KYUSS “Welcome To Sky Valley” (1994)

¡ Comparte esta noticia !

kyuss_welcometoskyvalleyCrudo. Agresivo. Original. Son algunos de los adjetivos que me pasan por la cabeza al escuchar esto. Pero como este texto es una reseña, me extenderé un poco más: es un disco crudo y agresivo, y a la vez original.

Corrían los años noventa cuando estos jovenzuelos firmaron por Elektra Records, quien les dio un voto de confianza después de que editaran tres trabajos con buenas críticas, y se pusieron a grabar la que sería, para mi, su obra cumbre. El disco se respalda con una excelente base rítmica (Scott Reeder, el bajista, se estrenó con este CD y, Brant Bjork, el batería se despidió con él), y unas melodías muy pesadas y distorsionantes que completan el trabajo.

Con esta descripción, probablemente ya sabrás el nombre del grupo que pasó por mi cabeza al poner este disco por primera vez: Black Sabbath. Hay pocas bandas que hayan mamado tanto de estos genios, pero estos no solo lo tomaron como su primera influencia, sino que construyeron todo un género a su alrededor (Stoner Metal). Sabrás lo que digo cuando pulses Play y unas guitarras súper- distorsionadas abran el distorsionado disco de distorsionadas canciones. ¿He dicho distorsionado? Porque amigo, las feroces guitarras de “Gardenia” apisonan mis tímpanos como una engrasada máquina de matar.

Bajo este rudo manto eléctrico se pueden distinguir, con un poco de esfuerzo, el silencioso bajo, bastante discreto durante toda la grabación y una rica batería que constituye la columna vertebral de la banda. La cazallera voz de John García acompaña el plástico y le da ese toque gamberro y oscuro que necesita la banda.

Y es que mientras observas con atención una portada que podría ser de Lynyrd Skynyrd, te irás dando cuenta de que esto no es más que un metal moderno pero a al vez muy, pero que muy, retro. No sólo Black Sabbath, sino que gente como Jimi Hendrix o los citados Skynyrd son una palpable influencia de estos tíos, que no paran de hablar de desiertos, pueblos abandonados o hacer el amor… y entonces es cuando piensas “voy a subir el volúmen”.

Pues sube el volumen, súbelo amigo, porque aquí la caña no para y cuando haya acabado la primera copla le precederá la segunda, una joya con una inquietante introducción a poco volumen, que obviamente va precedida de más caña, con cambios de tempo y subidas y bajadas… para volver a la calma, con un riff que se repite y unos punteos a bajo volumen que a mi me ponen como un erizo. La caña vuelve otra vez más para acabar la canción, que consigue transmitirte un listado de emociones e ideas sin ni siquiera haber dicho una palabra. Sí, es instrumental.

“Supa Scoopa And Mighty Scoop” y la voz de John García arremeten sin compasión, y unas pesadísimas guitarras marcan la melodía. A mi me da igual si esto es Stoner Rock, Desert Rock o Heavy Metal… las etiquetas pasan a un segundo plano con esta canción, que es difícilmente encasillable pero que hace hervir mi sangre.

“One Hundred” es una canción cañera como pocas, con un ritmo acelerado y un John García recreándose. Una canción muy corta en la que tienen tiempo de sobra para plasmar todo su ingenio y dejarte despeinado, sudando y con ganas de más (¡especialmente después de escuchar los punteos a lo Hendrix!)

El siguiente tema es muy inquietante, tranquilo en todo momento, con un John recitando más que cantando; lo han llamado “Space Cadet” pero le podrían haber puesto cualquier otra cosa porque me seguiría encantando. Una guitarra acústica nos acompaña en todo momento, que parece estar desnuda ante la discreta intervención del bajo y los no consecutivos golpes de batería.

La sexta canción es rarita. El vocalista nos marea con unos “Yeah, yeah, yeah, yeah”, y el batería hace lo propio con unos golpes graves y repetidos. Lo han titulado “Demon Cleaner”, y las poderosas guitarras dejan paso a otras con más melodía que interpretan un buen solo.

“Odyssey” entra con una misteriosa introducción que sirve de aperitivo para las desgarradoras guitarras, en un tema muy heavy y rápido, aunque siempre hay tiempo para que se relajen las cosas y el bajo pase a primer plano… para acabar rascando las seis cuerdas otra vez.

“Conan Troutman” sigue dando caña con un ritmo muy acelerado y un Josh Homme (del que hablaré después) que se deleita para meter caña hasta más no poder. Corto y efectivo.

 “N.O.” es casi instrumental y los guitarristas nos sumergen en pasajes desérticos, explorando con punteos, parones, y guitarras dobladas. Muy recomendable.

Finalmente, “White Water” advierte el final del disco con nueve minutos de auténtica lucidez compositiva, mezclando pasajes, tranquilidad y brutalidad y una simpática cancioncilla que cierra el plástico.

Un año después editarían su “…And The Circus”, bastante recomendable para amantes del género, para, a continuación, disolverse. De todos es bien sabido que el guitarrista, Josh Homme, iniciaría su proyecto Queens Of The Stone Age, cosechando un gran éxito pero siempre influenciado por sus trabajos con Kyuss.

Si te gustan Queens Of The Stone Age, Black Sabbath, quieres pasar un buen rato y estás un poco “pirao”, te recomiendo este plástico, sin duda uno de los clásicos más infravalorados de la historia del Rock.

[youtube]http://youtu.be/O8VmoqBz9Vg[/youtube]

Jaume «MrBison»