LUJURIA “Licantrofilia” (2008)

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lujuria_licantrofiliaAtrás queda la etapa con su propio Sello, Vía Láctea Producciones, donde editaron el directo “¡¡¡Únete al Escuadrón!!!” (2005), “Las maquetas” (2005), y el incomprendido por algunos, “… y la yesca arderá” (2006). El séptimo disco en estudio de los segovianos Lujuria aparece bajo etiqueta Maldito Records. Apostando la Compañía valenciana por ellos, además de editar este nuevo álbum en CD (el 15 de septiembre), publica una tirada limitada del mismo en vinilo, poniéndolo primero a la venta en ese clásico formato el sábado 23 de agosto de 2008 coincidiendo con la actuación de la banda en el III Leyendas del Rock. Servidor tiene su flamante vinilo de edición especial coleccionista número 238. Mucho mejor la portada en el formato vinilo que en el CD, dónde va a parar, por no hablar del sonido.

Después de una primera escucha donde tan sólo me atrajeron unos cuantos temas, he de decir que tras la segunda, y a base de escucharlo, le he ido cogiendo más gusto al disco. Un disco que se puede decir que es el que mejor suena de toda su carrera. Grabado en los estudios Cube (Madrid) bajo la producción de Alberto Seara “Flor” (integrante de los desaparecidos My Criminal Psycholovers, y productor de Sôber, Hamlet, Skunk DF, Litio…) y masterizado por Martín Toledo (productor y técnico de Rata Blanca) en sus estudios La Nave de Oseberg en Buenos Aires (Argentina).

En “Licantrofilia”, además del Heavy Metal al que nos tienen acostumbrados los de la ciudad del acueducto, les sale su vena más hardrockera, de la cual tiene parte de “culpa” el nuevo teclista Ricardo Mínguez, sustituto de Nuria de la Cruz, que era de escuela más clásica. Ricardo le da a los temas aires del Hard Rock más clásico con sus teclas, sin tomar demasiado protagonismo pero aportando una gran labor, incluyendo sonido a órgano Hammond.

Otro nuevo músico incorporado a la familia de Lujuria es el baterista Maikel, reemplazando a Fernando Manso y a César de Frutos “El Oso”, haciendo un gran trabajo a lo largo de todo el disco. Maikel abre “Licantrofilia” con sus tambores, en línea al comienzo del “Painkiller”, en “Cae la máscara”, una de las canciones más Heavy Metal de todo el disco, y primer single elegido (editando también su videoclip), basada su letra en un hecho real.

“Licantrofilia” es una palabra inventada por el grupo y donde reivindican el amor a la libertad sexual y las ganas de luchar por ello en la canción de dicho título. En ella regresan a la temática de sus primeros tiempos, pero obviando el punto cachondo y macarra que les caracterizaba en el pasado (y que me gustaba). El tema consta de dos partes, una donde consiguen con la música y las teclas crear un ambiente misterioso y tenebroso. La voz de Óscar suena muy rasgada y rota, pudiendo muchos detractores del vocalista cebarse sobre él, pero que a mi me ha encantado cómo el productor le ha sacado distintos matices y tonos, destacando esa labor en esta composición. En el final de esa primera parte se escucha el aullido de un lobo, para pasar a una segunda parte más movida, donde consiguen un buen estribillo.

Y si en el tema-título consiguen un estribillo destacable, pienso que cojean en el siguiente corte, “Cuerpo de mujer”, es muy pegadizo, pero a la vez muy simple, aunque el tema en sí está bastante bien, con un comienzo que nos puede recordar a “La leyenda del hada y el mago” de los argentinos Rata Blanca. La temática de la canción se puede interpretar como un homenaje a las bellas formas de una mujer… o a la guitarra.

Rinden tributo a Whitesnake y a David Coverdale (Óscar es admirador del vocalista británico) sonando a ellos en “Las tablas de Moi-Sex”, un tema cachondo que recuerda a su primera época, aunque a pesar del sonido que han conseguido a la “Serpiente Blanca”, no termina de convencerme del todo.

Vuelven a crear cierto ambiente misterioso, y a gustarme de nuevo el tono del vocalista en “Tigresa blanca”, basada en una historia del libro “El otro lado del sexo” escrito por Valérie Tasso.

