ROCK FEST 2024 – Viernes 5, sábado 6 y domingo 7 de julio de 2024, Parque de Cam Zam (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona)

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Crónica originalmente publicada en catalán en El Rock-Òdrom

Esta es una crónica del Rock Fest hecha a botepronto, cocida al día siguiente de la finalización de una nueva edición de este festival. Que nadie espere ninguna crónica sesuda con los repertorios de todas las bandas que estuvieron, ni siquiera de las que vi tocar.

Se trata de una pequeña cata de mi experiencia personal, en un acontecimiento donde compartí unos días de fiesta con una pandilla de amigos y donde tuve la oportunidad de encontrarme a gente de todo tipo, reencontrarme con miembros de bandas a las que he entrevistado en la radio, como Héctor (Anzestra), Ceci (Contraband), los hermanos Jordi y Artur Julió (Whirlwind), Enric (Braindrag), Alfonso (Krápula), saludar de nuevo a Barranko (Discos Barranko), a Narcís (AFANOC) y conocer a personalidades como Pedro Ocete (Milicia Metálica) o Jordi Tàrrega (Science Of Noise).

Este año, el festival estrenaba aquí el concepto “fiesta de bienvenida”. Con la excusa de hacer el cambio de la entrada por la pulsera, esta fiestecilla no se trata de nada más que de un invento pensado para que la gente empiece a quemar el dinero en cerveza la antes posible.

Si hasta ahora siempre habíamos tenido la ocasión de hacer el canje entrada-pulsera dirigiéndonos a cualquier de los FNAC ubicados en la misma ciudad de Barcelona a lo largo de todo un día, en el glorioso año de Nuestro Señor 2024, la organización “nos invitaba” a ir hasta Can Zam la tarde del jueves (en mi caso, a solo una horita de casa) y volver. No antes sin empezar a desenfundar las monedas a ritmo de EL DROGAS, que actuó durante el acontecimiento con un show centrado en Barricada que, por lo que me han explicado, estuvo muy bien.

Digo que me han dicho que estuvo muy bien porque, ya os lo podéis imaginar, yo no fui hasta el día siguiente, primer día “oficial” del Rock Fest.

Viernes 5 de julio

Ya que, según el horario oficial, el recinto abría puertas a las 13:00 y la primera banda no empezaba hasta las 14:30, salí de casa con un bocadillo bajo el brazo para llegar temprano, hacer el canje de la pulsera con tiempo y empezar a disfrutar del festival desde el principio.

A pesar de que llegué alrededor de las 13:15, los accesos permanecían cerrados y ya empezaba a formarse una hermosa cola de heavies tostados al sol. Por algún motivo que nunca averiguaremos, no abrieron puertas hasta casi las dos, poniendo a prueba la paciencia de la peña y regalándonos un bronceado gambón con el que todavía no contábamos.

Dentro, experimenté la novedosa sensación de pasearme por el recinto cuando todavía éramos cuatro gatos. Me pedí la primera de todas las cervezas que caerían en aquellos tres días (no sin las cada vez más habituales trabas para que los trabajadores foráneos entendieran palabras como got o si us plau, vaso y por favor en catalán) y me dispuse a presenciar la primera actuación de la tarde.

Es costumbre que todos los años abra el festival una banda de la villa de Santa Coloma de Gramanet. En esta ocasión fue el turno de MOTOSIERRAS, un cuarteto que no conocía de nada y que practica un Punk Rock que combina canciones en castellano y en inglés.

Después fue el turno de RHAPSODY OF FIRE, una banda a quién vi hace un puñado de años en un concierto en la sala Apolo acompañando a Gamma Ray y a los cuales no he seguido mucho la pista. De hecho, solo me sonaba la cara del teclista. Por lo que percibí, las canciones que hacen levantar al público son aquellas que me sonaban también a mí y que datan de hace alrededor de veinticinco años.

Hacia el final de su concierto, me alejé del escenario para guarecerme bajo la sombra de un árbol mientras esperaba que llegaran los primeros amigotes.

Los siguientes que fui a ver un rato fueron los KORPIKLAANI, una banda con una propuesta nada atractiva para mis gustos pero que tuve la curiosidad de escuchar un ratito. Justo es decir que la exitosa banda finesa usa su idioma en las canciones, una muestra más de que se puede llegar lejos empleando lenguas que vayan más allá del castellano o el inglés.

Enseguida me fui a la carpa, espacio conocido como Rock Tent, y destinado para bandas (al menos a priori) con menor poder de convocatoria. Uno de los grandes inconvenientes de este escenario ha sido el deficiente sonido que he percibido en la mayoría de casos, con aquel efecto bola que a veces hace difícil distinguir nada.

La primera banda que vi fue MY OWN GHOST, una gente con vocalista femenina que hacían un Hard Rock en la onda escandinava muy interesante y tan de moda últimamente.

