Noveno disco en solitario del ex-cantante de Fandango, Rainbow, Yngwie Malmsteen, Deep Purple, Brazen Abbot, Mother’s Army o Hughes Turner Project, entre otros muchos proyectos, en sus 30 años largos de impecable trayectoria musical, a lo largo de la cual ha totalizado más de medio centenar de discos entre LPs, colaboraciones y demás. Todos con el sello personal del chaval… aunque cumpla los 54 el próximo mes de agosto.
Una de las preguntas que me hacía antes de escuchar este disco era si la voz seguiría al mismo nivel de sus discos de estudio más recientes con Brazen Abbot o HTP, o se parecería más a lo que pude presenciar en el concierto de Hughes Turner Project del año pasado, apagada y tirando de tonos más graves. La respuesta es que los registros altos son una constante en todo el disco, nada de chillidos (ya no está para ello), sino modulando perfectamente, aunque se rompa en ocasiones rasgando el resultado. Escuchad “Live and love again”, por ejemplo.
Turner ha querido darle a este nuevo trabajo un ‘punto’ más reconocible del estilo Rainbow (“Unfinished business” es el ejemplo más claro), para lo cual se ha rodeado de viejos conocedores de dicho sonido, como John O’Reilly (batería) y Paul Morris (teclados), quienes grabaron el, hasta la fecha, último trabajo en estudio de los de Blackmore (electrificados, se entiende) “Strangers in Us all” de 1995. ¡Y vaya si se nota!, todo el disco está salpicado de detalles que recuerdan a alguna de las etapas del Arco Iris, en gran parte debido a la labor de estos dos músicos.
El resto es un equilibrado grupo de perros viejos como los guitarristas Al Pitrelli (ex-Asia, Megadeth o Savatage entre otros) y Karl Cochran (músico de la banda de Ace Frehley, ex–Kiss) y los menos expertos Andy Burton (teclas) y David Z (bajo), más la suave voz de Nancy Bender en los coros.
Pero no sólo de recuerdos de Rainbow vive Joe Lynn Turner, que el resto de grupos de su currículum también tiene peso en el resultado final. Los aires a “Slaves and masters” (1990) de los Purple más melódicos están presentes en temas como “Ball and chain” o “Jack knife”, dos de los más duros del disco, aunque para ser exacto debo decir que detecto mucha más presencia de guitarra en este disco que en sus producciones anteriores, al menos las publicadas bajo JLT, lo que hace complicado encuadrar cada tema en alguna etapa anterior concreta, más bien cada corte es el compendio de muchos rasgos de los distintos grupos por los que ha pasado, como una especie de “esta es su vida” en forma de nuevos temas.
Buen disco, equilibrado entre medios tiempos, baladas y temas más duros, muy bien instrumentado y muy fácil de digerir, ligeramente más guitarrero que la línea habitual, con detalles vocales que ponen los pelos de punta (este tío va sobrado). En definitiva, un seguro anti-decepciones tras la compra.
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Alvar de Flack