Plasman las sensaciones que perciben al tocar en directo en la letra de “Arañando el Cielo”, con comienzo guitarrero que recuerda a Judas Priest. Carlos Escobedo (Savia, ex–Sôber) interviene con su voz. El pegadizo estribillo es muy festivo, no siendo de mi agrado.

Después de estos cuatro últimos cortes que no están mal (especialmente “Cuerpo de mujer” y “Tigresa blanca”), pero que son los que menos me atraen de todo el álbum, para mi viene lo mejor.

“Escúchame” es un estupendo tema de Hard Rock que dedican a la asociación ASPAYM (Asociación de Parapléjicos Y Minusválidos) y su lucha por conseguir que la Seguridad Social le suministre viagra. Una vez más hay que elogiarles por informarnos y hacernos escuchar temas como el que ocupa, además de cuando lo hicieron (y hacen) con “Espinas en el corazón” contra el maltrato a la mujer.

La voz de Óscar, y la música también, comunica un gran sentimiento en “Prisionera”, y es que vuelvo a pensar que Alberto Seara ha sacado lo mejor a la voz del cantante a lo largo del disco. Un medio tiempo muy bueno donde se trata el tema de lo mal que lo puede pasar una mujer cuando nace en el cuerpo de un hombre.

“Viejo rockero” es otra de las gemas del disco. Comienza de manera baladística y con acústica, para ir subiendo con garra, sonándome en una parte las teclas al Rock andaluz, para acabar con el estribillo acelerado. Un tema donde se recuerda a aquellos rockeros, que a pesar de la edad, aún siguen acudiendo a conciertos, sintiéndome en parte bastante identificado con la letra, aunque no en donde se mencionan las muñequeras y los parches, quedando eso para mi ya bastante lejano, aunque tampoco fui mucho de grandes muñequeras y de llenar la chupa y pantalones de parches, tan sólo unos pocos. Y es que, con todo el cariño del mundo a la gente que lleva toda la chupa o el chaleco lleno de parches, nunca me gustó ser un hombre anuncio, jejeje. Aunque lo de los parches es digno de tratar, porque hay gente que es pura imagen y luego apenas conocen a los grupos que exhiben, doy fe que otros (tengo colegas) conocen todo lo que llevan cosido, y aman y viven el Heavy Metal.

Siempre me ha gustado en Lujuria que en cada trabajo hayan hecho un recordatorio en forma de versión de grupos de los ´80. Si anteriormente lo hicieron con canciones de grandes bandas de nuestro país como Ñu, Obús, Barón Rojo, y Muro, sin olvidarnos de “La gorda” de Tyc (antiguo grupo del “Chepas”) aparecida en el “Cuentos para mayores”. En esta ocasión el recuerdo va hacia una banda de Algeciras (Cádiz) que mereció algo más en nuestro país, Shalom. Versionean el fantástico “Qué es mejor”, que se incluía en el primer álbum “Shalom” (Barrabás Producciones, 1990), con guiño en las melodías de guitarras a Thin Lizzy.

El disco se cierra con “Goliardos”, el tema más heavy, junto con el primero. Abierto por la voz de Óscar recitando acompañado de las teclas, para luego hablarnos de los Goliardos (“gentes del Demonio”), clérigos y estudiantes que clamaban por libertades en sus escritos en la época de la Edad Media, y no los juglares, como muchos equivocadamente creíamos.

Lujuria con este disco ha conseguido que “Licantrofilia” esté entre mis favoritos de la banda, junto a los dos primeros y al directo.

Hay que darle la enhorabuena a Óscar “Lujuria” (voz), Jesús Sanz “Chepas” (guitarra), Julio Herranz “Julito” (guitarra), Javier Gallardo (bajo) –los cuatro tirando de Lujuria desde 1993- y a los nuevos: Ricardo Mínguez (teclados) y Maikel (batería), por conseguir este mes de enero de 2009 una invitación especial para tocar en el festival Sweden Rock 2009, gracias al voto y apoyo de sus seguidores, tras una dura pugna en un concurso, entre otras bandas, con los turcos Black Tooth.

“Por el día ladran perros, que predican castidad

Por la noche aúllan lobos, y cada vez somos más”

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Starbreaker