Hace unos meses reseñábamos por aquí el disco de reunión de Magnum, “Breath of life”, del que destacaban la madurez y la elegancia en las composiciones. Con este nuevo disco, de madurez ya no cabe hablar porque la alcanzaron hace muchos años, y la elegancia se les supone desde hace el mismo tiempo, pero tiene algunas diferencias con su predecesor que no lo hacen ni mejor ni peor, sino todo lo contrario.
Yo lo encuentro menos sofisticado, más básico en cuanto a la producción, tanto en la presentación del CD como en la publicidad o el sonido. Y también tiene de diferente, entre otras cosas, que está mucho menos recargado instrumentalmente y que se basa en la naturalidad del sonido de batería y guitarra, intentando darle un aire menos denso, con arreglos más simples, más hard-rockeros que sinfónicos, y si no escuchad “The scarecrow”, una pieza de más de 9 minutos que recuerda a los Magnum del “Chase the dragon”.
Esta vez solo hay una concesión a tempos baladísticos con “The blue and the grey”, pero el contrapunto real está en temas como “Brand new morning” o “Inmigrant son”, totalmente dentro de los parámetros clásicos, los que siempre han caracterizado al grupo, o “It’s time to come together”, tema que podría haber entrado perfectamente dentro del “Vigilante” de 1986, para que os hagáis una idea.
En definitiva, este “Brand new morning” es un disco que devuelve al grupo a mediados de los ochenta, una especie de mezcla entre “On a storytellers night” y “Vigilante”, con destellos del “Chase the Dragon” e himnos como los del “Wings of Heaven”, es decir, que los seguidores clásicos de Magnum tienen un filón en este disco.
Alvar de Flack
