KAMELOT “The Fourth Legacy” (2000)

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kamelot_fourlegacyEstos americanos del estado de Florida, a pesar de ser una banda relativamente reciente (el primer lanzamiento discográfico fue en 1995), llevan cinco álbumes de estudio y uno de directo ya a sus espaldas. Una banda que, en sus dos primeros trabajos, practicaban un estilo similar al de aquellos casi olvidados Crimson Glory y que poco después maduraron hasta tener su propio sello. Es un estilo difícil de definir: una especie de mezcla de Heavy Metal épico-progresivo con toques power en algunas canciones y con diferentes influencias a la hora de orquestar (desde la música clásica hasta la new-age). Un grupo con canciones variadas por todo el compacto, cosa que es casi imposible de ver en las bandas que surgen últimamente.

De la formación original se mantienen Thomas Youngblood (guitarrista, compositor y líder) y Glenn Barry (bajista). En el tercer trabajo se unieron Casey Grillo (batería) y Roy Khan (vocalista, co-compositor y co-líder actualmente). Miro se encarga de las orquestaciones desde el “The Fourth Legacy” y el genial Sascha Paeth (guitarra de los desaparecidos Heaven’s Gate y productor afamado entre las bandas noveles actualmente) se encarga de la producción. Con una sección rítmica maravillosa, con la producción y orquestación en buenas manos, con las composiciones geniales del señor Youngblood y con la voz impresionante de Roy Khan, tenemos a una banda que espero no pase desapercibida entre tantas bandas nuevas que surgen día a día. Ésta es una banda que merece lo mejor en mi opinión.

He escogido “The Fourth Legacy” como su clásico por tener la mejor composición de todos sus trabajos, por ser el proyecto más pensado y trabajado y por ser el que empezó a crear expectación alrededor de esta banda.

Casey Grillo y las orquestaciones de Miro dan una entrada espectacular en la intro “New Allegiance”, para dar comienzo a la demoledora y vertiginosa “The Fourth Legacy”. Una canción con una fusión espectacular de la orquestación con los riffs de guitarra de Youngblood, mientras la voz de Khan literalmente “flota” con elegancia por encima de la línea compositiva de la canción. Si a esto le añadimos un fantástico interludio coral al que le sigue el solo de Youngblood volviendo a la velocidad que le imprime Casey a la batería, tenemos uno de los temas más dinámicos y mejor conseguidos del disco. A esta maravilla le sigue “Silent Goddess”, un medio tiempo en el que la sección rítmica trata la canción impecablemente. Impresionante el trabajo de Casey Grillo, que aporta contundencia a un corte en el que el aire místico de las orquestaciones y las geniales líneas vocales de Khan (¡Cómo ha ganado el grupo con este genio!) tienen el protagonismo absoluto.

Una introducción con motivos musicales arábigos (gracias Miro) llamada “Desert Reign”, nos transporta a lo que es en mi opinión una de las canciones más espectaculares que se han hecho con este tipo de influencias en nuestra música: “Nights Of Arabia”. Este corte es de una lucidez compositiva espectacular y de una progresividad con gusto. El tema comienza con el protagonismo de Glenn Barry en una escena ambiental apropiada para el tema, para de repente arrancarse con Casey y las guitarras distorsionadas en una velocidad a medio tiempo, que luego se acelera definitivamente en el estribillo junto a todos los coros y orquestaciones. Después se para el tema en otro gran interludio y tenemos a Khan cantando con todo su sentimiento junto a las guitarras limpias, que luego pasarán de nuevo a acelerarse en otro riff buenísimo, que da paso a una parte con voz femenina interpretada por Cinzia Rizzo. Lo dicho, impresionante.

El tema power-épico del álbum por excelencia es “The Shadow Of Uther”. En mi opinión un tema para dar ejemplo a todas las bandas actuales. Se pueden hacer temas buenísimos como éste, que enganchan a primera escucha, sin copiar a Helloween, Stratovarius, etc… Un tema con mucho feeling y con un riff final muy épico que acaba siendo interpretado por una especie de orquestación folklórico-medieval. De ahí pasamos a la mejor balada que ha hecho esta banda: “A Sailorman’s Hymn”. No puedo hacer otra cosa que ponerme de rodillas ante esta canción y ante a Roy Khan. Aparte de que las guitarras acústicas, el piano y la orquestación estén perfectamente metidos, la voz de este hombre desprende sentimiento (parece que se va a echar a llorar en algún momento) y clase por los cuatro costados. Se mueve por los tonos bajos, medios y altos con una soltura que he oído a pocos cantantes, y no abusa de ninguno de ellos, por tanto la escucha se hace amena. Y no solo se contenta con eso, sino que hace unas letras buenísimas. La “voz de cristal” del Heavy Metal es preciosismo en estado puro.

Otra canción sencillamente genial es el medio tiempo “Alexandria”, un tema original a más no poder, con una progresión impecable y con unas orquestaciones realmente grandes. Aquí la producción, como en “Nights of Arabia” o “Silent Goddess”, se nota que está en buenas manos. Un 10 para Sascha Paeth. De nuevo Casey es incuestionable. Uno de los mejores baterías que han salido en los últimos años. Y pasamos a un tema de ambientación algo más oscura (The Inquisitor), dónde los acordes simples de guitarra dejan a Khan desarrollar sus maravillosas líneas vocales sobre una orquestación predominante(una técnica que se ha desarrollado más en su posterior trabajo “Karma”). Después llegamos a otra balada llamada “Glory”, pero planteada de distinto modo a la otra. Ésta se centra en las guitarras acústicas y en una orquestación de violines (un aire cargado de mayor epicismo diría yo). Maravillosa también.

El tema con el que abrían los conciertos de la gira correspondiente al lanzamiento de este disco era “Until Kingdom Come”, un tema rápido que hubiera encajado perfectamente en el anterior disco a éste (“Siege Perilous”), debido al gran protagonismo de los teclados y el estilo de líneas vocales y corales que tiene la canción. Un tema majestuoso donde los haya que da paso al tema final del compacto: “Lunar Sanctum”. Tema que me puedo más que suponer que viene de las manos de Roy Khan. Perfectamente podría haberse visto en algún disco de aquellos disueltos Conception. La orquestación y los efectos de producción junto con esas guitarras crudas y una sección rítmica protagonista, de nuevo construyen una estructura espectacular para que las líneas vocales y el sentimiento inconfundible que imprime el noruego nos llenen de escalofríos en este maravilloso y original medio tiempo.

Uno de los grupos que está marcando nuevos y buenos caminos para que nuestra música siga adelante y no se quede estancada es éste. No lo ignoremos, porque bandas tan buenas y originales como ésta últimamente se cuentan con los dedos de una mano.

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Moonchild