Volví a la explanada principal para presenciar el concierto de CAVALERA. La banda formada por los hermanos Max e Iggor Cavalera venía a Barcelona acompañada del hijo y el sobrino de Max (todo queda en familia), para ofrecernos un show enérgico conformado solo por canciones de los tiempos en que los hermanos estuvieron en Sepultura.

Con la tralla de Cavalera aún descargando decibelios a chorros, volví a la carpa para dar un vistazo a los MASSIVE WAGONS.

A estas alturas, ya había cargado y descargado el depósito unas cuántas veces, y un poco de Power Metal “de toda la vida” me apetecía bastante.

Así pues, el concierto de PRIMAL FEAR (me pareció que sin Matt Sinner) cumplió el compromiso de hacernos pasar un buen rato, defendiendo alguna canción de su buen último disco y, cómo no, clásicos de aquellos que les hicieron despuntar en las postrimerías del siglo XX.

A continuación, en el escenario de al lado, más Thrash Metal a cargo de nuestra banda más internacional, CRISIX. Los de Igualada se curraron un concierto como todos los que yo se les he visto: encarnizado. Todo combinado con el continuo buen humor con el que siempre maridan su música.

Ahora bien, hay que decir que me resulta decepcionante que los Crisix, siendo quienes son y en un escaparate mundial como es el Rock Fest, no empleen el catalán para dirigirse a la audiencia, más allá de guiños a serie Anime Bola de Dragón (en su versión en catalán y la primera que se emitió en España en febrero de 1990) y algún que otro saludo. Creo que tendría que haber sido al revés: el grueso en catalán y los guiños en castellano e inglés. Así lo creo. Acaso, ¿me diréis que si sus canciones fueran en catalán, lo habrían hecho del mismo modo en este mismo escenario internacional? Me apuesto un guisante a que no.

Aun así, una cosa no quita la otra, y su concierto me pareció uno de los mejores del viernes.

Para mí, uno de los platos fuertes de la jornada eran los KK’S PRIEST. Con un buen segundo disco bajo el brazo y después de que cancelaran hace unos meses la actuación que tenían prevista en la Razzmatazz, tenía ganas de ver a Ken, Ripper y compañía.

Entre que solo disponían de una hora de concierto y que empezaron unos cinco minutos tarde, el espectáculo se me pasó en un santiamén. Con predominio de las canciones de Judas Priest y el mejor sonido del viernes, disfruté con una banda en gran forma, incluyendo al veterano Ken Downing.

Para acabar el primer día de Rock Fest, podía escoger la melodía de WARCRY o la aspereza de SODOM. A los asturianos ya los he visto en ediciones anteriores de este festival, mientras que a los Sodom todavía no había tenido oportunidad de engullirlos. Movido pues por el afán de la novedad y porque el cuerpo me pedía mucha más mala baba que la que los asturianos me podían ofrecer, fui de cabeza hacia la carpa para bañarme en la oscuridad de los alemanes.

De nuevo, el sonido jugó en contra del goce de los asistentes. La bola sónica (o muro, o pared, o como lo queráis denominar) nos fastidió durante un buen rato, pero lentamente la cosa fue mejorando. ¡Afortunadamente!

A estas alturas de la película, entre que estaba cansado de tantas horas arriba y abajo allí plantado, entre que llevaba una buena castaña encima y entre que WASP es playback, me fui hacia casa para descansar y coger fuerzas para el día siguiente.

Sábado 6 de julio

Para el segundo día de Rock Fest tenía muchas ganas de ver a los barceloneses TERMINAL VIOLENCE. Tienen un EP debut que me parece cojonudo y todas las crónicas que he leído de sus conciertos hablan muy bien.

Desgraciadamente no dormí bien y tuve que necesitar más tiempo para estar de nuevo a punto para ir hasta Can Zam. Comí en casa y llegué al recinto pasadas las cuatro, cuando ECLIPSE ya hacía rato que estaban tocando.

La primera actuación que vi como es debido fue la de ROSS THE BOSS. El ex Manowar nos ofreció un concierto que disfruté mucho. Hacía demasiado tiempo que no cantaba (¿gritaba?) todos aquellos himnos de Manowar. En su momento fue una de mis bandas preferidas y creo que quizás tengo que hacer un repaso a la discografía de la banda para refrescarla y volver a levantar los puños.

Una vez el llamamiento de los Kings of Metal llegó a su fin, hice un breve paseo por la propuesta que hacían CELTICA (que no me convencieron en absoluto y que intercambiaron su horario de actuación con DARK FUNERAL) y uno más extenso por las puestos de comida (carísimo todo), merchandising y el pequeño escenario de los Motorhits.

Con la panza llena de nuevo, fue momento de ir a escuchar a MICHAEL SCHENKER, en esta ocasión acompañado a la voz por el elegantísimo Robin McAuley. Dos grandes sobre el escenario.

La banda española con más repercusión, ÁNGELUS APÁTRIDA, salió a darlo todo y, como habían hecho el día antes sus colegas musicales Crisix, llegaron y molieron.

