ALICE COOPER “Welcome 2 My Nightmare” (2011)

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alicecooper_welcome2mynightmareNo soy muy fan de D. Vincent Fournier, la verdad, aunque reconozco que ha habido épocas (1986-1991) en las que casi me engancho a su música, sobre todo porque tuvo buen ojo para elegir músicos y de esas decisiones salieron buenos discos. Guitarristas como Kane Roberts, Reb Beach, Vinnie Moore, Al Pitrelli o Stef Burns; bajistas como Kip Winger o Chuck Wright; baterías como Jonathan Mover, Ken Mary, Jan Uvena, Jimmy DeGrasso o Eric Singer y teclistas como Derek Sherinian, entre otros, han pasado por sus filas. Con estos y otros recursos humanos, incluyendo productores de relumbrón para sacar petróleo de donde no lo había, publicó discos tan buenos como “Constrictor” (1986), “Raise Your Fist And Yell” (1987), “Trash” (1989) o “Hey Stoopid” (1991) que le llevaron a obtener el respeto, también, de seguidores de otros estilos dentro del Rock.

Entre 1968 y 1974 Alice Cooper era una banda compuesta por miembros fijos, pero por esas cosas que pasan en los grupos de vez en cuando, tras una trifulca con desbandada general, el cantante se quedó con el nombre y pasó a hacer exactamente que le dio la gana, musicalmente hablando, de tal forma que en 1975, ya como artista en solitario con músicos de alquiler, publica “Welcome To My Nightmare”, un disco conceptual cuyas letras giran en torno a los sueños de todo tipo que tiene el protagonista, un individuo llamado “Steve”, al que atormentan constantemente. Como consecuencia de ello, las canciones que se incluyen son cada una de su padre y de su madre, lo mismo que sus pesadillas, es decir, el disco es muy variado en cuanto al estilo de los temas, que van desde el Folk y las canciones casi-infantiles hasta un rudimentario Hard Rock bastante básico.

Bien, pues el disco que nos ocupa viene a ser la segunda parte de aquél, cuyo título “Welcome 2 My Nightmare” lo deja bastante claro, y además tiene unas características similares en lo que se refiere a eclecticismo y variedad musical, tanto que, a veces, resulta exagerada. Hay cortes de auténtica música disco (no se diferencia mucho de lo que hacen Rihanna o Lady Gaga, por ejemplo) y también los hay más duros, pasando por el Folk o por música casi de feria del siglo pasado, en fin, una cosa bastante ecléctica, ya digo, pero que con las escuchas va ganando en interés, aunque así dicho suene algo raro.

Esto hay que enmarcarlo dentro de la homogeneidad de la producción que, aunque los temas sean tan diferentes, hace que engarcen perfectamente para darle continuidad al desarrollo del disco y de la trama que hace de hilo conductor. Por lo tanto estamos hablando de una obra que hay que escuchar, y no simplemente oír, y a la que hay que dar tiempo suficiente para que enganche. Hecho esto aseguro que entra, y todo ello a pesar de las carencias vocales del Sr. Fournier, que quedaron más que demostradas en su última visita a Madrid con motivo de la presentación de su espectáculo “Theatre Of Death” en el Palacio de Vistalegre, al que asistí entusiasmado pero del que salí un rato antes de terminar porque no lo aguantaba más.

Buen disco en general, bastante distinto a su época más hardrockera, pero con momentos lo suficientemente brillantes como para no olvidarlo en la estantería de los sueños eternos.

Alvar de Flack