HERRUMBRE “Perros cimarrones” (2003)

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herrumbre_perroscimarronesPoco o nada se conoce en nuestro país de lo que se cuece musicalmente en Uruguay. Herrumbre es una de las bandas punteras de Heavy Metal en el país situado entre Argentina y Brasil y bañado, parte de él, por el océano Atlántico.

El cuarteto formado por Marcelo dos Santos “Yeti” – guitarra rítmica y coros, Ignacio dos Santos “Nacho” – guitarra líder, Marcelo Blanco “Telo” – batería, y Pablo Blanco – bajo y voz (¿coincidencia en los apellidos o dos parejas de hermanos o primos?), se fundó en 1991 en la ciudad de La Paz (departamento de Canelones) y su debut en directo no tiene lugar hasta dos años después, en “La Ferretería” de la capital, Montevideo (noviembre de 1993).

Anteriormente a esta grabación, que supone su segundo larga duración, participaron en el recopilatorio “Thrash attack vol. 1” (1993), grabaron dos maquetas (“Devastador” – 1996, y “Grito del adentro” – 1998), y su primer disco, “Tiempo arriba y sangre adentro” (Ayuí, 1999), incluyendo una versión del “Resistiré” de Barón Rojo.

Este trabajo lo grabaron, mezclaron y masterizaron entre los meses de junio y septiembre del 2002 en GR Studio de Montevideo, haciendo la pre-producción en el mismo estudio en febrero de dicho año. Luego la discográfica de su país Sondor se interesó por ellos y editó el trabajo en febrero del pasado 2003.

Me gusta la propuesta musical de Herrumbre, con un fuerte, poderoso, agresivo y rabioso Heavy Metal quedando muy fina la línea entre ese género y el Thrash Metal, trayéndome recuerdos en sus temas a Slayer, Judas Priest, Ángeles del Infierno… . Aunque tengo que comentar que mi apreciación subiría enteros si en las mezclas finales no hubiese quedado la música tan baja. La voz está en un primer plano, y eso es bueno porque nos enteramos de todo lo que canta (apenas hay que mirar a las letras del libreto, si acaso para ver algunas palabras que no nos son familiares y creo que en su país o en su jerga sí), pero sin embargo el rasgar potente de las guitarras y la batería (no cito el bajo porque sólo se percibe en escasísimas ocasiones) suenan en un segundo plano, es más, ni los solos de guitarra toman el merecido protagonismo cuando es su momento.

Mención aparte es la voz del bajista Pablo, corrosiva, cazallera y comparable, más o menos, a nuestro Óscar (Lujuria), que con el transcurrir de los temas se hace monótona y a veces insufrible para servidor. Quizás debería explotar más la manera de cantar en “Currujo”, haciéndolo con su voz normal y forzando sólo en el estribillo.

Entre los catorce temas que componen el disco destacaría el que abre el CD y le da título al álbum, “Perros cimarrones” (con comienzo casi calcado al “Chemical warfare” de Slayer), así como “Curuguaty”, “Sangre combativa”, “Currujo”, “Traidor” y “Tengan cuidado”. Estos dos últimos temas citados son adaptaciones de canciones de los rockeros Delirium Tremens (grupo uruguayo de los ´80 ya separado). Y no sólo se quedan las versiones en esos dos temas, los dos últimos cortes del CD son homenaje a los argentinos Hermética “Evitando el ablande” (que me recuerda a nuestros separados Muro) y a Judas Priest “Metal Gods”, que mejor que no la hubiesen incluido, porque me parece una versión muy floja.

De la composición de los temas propios se encargan los guitarristas, al igual que de las letras, que tratan de un claro corte de denuncia social y de la exaltación y hermanamiento del Heavy Metal, quedando algunas letras en este último apartado un poco vistas y corrientes.

Esperemos que en un tercer disco el sonido sea mejor y la forma de cantar de Pablo Blanco mejore porque si no me temo que van a seguir atragantándoseme un poco.

Starbreaker