo el grupo no está ajeno a lo que sucede últimamente en el mercado.

Entrando ya al detalle de lo que son los temas en sí, “Call To Arms” bien podría ser una puesta al día de un “Blood Of My Enemies” cruzado con un más reciente “Brothers Of Metal”, uno de los himnos categóricos del plástico y con una de esas letras en plan ‘aquí estoy porque he venido-porque he venido aquí estoy, si no te gusta mi canto como he venido… te doy’.

“Fight For Freedom” es una marcha a golpe de caja en honor a los fallecidos el fatídico 11 de septiembre, de nuevo con ese tono hímnico y patriótico al que nos tienen acostumbrados, mientras que “Nessun Dorma” es una extravaganza que se han permitido en homenaje a Puccini, una de esas piezas que de vez en cuando se marcan a lo “The Crown And The Ring” (aunque esta vez han ido más allá), que como mínimo descoloca al personal.

“Valhalla”·es una mínima intro coral que antecede a “Swords In The Wind”, uno de los aciertos más redondos del disco en forma de balada, que recuerda en parte a aquel épico “Heart Of Steel” y que dedican especialmente a sus seguidores nórdicos (no en vano la letra es todo un homenaje a Odin y a sus pasados ancestrales).

Con “An American Trilogy” Adams vuelve a hacer gala de vozarrón en un tributo al rey del rock en el que se mezclan dos himnos de la guerra civil norteamericana, dando paso a lo que es sin duda el epicentro del disco: “The March” es una extensa intro hollywoodiense (a DeMaio tampoco se le han escapado Turilli & Co.) que conduce a lo que ha sido el primer single extraído del plástico, “Warriors Of The World United”, un tema simple a más no poder (la batería de Scott es prueba de ello) sin más pretensiones que volver a levantar el puño de sus fervientes seguidores, y creo que lo van a conseguir, sobre todo por ese estribillo ultrapegadizo y esa llamada directa y contundente a los fans, que nunca les han dado la espalda. Tras el típico interludio vuelve el estallido al son de los coros y del cabalgar de la guitarra de Logan y del bajo de Joey. Lo dicho, simple pero efectivo.

Y paradójicamente lo fuerte para el final; tres piezas muy similares en estructura y que a mi modo de ver deberían haber conjugado mejor con el resto a lo largo del disco, ya que el cierre del mismo ha quedado muy lineal y repetitivo. “Hand Of Doom” abre directamente a galope tendido y con un solo de Karl Logan (el cual se explaya bien a lo largo del tema); “House Of Death” no aporta nada realmente sustancial con respecto a la anterior (cañera sin más); y “Fight Until We Die” pone el broche a golpe de doble bombo y letra declarativa de principios metaleros (como el resto, vamos).

No cabe duda de que Joey y compañía han adoptado una fórmula compositiva bastante cómoda y lineal, lejos de la inspiración creativa de sus primeros trabajos o de aventuras más arriesgadas como “Triumph Of Steel”, pero lo suficientemente llamativa para mantener atados a sus fans y, en todo caso, atraer a alguno más al redil. Así son Manowar señores, Heavy Metal puro y duro. ¿Lo toman o lo dejan?

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David Fernández “Bubba”