1980 fue un año histórico para el rock más potente, la New Wave Of British Heavy Metal avanzaba arrasando con todo lo que encontraba a su paso con bandas como Iron Maiden, Saxon, Def Leppard, Samson o Tygers of Pan Tang y paralelamente bandas con unos cuantos años tras sus espaldas dejaban discos que marcarían el restos de sus carreras, como el Back In Black de AC/DC, el British Steel de Judas Priest, o el que comentaremos a continuación, el mítico Ace Of Spades de los “bandidos” Motörhead.
Tras el apoteósico Overkill y el buen Bomber, la banda compuesta por Lemmy Kilmister (voz y bajo), Eddie Fast Clarke (guitarra) y Philty Animal Taylor (batería) trataron de grabar, bajo el mando de Vic Maile, el disco que consiguiera definitivamente captar el monstruoso sonido de la banda en un plástico y que les alzara a la cabeza del Hard Rock inglés. Y vaya si lo consiguieron. Ace Of Spades es el disco por el cual Motörhead saltó a la fama y a las giras multitudinarias, y por el cual (desgraciadamente para Lemmy) el grupo será recordado siempre.
Lo primero que salta a la vista es la portada, en la que por primera vez no sale la famosa bestia que adorna casi todas sus portadas, mostrando a la banda como forajidos en algún desierto perdido en el Lejano Oeste. Una vez puesto el plástico a rodar lo que llama la atención es el sonido. Gracias a los mejores medios con los que dispuso la banda y Vic Maile en la grabación, se consiguió que el disco sonara con la misma potencia y dureza con la que la banda atruena en cada concierto, sobre una base clara donde se distinguen perfectamente los instrumentos y la aguardentosa y cascada voz de Lemmy (marca inconfundible de la casa). Este es uno de esos discos que se aprovecha al máximo poniéndolo a volumen extremo, disfrutando de la avalancha de decibelios y velocidad que ofrecen estos tres locos.
Y finalmente, lo más importante… las canciones. La canción que abre el disco, Ace Of Spades, es un clásico absoluto del Heavy Metal y a la primera escucha te das cuenta por qué. Introducción vertiginosa de bajo, la batería y la guitarra machacando a toda velocidad y un estribillo matador. Cuándo a los dos minutos de canción oyes eso de “You know I’m born to lose, and gambling’s for fools, but that’s the way I like it baby I don’t wanna live forever!” sabes que estas ante una canción, un disco y una banda muy especial. Pasada la descarga inicial, se suceden continuamente himnos cada vez más furiosos, destacando Shoot You In The Back con su impresionante riff, (We Are) The Road Crew con su galopante ritmo, la ultra – rápida Bite The Bullet, el medio tiempo The Chase Is Better Than The Catch con un sensacional descanso a mitad de la canción donde Lemmy deja claro su buen hacer con el bajo, y la heavy metalera (denominación que la banda siempre rechazó) The Hammer. Durante los escasos cuarenta minutos de duración del LP Fast Eddie da muestras de su destreza con la guitarra desplegando sus vertiginosos y a la vez rockeros solos por todo el álbum mientras que Philty Animal Taylor y Lemmy proporcionan la base rítmica perfecta a todas las canciones del disco.
En fin, un disco muy recomendable (casi obligado) para cualquiera que quiera conocer esta banda o quiera adentrarse en la historia del heavy. A partir de este disco (y del directo del 81, No Sleep Til’ Hammersmith, todavía más exitoso) Motörhead alcanzaría el éxito, la fama y el dinero (mas tarde llegarían años no tan buenos), y se convirtió en una de las principales influencias del metal surgido a mediados de los 80, en especial de todos los grupos que iban a conformar otro movimiento de importancia extrema, el thrash metal (seria difícil pensar en grupos como Metallica, Anthrax, Overkill e incluso Pantera sin este grupo ni este disco).
Sin lugar a dudas, uno de los mejores discos de la historia del metal.
Juan Pérez (Gizmo)
