OBUS “Prepárate” (1981)

¡ Comparte esta noticia !

obus_preparateObús se formó en 1980 cuando Paco (guitarra) y Juan Luis (bajo) decidieron dejar Red Box (también llamados Madrid 20) y montar algo más potente junto al batería Manolo Caño (posteriormente en Mazo). Éste se cansó del trío y se fue, entrando Fortu (voz, ex-Unión Pacific y ex-Araxes) y Fernando (batería, ex-Unión Pacific). En mayo de 1981 ganan el festival de rock “Villa de Madrid”, en junio tocan con Barón Rojo en el campo del Rayo y arrasan (con el consiguiente mosqueo con los Barones), y en diciembre de ese año llenan a reventar el Pabellón del Real Madrid para presentar su primer LP, este “Prepárate”.

Obús representaban el arquetipo del heavy metal, algo por aquella época poco usual en grupos de aquí. Aunque sus pasados fueron rockeros, con Obús endurecieron el sonido hasta llevarlo a cotas similares a lo que hacían los grupos británicos de la época. Digo británicos porque allí era donde se estaba cociendo la NWOBHM, el sonido que imperaba y punto de referencia para el rock mundial.

Con estas premisas grabaron este primer LP, bajo la producción del fallecido Tino Casal, un músico-productor-compositor bastante alejado del sonido de Obús, pero que fue capaz de dar un giro camaleónico a su habitual hacer y contribuyó de manera decisiva a generar “Prepárate”, el primer disco de heavy metal con todas las de la ley del rock español.

Pocos arreglos, solo guitarra, bajo y batería como base para la voz de Fortu, estrella indiscutible del disco. No era habitual tener una voz como esa en un grupo de por aquí, y es que desde hace muchos años es el hándicap de los grupos nacionales. No obstante, el hecho de que suene tan crudo no es sinónimo de producción pobre. De hecho este disco tiene unas bases muy curradas, con un sonido de batería nítido y a la vez poderoso y con mucho efecto, el bajo muy presente en la mezcla, y las guitarras empastadas con el bajo para que no haya huecos.

“Prepárate, va a estallar el obús…” y estalló. Tema largo que abre el disco y que era una premonición sobre lo que iba a ser la explosión del heavy metal, sobre todo en Madrid. Con “Cállate” ya empezaban a defenderse de los ataques al nuevo estilo. Temática similar la expuesta en “Dosis de heavy metal” y “Préstame amigo tu cabeza”, alabando las virtudes del estilo naciente. “Petrodólares” y “Pesadilla nuclear” son críticas sobre temas clásicos y manoseados (por entonces no tanto, claro), pesimistas pero con atisbo de salida, como en “La escalera”, justo lo que necesitaban para escapar.

“Solo lo hago en mi moto” sirvió para dos cosas, por un lado fue una especie de himno rockero, de colegueo de bar al salir del curro, como de estilo “Born to be wild” de Steppenwolf. Y por otro lado sirvió también para que la gente bien, los que se hacían cruces con la aparición de tantos pelos y cazadoras con remaches y chapas, la utilizaran como objetivo sobre el que descargar su ira argumentando la pobre letra y la falta de civismo y objetivos dentro de los parámetros habituales de la sociedad de entonces. Es decir, sinónimo de macarreo y falta de futuro. En realidad es un tema de heavy metal que con el tiempo se ha convertido en un clásico y que no va más allá de la pura diversión, pero se veían fantasmas por todos lados…

En definitiva, un disco que no tenía mucho que envidiar a lo que se hacía fuera, pero que no tuvo la suerte debida ya que no pasó el examen de Reading, a cuyas oficinas se llevó por si entraban en el cartel de aquél año, y es que los guiris son muy suyos… Eso sí, perfectamente vengados por Barón Rojo el año siguiente.

Alvar de Flack