Editorial Octubre 2024 “No estamos solos”

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Durante este mes de septiembre que acaba de finalizar he tenido la suerte de vivir uno de esos días especiales que se dan cada mucho tiempo. Lo que comenzó como un reconocimiento por el 45º aniversario del primer disco de Topo, terminó siendo un análisis profundo de los primeros años del grupo con la estimable aportación de los dos protagonistas que siguen vivos de aquella primera formación: Lele Laina y José Luis Jiménez. Acompañados del grupo Ron & Blues al completo, hicimos un repaso a aquellos tiempos, a aquel debut de Topo y a las circunstancias que acompañaban al Rock nacional hace cuatro décadas.

 

No es la primera vez que vivo algo así. He tenido el privilegio de ver pasar por mi programa a otras leyendas como Julio Castejón, Armando de Castro, Juan Márquez, Eduardo Pinilla y muchos más músicos que construyeron la música que nos ha acompañado toda la vida y que ha marcado nuestra personalidad. Además, fuera de la radio pero en la parte escrita de The Sentinel, también he tenido la suerte de entrevistar a otros músicos históricos como los miembros de Obús, Carlos de Castro, Sherpa y muchos más. Todos ellos, más algunos que no he conseguido aún (con José Carlos Molina he hablado un par de veces de esa posibilidad que nunca hemos llegado a concretar), tienen una importancia histórica crucial no solo en el Rock español, sino en la cultura de este país en el último medio siglo.

Desgraciadamente, los grandes medios de comunicación no parecen darse cuenta de la transcencencia del Rock en la cultura de este país. O no quieren hacerlo, más probablemente. Salvo algunos programas de televisión emitidos a horas intempestivas y pequeñas lagunas en emisoras de radio de gran alcance, la sensación de que vivimos constantemente en el underground es tan injusta como real. No importa que canciones como “Mis amigos donde estarán”, “Maneras de vivir”, “Fiesta pagana” o “Las chicas son guerreras” estén en la mente de cualquier español que haya cumplido los 40. Únicamente contadas excepciones como Miguel Ríos o Rosendo parecen ser conocidos por el gran público sin ser ninguneados por los grandes medios de comunicación masivos.

Esta situación no es nueva. La primera mitad de los ’80 fue un espejismo en el que creímos que el Rock iba a codearse con el resto de estilos musicales en cuestión de notoriedad para el público masivo. Sin embargo, aquella “moda” pasó de largo y desde entonces sólo los verdaderos interesados sabemos valorar esta parte tan importante de nuestra cultura. Creedme, la batalla está perdida y no vale la pena gastar fuerzas para intentar cambiarlo.

Afortunadamente, la llegada masiva de Internet nos ofreció a todos más posibilidades. Hay que olvidarse de que la televisión o la radio comercial sean los únicos escaparates a los que el Rock pueda asomarse para conectar son sus seguidores. Desde la llegada de Youtube, Spotify y el resto de plataformas, los medios convencionales han perdido su monopolio. Cientos de medios de comunicación pequeños (y otros no tan pequeños) tenemos nuestro hueco a un click de distancia. The Sentinel, aún con todos los cambios habidos en su historia, es uno de los más veteranos, con 24 años de presencia en la red. Muchos otros compañeros en otros medios hacen un trabajo fantástico, prestando esa atención que los medios generalistas nos niegan. Ninguno de nosotros podemos competir con los medios masivos, pero la unión hace la fuerza y nuestras repercusiones sumadas son relevantes.

A pesar de la opinión de muchos, el Rock sigue vivo. Nuevas bandas surgen cada día y otras más antiguas siguen luchando a diario por subir su talento a los escenarios y por dejar constancia de sus canciones en nuevos discos. No podemos vivir sólo de la historia al igual que no podemos desdeñarla. Todos ellos, desde los grupos pioneros hasta los más nuevos, pasando por los veteranos que siguen en la brecha, son los que hacen que el Rock siga vivo. Y por muchos años.

Santi Fernández “Shan Tee”