SWANS “Children of God” (1987)

¡ Comparte esta noticia !

swans_childrenofgodLa desoladora ciudad de Nueva York a finales de los setenta era un paisaje ideal para el nacimiento de movimientos contraculturales como la No Wave. El anonimato propio de las grandes metrópolis, la doble moral americana y ese halo de frivolidad que cubría el pop dulzón de la época propiciaron un regreso en toda regla a la música entendida como un arte primitivo, ancestral y sagrado. Y es que la brutalidad de Swans sólo es comparable a su poder catártico. Michael Gira y sus secuaces nos proponen, en cada uno de sus discos, una experiencia mística, que pone el dedo en la llaga y de la que nadie ha salido igual –incluido el rock mismo. Su uso mántrico de melodías repetitivas, de una voz chamánica, sus pasajes ambientales y su lírica oscurantista influyeron al grindcore, al punk posterior y al industrial metal. En efecto, Swans y su “hijos de Dios” son un capítulo maldito de nuestra música que vale la pena exhumar hoy.

Con la escalofriante compañía de Jarboe (teclados y voz ocasional), el multi-instrumentalista Michael Gira cambió el rumbo de su carrera con el disco que nos ocupa. Partiendo de unos inicios contundentes y casi cacofónicos, Swans sublimaron su sonido con este “Children of God” para lograr unos ambientes apocalípticos y, en muchos temas, absolutamente espeluznantes. A lo largo del disco, la potencia propia de una banda de los setenta se combina con las ansias de experimentar del grupo. Las guitarras pesadas de “New Mind” o “Sex, God, Sex” ceden el protagonismo puntualmente a coplas terroríficas como “In My Garden”, al gospel suicida de “Our Love Lies” o a la cacofonía de “Beautiful Child”, todo ello ejecutado con un minimalismo espartano. Otros temas como el sensual “Blackmail”, el blues depresivo de “Real Love”, la repetición hasta la náusea de “Blind Love” o las voces en trance de “Children Of God” van tejiendo un disco totalmente único en su especie.

La música de Swans es ambiciosa (lo de dedicar el álbum a Jesucristo ya es de antología), pero está hecha en una época en que uno podía poner un vinilo, apagar las luces y dejarse llevar sin que le miraran mal. Una época de autenticidad, también en la música. Una época casi tan turbia como el arte que parió. Muerta la matriz, todavía podemos disfrutar de algún atisbo de esa experiencia con la música de Swans. No apta para novatos, obligatoria para inquietos.

[youtube]http://youtu.be/Qr_yDyhv0kc[/youtube]

Jaume “Mr. Bison”