JOE WALSH & BARNSTORM “The Smoker You Drink, The Player You Get” (1973)

¡ Comparte esta noticia !

joewalsh_thesmokeryoudrinkLa música americana siempre ha estado de moda en Europa, ya sea para catapultarla hasta lo más alto o para dejarla a la altura del betún, pero también es verdad que algunos artistas se resisten a gozar de la misma popularidad en ambos continentes. Este es el caso de Mr. Walsh y su banda, los Barnstorm, que seguramente sean unos desconocidos para más de un lector hispano. Sin embargo, si nombro a los Eagles, es posible que hasta el más despistado se vaya situando; efectivamente, el bueno de Joe fue guitarrista de una de las bandas más míticas del Rock de todos los tiempos, pero antes de eso se lanzó a una aventura en solitario que, como se verá, dio jugosos frutos.

Después de marcharse de James Gang, Walsh formó la banda Barnstorm y editó un disco homónimo en el ’72, que estaba cargado de sentimiento pero alejado de los sonidos más rockeros y eléctricos. El año siguiente, él y su banda (nótese su omnipresente protagonismo, ya patente en la portada) grabaron el segundo, que iba a ser el último, ya que después se disolvieron y Walsh continuó “en solitario”. El disco en cuestión, que es el que nos ocupa, es tremendo de principio a fin, y no hay duda de que le sirvió como reivindicación de buen gusto y estilo para entrar después en los Eagles.

Si se me permite, haré una comparación con la música clásica. Se dice que las óperas de Richard Wagner eran un espectáculo que ponía a prueba la paciencia del públicojoewalsh dada su larga duración, de tal modo que solía advertirse a los oyentes que, para gozar de la ópera, en más de un caso bastaba con sus aperturas, que eran un significativo extracto de todo lo demás. Con este disco pasa más o menos lo mismo: cuando escuchas “Rocky Mountain Way” por vez primera, piensas que este plástico ya no te puede ofrecer nada más, y en parte es cierto. El tema es tan rematadamente bueno que eclipsa el resto del disco. Claro que, pasada la excitación inicial, los 35 minutos de esta obra dan para mucho más. Veamos.

Una de las cosas que suelo pedir a los discos considerados clásicos es que sean eclécticos. Esto era algo bastante usual en los ’70, pero por algún motivo que escapa a mi comprensión dejó de serlo en los ’80, dando como resultado que te comprabas un disco y te quedabas sin tu dosis de balada, de instrumental, de experimental, de Rock and Roll, etc. Creo que esto hay que recuperarlo, sobretodo porque hay que entender los discos como una obra compacta, autónoma, y por lo tanto tiene que haber de todo en ellos. Hacer quince temas iguales no es hacer un disco, y eso lo sabían muy bien los Barnstorm y su líder.

Esto lo digo porque “Book Ends” y “Wolf”, los temas que siguen, son el contrapunto perfecto a la caña del primer tema. Son temas lentos, con mucho feeling, que consiguen mantener la atención del público. “Midnight Moodies” es la instrumental, y señores, ¡qué instrumental! Los instrumentos son variados, cosa que siempre se agradece, aunque la canción se me hace un poco corta. “Happy Ways” es, sin duda, la canción “rara” o experimental; la mezcla de estilos es evidente y constituye una fuente de inspiración para bandas posteriores (me vienen a la cabeza los Living Colour, por ejemplo). “Meadows” recupera el tono inicial, pero añadiendo unas acústicas sublimes. “Dreams” y “Days Gone By” son otros ejemplos de genio y “savoir faire”; incluir el piano en ellas es un grandísimo acierto. El disco se cierra con “Day Dream (Prayer)”, una cancioncilla con unas segundas voces muy bonitas.

En todos los temas se nota la mano invisible del polifacético Joe Vitale (percusión, piano, flauta), que estoy seguro se merece buena parte del mérito. Y es que además de ser un todoterreno, este hombre tiene toda la pinta de ser un genio componiendo.

En resumidas palabras, un disco redondo de principio a fin y un tesoro aún por descubrir para mucha gente.

[youtube]http://youtu.be/Rt75y38J00s[/youtube]

Jaume «MrBison»