Breve visita al Death Metal de los DARK FUNERAL y hacia EUROPE que fuimos.

Los suecos son una apuesta segura y previsible en un festival como el Rock Fest. Un show muy similar al que ofrecieron en este mismo lugar hace unos años, con un repertorio sobre seguro, a carta ganadora, y que probablemente sería un poco diferente en un concierto propio en gira de la banda.

Ahora bien, sonaron geniales: compactos, contundentes, melódicos… ni las gotas de lluvia que empezaron a caer sobre Can Zam deslucieron la actuación que acabó con la canción que todos sabemos.

Llegaba una de las actuaciones que más ganas tenía de ver, DEEP PURPLE.

Con nuevo guitarrista y un nuevo álbum a punto de salir a la luz, tenía la sensación de que esta podía ser una de las últimas oportunidades de ver a estas leyendas del Rock encima del escenario.

Ian Gillan está mayor. Es así. Conserva la elegancia, pero se le ve sufrir demasiado y el micrófono le temblaba ligeramente en las manos. Los primeros planos de este hombre en las dos enormes pantallas, situadas a los extremos de los escenarios, delataban a ojos de todos los asistentes al festival a un anciano esforzado. Algunos muertos de hambre hacían burla… Bocazas que no llegan ni a la suela del zapato de un grandísimo del Rock. Los numerosos pasajes instrumentales servían para que Ian cogiera aire (y nosotros también). Aun así, el concierto estuvo muy bien. Con un repertorio pensado para dosificar esfuerzos y un sonido potente y excelente, disfruté mucho de esta experiencia.

Para acabar tocaba PANTERA. Pero como yo estaba muy cansado, todavía quedaba un último día por delante y para mí estos Pantera no son Pantera, me fui para casa.

Domingo 7 de julio

Mi última jornada del Rock Fest 2024 empezó pasadas las cuatro de la tarde, cuando ya estaba tocando STRATOVARIUS. Más de fondo que otra cosa, me animé cuando sonaban canciones del “Visions” y alguna más. Al fin y al cabo, una buena forma de comenzar la tarde.

El siguiente grupo que me llamó la atención fue THE WARNING. He visto algunos videoclips del tridente mexicano y tenía curiosidad por ver a las tres chicas descargando mala leche sobre el escenario. Su canción “Qué más quieres” me había gustado mucho. La propuesta de la banda combina canciones en inglés (mayoritariamente) y alguna en castellano.

De lejos, las canciones en castellano me resultaron mucho más atractivas. A medida que pasaban los minutos, mi interés fue menguando hasta que decidí ir hacia la carpa a ver otra de las bandas que tenía apuntadas, Ankhara.

ANKHARA es una de aquellas bandas que, vete tú a saber por qué, todavía no había podido ver nunca en directo. Los conozco desde aquel 1999 en qué sacaron su primer disco el cual, junto con el segundo, les permitió formar parte de aquella hornada de grupos españoles que tantos buenos discos sacaron a caballo de los siglos XX y XXI. Después se fueron deshinchando hasta desaparecer y, a pesar de que hace un tiempo que han vuelto a la actividad, no han logrado la popularidad de antaño.

Para este Rock Fest hacían un show centrado en “Perdido en el tiempo”, su primer disco y a la vez el más conocido. Desgraciadamente, el pésimo sonido que ofrecía la carpa no me permitió disfrutar del concierto como yo habría deseado.

Pausa para comer un poco y plato fuerte sobre la mesa: GAMMA RAY. La banda capitaneada por Kai Hansen y, desde hace un tiempo, flanqueada a la voz por Frank Beck, ofreció otro de los buenos conciertos de la edición de este año del festival. ¡Los 60 minutos de que disponían se me pasaron volando! Ahí es nada el saquito de buenas canciones que tienen estos tíos.

Un cuarto de hora más era el tiempo del que disponían BLIND GUARDIAN, los siguientes a pisar el escenario del Rock Fest y que ofrecieron el que para mí fue el último concierto de esta edición del festival. Blind Guardian volvían a Barcelona en un buen momento. Su último disco tuvo una buena acogida cuando salió (defendieron algún tema durante el concierto), congregaron una buena cantidad de seguidores alrededor del escenario y disfrutaron de un sonido perfecto. Con el sol escondiéndose ya detrás los cerros de Santa Coloma, el juego de luces realzó una actuación llena de himnos de la banda, sobre todo de la segunda mitad de los noventa.

Ya no alargué más. Las piernas pesaban demasiado y el cuerpo me pedía descanso. A casa y… ¿hasta el año que viene?

Añadido n.º 1: Tengo la sensación de que este año ha habido bastante menos peña que otras veces.

Añadido n.º 2: La organización del festival ignora la lengua del lugar donde decide instalar su empresa y hacer dinero. Toda la cartelería en dos idiomas, castellano e inglés. Nada en catalán. No solo incumple la Ley de política lingüística, es sobre todo una muestra de falta de arraigo y de respeto.

Texto y clips de vídeo: César Rojas