JULIO CASTEJÓN “Vía cortada al Paraíso” (2011)

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juliocastejon_viacortadaalparaisoHasta finales de la década de los ’80 era habitual que los grupos editaran un disco por año, incluso en algunos casos podíamos disponer de dos discos de una misma banda en un intervalo inferior a 12 meses. En la travesía en el desierto que el Rock cruzó en la década de los ’90 el mercado cayó, la oferta de grupos subió y las consecuencias fueron, entre otras, que los grupos debieron acostumbrarse a espaciar en el tiempo sus lanzamientos, práctica que ha llegado a nuestros días, donde cada banda espera varios años para poner un disco en circulación.

Julio Castejón, líder de Asfalto, ha vivido ambas etapas. Y no se acostumbra a esta nueva forma de hacer las cosas, ya que su mente creativa no para de construir nuevos temas, sintiendo además la necesidad de compartir esa creación con sus seguidores.

Este es el motivo por el que, en un intervalo en el que Asfalto tiene poca actividad, Julio haya dado a luz este “Vía cortada al Paraíso”, su tercer disco en solitario si contamos aquellos dos (“¿Hay alguien ahí?” -2000- y “El corazón de la manzana” -2004-) que grabó como “Julio Castejón y los Trípodes.

En esta ocasión las circunstancias son diferentes. “Vía cortada al Paraíso” es un disco en solitario en el más amplio sentido del término. Sin una banda de apoyo como Los Trípodes como tuvo en aquellos discos, o sus actuales compañeros de Asfalto en los últimos trabajos de la banda, Julio se ha lanzado a la creación y grabación de este disco en la más absoluta intimidad, aprovechando las ventajas de tener un estudio en su propia casa. La soledad en la que este disco ha sido creado y la falta de opiniones externas durante esa creación ha dado lugar al disco más íntimo, más personal de toda su trayectoria.

A todo esto le debemos sumar que Julio se ha encargado de la grabación de guitarras, bajo, teclados y voz, dejando únicamente la batería para un especialista (Pepe López “Pphillo”) más algunas colaboraciones puntuales (Pablo Ruiz toca el bajo en “Salvation”, Jorge García Banegas el órgano en “Vía cortada al Paraíso, Josefina Gómez colabora con la voz en “Salvation” y sus hijos Paul y Enrique meten guitarra, flauta y coros en algunos cortes). En definitiva, este disco refleja al 100% lo que la mente creativa de Julio Castejón ha producido en este momento de su vida.
Esta forma de hacer las cosas conlleva la ventaja de tener la pausa y tranquilidad necesaria para dar al disco todos los detalles, matices y sonidos que Julio ha querido incluir. Es un disco hecho con mimo, con paciencia, en el que las prisas que genera un estudio contratado han brillado por su ausencia. Y el resultado se nota, como no podría ser de otra forma. Es un disco para escuchar tranquilamente, descubriendo detalles en cada escucha y en el que se pueden descubrir virtudes a medida que se insiste en él.

Podríamos orientar al neófito (si es que queda alguno) en la carrera de Julio Castejón diciendo que en el disco encontramos muchas influencias de grupos como Yes, incluso de Marillion, y no estaríamos mintiendo. Pero lo cierto es que el disco suena a lo que Julio ha estado haciendo últimamente, si entendemos por ello la suite de “Utopía”, los pasajes más progresivos de la última etapa de Asfalto o incluso de aquel maravilloso “El corazón de la manzana”.

El disco se abre con una larga suite llamada precisamente “Vía cortada al Paraíso” que resume fielmente lo que este disco nos va a ofrecer. Son 12 minutos en el que los detalles se suceden y el buen gusto en la composición desborda a cada momento. Dando un sentido de globalidad al trabajo, el tema que cierra el CD es otra larga suite, llamada en este caso “Abre los ojos”, que tras un comienzo más standard se convierte en un bonito desarrollo progresivo que nos deja con ganas de escuchar el disco de nuevo.

Entre medias, un buen puñado de temas que aúnan las virtudes que atesoran este disco. Desde cortes más directos (“Hijos de Guillermo Tell”) a temas lentos e intensos (“Peso ligero, carga pesada”) llenos de sentimiento, pasando por canciones que aúnan todas las virtudes en un mismo corte (“El afilador”), el disco suena variado y atractivo, con un sentimiento de unidad que casi le confiere el aroma de disco conceptual.

Como ha sucedido siempre en la carrera de Julio Castejón, las letras son muy importantes. Julio siempre ha puesto especial atención en transmitir un mensaje, sabiendo que la creación del texto es tan importante como la música con que se transmite ese mensaje. Y en los duros tiempos de crisis que estamos viviendo no podía faltar un tema como “Salvation” o el análisis del camino que la Sociedad ha tomado en la propia “Vía cortada al Paraíso”. Pero no queda ahí la cosa, y personalmente me quedo con “In memorian”, un precioso tema que cuenta con emoción el amor hacia la amada fallecida años atrás.

Un disco que gana con cada escucha y que no sólo viene a cubrir el espacio temporal hasta el siguiente disco de Asfalto, sino que tiene identidad propia y que encantará a todos los que améis la música hecha con sentimiento. Eso sí, los que quieran un disco para irse de fiesta o descargar adrenalina deberán buscar en otro sitio.

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Shan Tee