JOURNEY “Frontiers” (1983)

¡ Comparte esta noticia !

journey_frontiersCuando hablamos de AOR, a uno se le vienen a la mente muchos nombres, pero sin duda uno que no falta es el de Journey. Si analizamos detenidamente lo que significa Adult Oriented Rock y lo comparamos con la evolución de los gustos a medida que pasa el tiempo, la verdad es que la jodía etiqueta los viene bien y entiéndase esto en sentido positivo.

El caso es que mucha gente entiende por AOR ese tipo de rock pegajoso de estribillo fácil y armonías suaves que no sube la adrenalina más que a los que ya están de vuelta, craso error. Este disco no es nada de eso porque, aun sin ser el más contundente de su carrera (este honor se lo podrían llevar “Captured (live)” (81) o “Escape” (82)) sí es bastante contundente, supongo que debido a la adaptación metálica que requería el momento. Recordemos que estamos en los primeros ochenta y que este disco nació en pleno auge de la NWOBHM (“Piece of Mind” de Iron Maiden, “Pyromania” de Def Leppard o “Power and the glory” de Saxon) y en el meollo de la réplica americana (Kiss con su “Lick it up” o Metallica inventando el thrash con “Kill ‘em all”).

El concepto del disco es bastante futurista en varios sentidos: En primer lugar, la música está muy tratada en estudio, quiero decir que tiene unos efectos (sobre todo reverbs) que ahora podrían parecer exagerados, pero que crearon una especie de puente entre el rock potente y las nuevas tecnologías aplicadas al sonido que vendría después. En segundo lugar, las letras son también futuristas, por ejemplo “Rubicon”, la que cierra el LP, que habla claramente de posturas a adoptar en el futuro inmediato, se supone que -en sentido figurado- con respecto al cruce de caminos entre el hard rock y su público, o todos los públicos (El siguiente LP “Raised on Radio” fue lo más blandito que hicieron). Y en tercer lugar la propia portada y su famoso androide azul, que sin ser una virguería consiguió su objetivo de atraer como si fuera un cebo.

Pero por si fuera poco también fueron pioneros en esto de los video-juegos relacionados con los músicos y su música. Yo recuerdo estar escuchando este disco y a la vez jugando con un juego de esos de máquina de 5 duros (¡que tiempos!) llamado “Journey”, que consistía en que los cinco miembros del grupo tenían que rescatar sus instrumentos de las garras del androide de la portada, es decir, Steve Perry su micro, Neal Schon su guitarra, Ross Valory su bajo, Steve Smith su batería y Jonathan Cain sus teclados. También recuerdo que yo siempre empezaba por Steve Smith (saltaba sobre tambores hasta llegar al kit), pero no se me daba nada bien. Era más una excusa para escuchar el disco que otra cosa. Al final acababa echando a la de los marcianos (“Space Invaders” era, no?).

Y con respecto a la música que hay dentro del disco, pues se trata de rock hecho por músicos de gran calidad, sin poder hablarse de heavy metal aunque en aquella época todo se podía englobar bajo este paraguas. Es más bien un tipo de hard rock en el que predominan los trabajos de voces y de teclados y de ritmos a medio tiempo. Los cortes más duros pueden ser “Back talk” con un ritmo de batería que no sale de los timbales y un solo de guitarra muy agresivo, “Chain reaction” donde el que se sale es Steve Perry y que tiene un solo de teclas que parece sacado de la Guerra de las Galaxias, y “Edge of the blade”, que combina muy bien la contundencia con la melodía. Para que os hagáis una idea (los que no hayan escuchado nada de esta gente), esta última me recuerda bastante a “Eye of the tiger” de Survivor (si, si, la de la banda sonora de Rocky III).

Pero la estrella del disco era la balada “Faithfully”, radiada hasta la saciedad y una de las que caía fijo en las discotecas a la hora de las “lentas”. “Send her my love” también es de ese estilo. “After the fall” y “Troubled child” son temas que podrían servir de arquetipo de AOR, entendido como he comentado al principio, temas suaves para el lucimiento del cantante (que se luce, dicho sea de paso). La que da título, “Frontiers” tiene un ritmo sincopado que le da un aspecto extraño, y “Separate ways (worlds apart)” tiene todos los ingredientes de Journey.

Con el paso del tiempo se ven las cosas de forma distinta, ya lo decía al principio. Si estas canciones tuvieran algo más de guitarra y la batería no estuviera tan diluída no habría (me refiero a los ambientes metálicos) quien tuviera duda de que se trata de un disco de heavy, pero de ese que abarca todos los estilos. Aquí no hay dobles bombos ni guitarras cabalgando, pero hay poderío.

Será AOR o dejará de serlo, pero es un orgullo que a uno le guste este grupo.

Salud.

[youtube]http://youtu.be/OMD8hBsA-RI[/youtube]

Alvar de Flack