WILDHÄRD “Love N’Lies” (2025)

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Reseña originalmente publicada en catalán en El Rock-Òdrom

¡Regreso al Hard Rock de los años ochenta! Seguramente, esta será la impresión con la que te dejará el eco de las últimas notas de “Endlessly”, el corte que cierra “Love N’Lies”, la reciente referencia de WildHärd. Una formación naciente a primera vista, pero que, si rebuscamos un poco en las redes, llegaremos a descubrir que resulta ser el apelativo con el que se rebautizaron los madrileños Invaders cuando a finales de octubre del año pasado decidieron escenificar con este cambio de nombre el cierre de una etapa (aquella que con tintes hard n’heavies comprendió el periodo entre los años 2016 y 2024 y reunía el EP “Metal Madness” y el álbum “Beware Of The Night”) y el inicio de un nuevo ciclo marcado por un estilo algo más accesible que se mueve en el espectro conformado por bandas como Bon Jovi o Survivor.

El joven quinteto matritense formado por el vocalista Icy Blaze, los guitarristas Rikk Flame y Adrián Viper, el bajista Sergio Hunter y el batería Edgar Venturela (acompañados en directo por el teclista Tommy Guns), ha facturado un trabajo que reúne, bajo una inmaculada producción, la esencia del Hard Rock americano de la década dorada de los ochenta, trufado de elegantes melodías, melosos coros y pegadizos estribillos.

La agrupación, cuatro meses antes de publicación de “Love N’Lies”, empezó a caldear el ambiente con la aparición del videoclip de “Chase Of Love”, al que siguieron los de “Endlessly” y “Ready For The Night” y el vídeo con letra de “Midnight Lover”.

Si bien es cierto que la formación no hace otra cosa que releer un estilo que alcanzó su pico de popularidad hace cuarenta años, presenta unas canciones de sólidas estructuras donde nada sobra y todo está en su sitio, un encomiable trabajo de Rikk Flame y Adrián Viper tanto en los fragmentos solistas como en las armonías y unos envolventes coros que en todo momento acompañan la voz de Icy Blaze, próxima al registro de Don Dokken.

En palabras de los propios músicos, las letras de los temas son un reflejo de sus vivencias personales y, entre otras cosas, tratan temas tan universales y globales como el amor, la soledad, el desengaño o la pérdida. Tal y como apuntábamos en un párrafo anterior, la fantástica producción en los Tercera Planta Estudios de Manuel Ramil (quien aporta mucho con sus arreglos de teclados) es uno de los factores claves para entender este enorme salto cualitativo, sin que ello menosprecie el gran trabajo compositivo de los cinco componentes que se encargan al completo de firmar los créditos de las imprescindibles diez piezas que contiene el elepé. Y vale la pena remarcar este último término porque es en vinilo blanco y con el disco compacto encartado como ha aparecido a la venta “Love N’Lies”, luciendo una enigmática portada diseñada por Adrián Viper que se mueve entre los tonos púrpuras y magentas.

“Rider Of The Cold Night” comienza con una elocuente introducción que te pone en situación para recibir el riff inicial de esta primera y directa pieza, con un estribillo de esos que engancha y unos coros con sabor de “Bad Medicine” de Bon Jovi, una batería envolvente y un solo de guitarra pirotécnico que resultan ser una excelente prueba de lo que la banda nos ofrecerá en los cuarenta minutos restantes.

“Ready For The Night” te anima a cantar a plena voz su pegadiza estrofa principal y te noquea con la sección instrumental intermedia coronada por una imbatible armonía.

“Chase Of Love”, como muy bien explica el grupo, es una oda a los corazones rotos y afligidos que, a medio camino entre el Hard Rock y el AOR, personifica el potencial hit del disco. A continuación, la infecciosa “Midnight Lover”, con un intenso ritmo y una libidinosa temática, nos muestra otra cara de los WildHärd muy cercana al Sleaze.

Protagonismo total por los teclados en la emotiva “Gone Forever” con una sentida y expresiva interpretación de Blaze, mientras que una sólida base, un estribillo “imperdible”, un inesperado solo acústico y un curioso desenlace son los principales valores de “Take My Heart Away”.

Los compases iniciales de “What’s Getting On My Way” pueden transportarte fácilmente al riff de “Smoke On The Water” de Deep Purple, si bien la gran jugada de esta pieza la encontramos en la fantástica guitarra acústica que de forma latente mantiene el pulso de la composición.

“Take Me Back” tiene una cadencia embriagadora y un tono melancólico que casi se esfuma cuando irrumpe el vibrante solo de guitarra que se prolonga con la fabulosa armonía marca de la casa, y la venenosa “Sweet Cheater Viper” revela la que posiblemente sea la mejor ejecución de la dupla formada por Flame y Viper.

“Endlessly” es la insustituible balada con la que los madrileños ponen el punto final al álbum, con un clímax perfectamente medido, profunda, aterciopelada y que te recordará esa exitosa “Heaven” de Warrant.

“Love N’Lies” resulta una increíble y agradable sorpresa. No dejes de darle una oportunidad sólo por qué no venga de la meca escandinava. ¡Va sobrado de calidad!

Marc Milà