Son el máximo exponente del AOR mundial, o al menos uno de sus más destacados representantes. Nacieron en 1973 de la mano del guitarrista y líder Neal Schon, que acababa de dejar la banda de Carlos Santana para establecerse por su cuenta. Tras unos años intentando destacar haciendo Rock Progresivo, fue la llegada del cantante Steve Perry en 1978 cuando cambiaron su estilo hacia el Rock Melódico, encontrando un camino que le llevó a la cima del éxito, tanto de ventas como de popularidad, en la primera mitad de los ’80, con discos como “Escape” instalado en el número 1 mundial.
Tras discrepancias internas que les llevaron a cambiar de formación en varias ocasiones, es en 1987 cuando la salida de Steve Perry hace que la banda se rompa y sus músicos se dediquen a otros proyectos, hasta que en 1995 se reunieron en lo que parecía que iba a ser un retorno a lo grande, con un buen disco (“Trial by fire”) que estaba llamado a reverdecer viejos laureles, hasta que una lesión en la cadera obligó a Steve Perry a parar su actividad con la banda, y terminó provocando su segunda (y definitiva) salida del grupo.
Cuando un cantante de éxito deja un grupo, hay dos soluciones: buscar la continuidad en alguien que cante de forma muy parecida o buscar una ruptura en una voz completamente diferente. Está muy claro que Neal Schon es de la primera opinión, ya que el sustituto buscado, Steve Augeri, se mantenía en una línea continuista con un timbre de voz, e incluso una imagen, muy parecida a Steve Perry. Cuando la voz de Augeri dio problemas y debió dejar la banda al no poner mantener el nivel, recurrieron a Jeff Scott Soto como reemplazo, con cuya participación llegaron por primera vez a escenarios españoles. Dado el carácter nómada de Soto y su polifacética carrera, estaba claro que no iba a durar mucho. Su sustituto fue (y es) un sorprendente y desconocido cantante filipino llamado Arnel Pineda, descubierto por Schon en Youtube. Además de ser un excelente cantante, su voz es exacta a Steve Perry, lo que garantizaba el recorrido a todos sus temas históricos.
Y así llegan a nuestros días. En 2011, nada menos que 38 años después de su fundación, Journey presenta “Eclipse”, su nuevo álbum de estudio. Además del líder Neal Schon y del comentado Arnel Pineda, la banda se mantiene estable con los históricos Ross Valory (bajo, presente desde sus inicios), Jonathan Cain (teclados, quien entró en la banda en el ‘81) y Deen Castronovo (batería, el menos nuevo ya que entró en 1998, si bien ya había compartido grupo con Schon en Bad English).
Con toda esta historia, tantos años, tantos discos y tantas vicisitudes, podríamos pensar que “Eclipse” es un disco de continuidad, editado para satisfacer a los viejos fans de la banda y en el que no podríamos encontrar gran cosa de lo que fueron los grandes Journey del pasado. Pues nada más lejos de la realidad. “Eclipse” es un disco pletórico de energía, lleno de grandes canciones y de unos músicos deseosos de ofrecer lo mejor de sí mismos en cada corte. Un disco que devuelve a Journey a su lugar de privilegio dentro de las grandes bandas de AOR.
Desde la inicial “City of Hope” hasta el epílogo instrumental “Venus”, el disco desprende alegría y vitalidad en todos sus cortes, algunos de ellos realmente brillantes como “Chain Of Love” o “Anything Is Possible”, con la banda rayando a un nivel enorme. También nos encontramos con dos temas más lentos, “Tantra” y “To Whom It May Concern”, emotivos pero más enérgicos que las grandes baladas que talonan su discografía (“Open Arms”, “Faitfully”, “Lights”…), que encuentran su sitio en un disco pletórico que muestra que, aunque en su vertiente melódica, esto sigue siendo Rock.
La guitarra de Neal Schon sigue siendo un lujo, pletórica de feeling y omnipresente en todos los temas, con solos de longitud comedida pero llenos de sentimiento, como es su costumbre. Muy brillante también es la aportación de Arnel Pineda, con una exhibición de facultades encomiable. Pineda se desenvuelve con mucha soltura, estando plenamente integrado ya en la banda. Además, el parecido de su timbre con el de Steve Perry dota a este disco de un aire continuista con respecto a la histórica trayectoria del grupo.
El resto de la banda no se queda atrás. La precisión de Ross Valory y las aportaciones de Jonathan Cain, cuyos teclados no aparecen siempre, pero cuando lo hacen llenan de brillantez los temas, sólo son superadas por un pletórico Deen Castronovo, cuya pegada y contundencia ayuda a crear este sentimiento vital que ofrece el disco.
Ya lo sé. Este disco no llega a la excelsa calidad de “Escape” ni hay ningún “Don’t Stop Believin’” en él. Es un listón demasiado alto al que ni estos Journey ni ningún otro grupo parece poder acercarse. Pero eso no quita para que “Eclipse” pueda instalarte sin problemas entre tus discos de AOR preferidos de los últimos tiempos.
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Shan Tee
