El 10 de mayo de 2010 a todos los rockeros del mundo se nos arrancó un pedazo del alma. Ese día fallecía Ronnie James Dio, uno de los personajes más carismáticos, más queridos y con más calidad que ha dado el Rock en toda su historia. Tras una dura lucha contra un implacable cáncer de estómago, aquel fatídico lunes Dio dejó este mundo para entrar en otro, el de la Leyenda que construyó en vida.
Desde el primer día, músicos de todo el mundo le recordaron (raro era el grupo que no le nombró en sus conciertos e incluso incluyó alguna versión en sus directos), e incluso alguna iniciativa pareció oportunista para aprovechar el tirón mediático y hacer caja (sí, Jorn Lande, lo digo por ti).
Con las aguas más calmadas, casi 4 años después ha visto la luz un disco tributo a su memoria en el cual han participado un buen número de artistas, algunos coetáneos suyos y otros posteriores, que han colaborado para editar este disco, cuyos beneficios van destinados a la organización benéfica “The Ronnie James Dio Stand Up and Shout Cancer Fund” que gestiona su viuda Wendy.
Los temas elegidos cubren buena parte de la historia de Ronnie James Dio, tanto en su carrera en solitario como en su exitosas etapas como miembro de Rainbow y Black Sabbath. Por cierto, una de las cosas que más se echan en falta es la presencia de alguno de sus compañeros en estos grupos. No hubiera estado mal contar con la presencia de Toni Iommi o Richie Blackmore.
Quien sí está es su fiel amigo Jimmy Bain, bajista y compañero en Rainbow y después en su carrera como Dio, y que en este disco tributo aporta una versión de “I”, curiosamente un tema en el que él no participó al pertenecer al disco “Dehumanizer” de Black Sabbath. En el tema también participan Oni Logan (vocalista argentino que ha cantado para Lynch Mob), Rowan Robertson (guitarrista de la banda de Dio entre 1989 y 1991) y Brian Tichy (batería que ha tocado para gente tan dispar como Billy Idol, Foreigner o Whitesnake).
Los cortes más interesantes del disco son, como es lógico, aquellos que son interpretados por los grupos más importantes. Entre ellos tenemos un “Neon Knights” revisado por Anthrax con mucha fidelidad al original, un sorprendente “Starstruck” en el que Biff Bifford (Saxon) une sus fuerzas a Motorhead para llevar a buen fin el clásico de Rainbow, una preciosa “The Temple Of The King” que Scorpions convierte en uno de las mejores versiones del disco o la sentida “Egypt (The Chains Are On)” que aporta la también alemana Doro.
Tampoco podemos dejar pasar, más bien al contrario, un par de uniones de dos enormes cantantes, acompañados de antiguos componentes de la banda de Dio. Por un lado, la versión de “Man On The Silver Mountain” que hace Rob Halford acompañado de Vinny Appice, Doug Aldrich, Jeff Pilson y Scott Warren; Por otro, una mágica “Catch The Rainbow” que el gran Glenn Hughes monta con Simon Wright, Craig Goldy, Rudy Sarzo y de nuevo Scott Warren.
Y por supuesto, llama realmente la atención el medley que Metallica ofrece, impregnados de su propio estilo, de temas de Rainbow, combinando pasajes de “A Light In The Black”, “Tarot Woman”, “Stargazer” y “Kill The King”.
Igualmente agradable es encontrarnos la presencia de Adrenaline Mob, el nuevo supergrupo formado por el cantante Russell Allen (Symphony X), el guitarrista Mike Orlando y el batería Mike Portnoy (ex-Dream Theater), quienes dan forma a “The Mob Rules”, tema de Black Sabbath que les sirviera en su día como carta de presentación.
Entre los temas interpretados por grupos menos conocidos por estos lares, sorprende gratamente el “The Last In Line” hecho por Tenacious D., el grupo de los actores Jack Black (School of Rock, King Kong) y Kyle Gass; También tenemos a Corey Taylor (cantante de Slipknot y Stone Sour), moviéndose muy bien en un terreno ajeno al suyo como es el histórico “Rainbow In The Dark”.
El disco lo completa Halestorm, comandado por la vocalista Elizabeth “Lzzy” Hale, quien aporta “Straight through the heart”, y Killswitch Engage, con “Holy Diver”, en los dos cortes más prescindibles de este tributo.
Para finalizar, el disco se cierra recuperando la propia voz de Dio en una emocionante “This Is Your Life” a piano y voz que ya apareció en el disco “Angry Machines” y que se incluye aquí como mensaje del propio Dio desde el más allá.
Dependiendo de la versión que se adquiera, también aparecen algunos bonus tracks. La edición digital ofrece al cantante Jamey Jasta, de Kingdom of Sorrow y la banda de hardcore Hatebreed haciendo una versión de “Buried Alive”. Más interesante parece (no lo he podido comprobar) la edición japonesa, que incluye a Stryper haciendo “Heaven And Hell” (curiosa elección) y Dio Disciples, la banda de ex miembros de Dio que gira por el mundo como grupo de versiones de sí mismos, con “Stand Up And Shout”.
Solo por el hecho de recaudar fondos para la fundación contra el cáncer que preside Wendy Dio, este disco ya merece ser comprado. Pero además, su contenido es todo un homenaje de un buen puñado de artistas a la figura de alguien tan legendario como el fallecido vocalista neoyorkino.
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Shan Tee
