No es ninguna novedad que actualmente en este país haya multitud de bandas que practican Heavy Metal más o menos clásico. Tampoco es ninguna novedad que de unos años para acá, esté de moda emular a los grandes o más exitosos combos de los ochenta, independientemente de las corrientes o tendencias (heavy, thrash, death…) en las que destacaron. El problema es que muchas de las bandas españolas que hoy en día dicen sonar “old school”, aparte de mostrar una falta de ideas pasmosa, suelen acabar recordando a los grupos patrios más cutres (musicalmente hablando) de la época. Composiciones casposas, falta de nivel instrumental y formación musical, letras chusqueras y, en algunos casos, una imagen que ya casi daba vergüenza ajena en su momento.
Afortunadamente también tuvimos alguna banda 100% exportable en su momento pero, ¿la tenemos ahora? Pues sí, como decían en Galicia sobre las meigas:“Haberlas, haylas”, y precisamente el disco que nos ocupa es un claro ejemplo de cómo hacer las cosas bien. No en vano estamos hablando del proyecto de José Rubio: uno de esos músicos que sin duda pasó largas horas de práctica y estudio de su instrumento, mientras otros “músicos” preferían fardar de grupo o imagen “jevilonga” en el bareto de turno. Obviamente los resultados conseguidos con los trabajos de unos y de otros hablan por sí solos.
De todas formas, no sería justo ignorar al resto de los músicos que acompañan a José Rubio en este proyecto o han colaborado de forma puntual en el mismo, y es que todos tienen una gran calidad, aunque me ha llamado especialmente la atención Ronnie Romero, posiblemente el mejor vocalista de Heavy Metal que podamos encontrarnos actualmente en una banda española.
En “Nova Era” nos encontramos diez temas, cinco de ellos cantados y otros tantos instrumentales. Por mi parte me quedo con los cantados por ser auténticos temazos. Es una delicia dejarse llevar por esos riffs, esas melodías vocales, y esos pedazo de solos en los que técnica y gusto se unen en perfecta armonía, demostrando que aún hoy en día es posible hacer Heavy Metal con mucha clase.
Los temas instrumentales también atesoran mucha calidad pero, si se me permite decirlo, al ser tantos rompen un poco con la dinámica en la que te ves atrapado con los cortes cantados. A veces da la sensación de que no estuviese del todo definido el público hacia el que va dirigido “Nova Era”. En cualquier caso no estamos hablando de malos temas, ojo. Simplemente creo que no todo el mundo será capaz de disfrutar del álbum como un “todo” único e indivisible.
Los únicos “lunares” que he encontrado en “Nova Era” han sido un par de riffs de la escuela Zakk Wylde que están más que trillados a estas alturas y, en mi opinión, no aportan nada a los temas en los que aparecen; concretamente en “Time” y “Necromancer”, aunque afortunadamente dichos riffs sólo aparecen de forma puntual. Eso y lo comentado anteriormente sobre el exceso de temas instrumentales que puede hacer que cierto público no disfrute de este trabajo al 100%.
En cualquier caso “Nova Era” es un disco repleto de momentazos, resaltando la mayoría de las líneas vocales, estribillos y solos (“My Own God” se lleva la palma), el rollo a veces Folk de “Lights and shadows”, la influencia “Satrianesca” de la época del “Flying in a blue dream” en “In my dreams”, o la de Pink Floyd en el inicio de “To the end”, la épica contenida de “Galiza (in my heart)”…
Por lo que a mí respecta, seguiré con interés los próximos pasos de este proyecto de José Rubio. Eso sí, este hombre tiene fama de “culo inquieto”, así que espero que la cosa sea estable y no se quede en un sólo trabajo.
De momento yo voy a volver a darle al “Play” en el reproductor y que me quiten lo “escuchao”.
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J. Galiana
