El genio de las seis cuerdas que popularizó la música instrumental guitarrera la década pasada vuelve con un nuevo disco de estudio tras el directo “Live In San Francisco”, en el que demostraba su buen estado de forma a lo largo del doble álbum. Uno, tras escuchar a un Satriani tan inspirado, se abrochaba el cinturón en espera de una nueva bomba discográfica….y dicha esperase ha visto compensada, sin duda.
Este “Strange Beautiful Music” es, en mi opinión, muy superior a su antecesor disco de estudio, “Engines Of Creation”, y no exagero si lo sitúo al nivel de sus primerizos trabajos. Sin perder ese ápice innovador del anteriormente citado, Satch vuelve con temas que no suenan a nada de lo que él haya hecho en otras entregas, es un músico que prefiere mirar hacia delante y buscar nuevas formas, nuevos conceptos, como todo lider de estilo debiera siempre hacer. Es una apertura de caminos musicales para las generaciones venideras.
Para ello ha contado con una compañía de lujo, como es habitual en él. Músicos experimentados que desde la sombra cumplen sobradamente con sus labores de rítmica y adorno sonoro. Encontramos a Jeff Campitelli a la batería, Eric Cardieux a los teclados, John Cuniberti a la percusión y a Matt Bissonette al bajo, supliendo al emblemático Stuart Hamm. A diferencia de otros “guitar heroes”, Joe nunca ha negado protagonismo a sus acompañantes, que desde la primera hasta la última canción suenan claros y nítidos gracias a una gran producción. El plástico lo componen catorce canciones que suman una hora de duración que se hace muy llevadera. Tan sólo hace falta cerrar los ojos y dejarse llevar por el manantial fluido de notas ajustadas al tono.
El arranque de nuestro viaje resulta misterioso (“Oriental Melody”), gracias en parte a los arreglos de teclado y al poco abuso de licks que hubieran saturado el ambiente. Buen primer tema, ya hemos entrado en calor. “Belly Dancer” nos muestra más detalles del lejano oriente y a nuestra mente nos viene la imagen de una mujer en plena Danza Del Vientre. Cabe destacar de este tema el Wah grave que sirve para introducir a esos ligados limpios “made in Satch”; y el clímax final, simplemente, apoteósico.
El siguiente corte (“Starry Night”) es uno de los más valiosos del disco, una buena muestra de que las melodías sobre una pentatónica todavía pueden sonar originales. Balada que recoge toda la esencia Satriani, muy elegante. Con “Chords Of Life” sigue el buen rollo. Canción efectiva, con intro de teclado melancólico y cambio apoteósico mediante una secuencia de acordes acústicos que dan paso a un fraseo de eléctrica que engancha a primera oída. Repetimos esto dos veces y le añadimos un solo final más largo y hemos completado otro gran corte. Lo dicho, simple y efectivo.
“Mind Storm” es el corte más duro y psicodélico del disco, muy en la honda de “Cristal Planet”, con uso de sonidos algo caóticos creados a base de octavador y arpegios, sí sí, de esos que acostumbras a oír a Yngwie Malmsteen (entre otros), pero con un uso mucho más casual y esporádico. Es curioso el contraste, pues tras la locura viene la calma más absoluta. Exquisita la versión del clásico imperecedero llamado “Sleep Walk”, en la que aporta su granito de arena el genial Robert Fripp (King Crimson). ¡Así cualquiera!
De “New Last Jam” hay que destacar ante todo la figura del solo de mitad de canción: demostración de destreza y saber hacer. La melodía principal, sin embargo, es de las menos atrayentes del disco. Seguidamente nos topamos con “Mountain Song”, de aire solemne y majestuoso, y con acompañamiento de guitarra de talante progresivo.
Las inquietudes sentimentales del guitarrista se ven reflejadas en el tema “What Breaks A Heart”, en el que mediante su música nos explica lo enredadas que resultan las relaciones… sí, sé que es complicado de creer, pero la percepción de la canción muta al cerrar los ojos y dejarse llevar por ella, al sentir su mensaje. No os perdáis el primer solo del tema, sencillamente conmovedor, se pueden oír los lamentos de su Ibanez JS. Y tras ponernos sentimentaloides llega a nuestros oídos una melodía muy chulesca a lo “Cool #9”. El tema en cuestión se llama “Seven String” y os podéis imaginar por el título qué tipo de instrumento utilizó para interpretarla.
“Hill Groove” se trata de una pieza de rock estándar facilón, en la que se oye disfrutar a Joe con una guitarra de sonido desnudo y en la que el bajo queda más al descubierto pues no es una pieza para nada sobrecargada de pistas y pistas de guitarras montadas una encima de otra. En la simpleza radica lo bello en muchas ocasiones.
Los siguientes dos temas van cogidos de la mano pues tratan una temática similar. “The Journey” empieza fuerte, con bends potentísimos y muy expresivos. El resto del tema suena misterioso gracias a esa guitarra acústica y esos harmónicos a mitad de canción. Enlazando con “El viaje” tenemos “The Traveler” (El Viajero, en el idioma de Cervantes), que suena más atrevida y personalmente creo que refleja de manera muy apropiada el concepto del título. Las dos suponen otro punto álgido en el disco.
Para finalizar, y ponerle la guinda al pastel, nada mejor que una balada lentita como “You Saved My Life”, que debido a su ritmo acústico y sus susurreantes guitarras me recuerdan a otra de sus grandes creaciones, “(You´re) My World”. Melodía preciosa, de nuevo, y acertada parte intermedia con pedal de Wah en canal mínimamente saturado.
Como podéis haber comprobado, el resultado final de este “Strange Beautiful Music” es sencillamente impresionante, con composiciones que se mueven dentro de un contexto de pentatónica apoyándose siempre en el tono, con estructuras y cambios rítmicos acertadísimos, con ideas frescas y novedosas y con espacios reservados a las obligadas demostraciones de virtuosismo. Un trabajo que vuelve a afianzar a Joe satriani, en el que vuelve a dar una lección de cómo hacer melodías inolvidables con apenas 3 ó 4 notas y con el que, a buen seguro, no defraudará a sus seguidores de siempre y meterá el gusanillo a más de uno de escuchar música instrumental, pues este disco resulta idóneo para descubrir éste género por su accesibilidad. Tan sólo un pero: ¿cuándo podremos volver a disfrutar de él sobre un escenario aquí en España? Esperemos que sea pronto .Mientras tanto enchufaremos nuestros equipos de música, meteremos este “Strange Beautiful Music”…
…y seguiremos soñando.
Héctor Hidalgo
