El 15 de noviembre de 2025 era una fecha marcada en el calendario de los seguidores del Heavy Metal clásico residentes en Londres o alrededores, ya que Saxon se presentaba en vivo en el Eventim Apollo, con Dirkschneider como teloneros. Lo legendario del local (anteriormente denominado Hammersmith Odeon; todos tenemos discos en directo en casa grabados allí) y la posibilidad de ver a dos leyendas del metal interpretando discos clásicos al completo (“Balls to the Wall” en el caso de Dirkschneider y “Wheels of Steel” en el de Saxon) hicieron que no me perdiera el concierto.
No es ningún secreto que considero “Balls to the Wall” uno de los mejores discos de heavy metal de la historia, por lo que poder ver a Dirkschneider interpretarlo al completo fue un sueño hecho realidad. Con un telón de fondo con la portada de la regrabación de “Balls to the Wall” que reseñáramos en The Sentinel, el bueno de Udo Dirkschneider, acompañado por su hijo Sven a la batería, Peter Baltes al bajo y Dee Dammers y Andrey Smirnov a las guitarras, dieron una lección de Heavy Metal clásico, con un sonido potentísimo que pude disfrutar en segunda fila.
Los temas se sucedieron en el mismo orden que en el disco, con escasos comentarios por parte de Udo, más allá de recordar la anterior vez que estuvo en el Hammersmith Odeon en 1989, como telonero de Ozzy. “Balls To The Wall”, “London Leatherboys”, “Fight It Back” (demoledora), “Head Over Heels”, “Losing More Than You”ve Ever Had” (presentada por Udo como uno de sus temas favoritos del disco), “Love Child”, “Turn Me On”, “Losers And Winners”, “Guardian Of The Night” y, para despedirse, esa preciosidad que es “Winter Dreams”. De propina, con la audiencia entregada, nos regalaron “Fast As A Shark” y abandonaron el escenario en medio de una ensordecedora ovación tras haber dado un auténtico conciertazo.
Aunque nunca he sido seguidor de toda su discografía, poder disfrutar de Saxon en vivo con un repertorio centrado en ese triplete de discos legendarios editados en 1980 y 1981 (“Wheels of Steel”, “Strong Arm of the Law” y “Denim and Leather”) era una oportunidad que no quise desaprovechar. Resultaba especialmente agradable comprobar que Biff Byford se encontraba en plena forma tras su tratamiento contra el cáncer que los ha llevado a posponer varios conciertos de su gira. Acompañado por Nigel Glocker a la batería, Nibbs Carter al bajo, Doug Scarratt a la guitarra y Brian Tatler, de Diamond Head, a la guitarra reemplazando a Paul Quinn, y con un sonido muy contundente a la par que claro, el concierto comenzó con la intro “The Prophecy”, narrada por el inimitable actor Brian Blessed, dando paso a “Hell, Fire And Damnation”, tema que da nombre a su último – hasta ahora – disco en estudio. Tras ello, viaje al pasado con “Power And The Glory”, de 1983, seguida de un salto a tiempos más recientes, con “Sacrifice” de 2013. La escenografía era bastante sencilla, con una gran pantalla en el fondo del escenario en la que fueron variando proyecciones durante el concierto (a decir verdad, bastante sencillas: el logo de la banda en diferentes colores, nubes o humo de manera reiterada, o pasajes que se repetían en un bucle de manera continuada).
Biff aprovechó la pausa tras ese tema para hablar de sus problemas de salud y recordar que en 1979 tocaron en el mismo recinto, como teloneros de Motörhead, con el anuncio de la lista de conciertos proyectada en la pantalla. Esto sirvió para introducir “Backs To The Wall” de su primer disco, haciendo referencia a que el tema ya fue tocado en aquella ocasión. Una acelerada “Never Surrender” dio paso al segundo y último tema del nuevo disco que tocaron esa noche, “Madame Guillotine”, en el que la pantalla fue utilizada para mostrar imágenes en estilo de novela gráfica ilustrando pasajes de la canción.
“Heavy Metal Thunder” y “Dallas 1 P.M.” fueron los siguientes temas en sonar, devolviéndonos a los tiempos pretéritos de la New Wave of British Heavy Metal. Tras ello, Biff nos dijo que íbamos a retroceder a abril de 1980, a tiempos en los que no había Facebook, ni TikTok, ni Amazon. Tiempos en los que la música no se escuchaba en Spotify, sino que ibas a la tienda y comprabas un LP, que luego llevabas a casa y ponías en tu tocadiscos para poder disfrutar de las canciones leyendo las letras. Los aplausos y asentimiento de los seguidores demostraban que muchos vivieron esas sensaciones (rozando la cincuentena, yo era uno de los asistentes más jóvenes). Y, una vez terminada esa introducción, Saxon tocaron “Wheels of Steel” al completo: “Motorcyle Man”, “Stand Up And Be Counted”, “747 (Strangers In The Night)” (colosal, posiblemente el mejor tema del repertorio), “Wheels Of Steel”, “Freeway Mad”, “See The Light Shining”, “Street Fighting Gang”, “Suzie Hold On” y, para terminar por todo lo alto recuperando el nivel (la cara B del disco no es tan potente como la A), “Machine Gun”.
En los bises, Saxon nos deleitaron con un póker de ases: “Denim And Leather” (pidiendo chupas de cuero y cazadoras vaqueras al público para ponérselas antes de tocar el tema), “And The Bands Played On” (emotiva canción sobre el primer Monsters of Rock), “Strong Arm Of The Law” y ese homenaje a una locomotora de vapor que es “Princess Of The Night”. Como pequeña critica, las repetidas arengas de Biff preguntando a la gente qué tema querían escuchar durante los bises resultaron un tanto repetitivas e innecesarias, ya que el repertorio fue el mismo que en fechas anteriores de la gira. En cualquier caso, esto no empañó un gran concierto, que puso el broche a una gran noche de Heavy Metal clásico.
Texto y fotos: Dani “GhostofCain”





