PAT BENATAR “Precious Time” (1981)

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patbenatar_precioustimePat Benatar, más conocida en su casa como Patrizia Andrzejewski, ex-artista de cabaret, creadora de éxitos de consumo masivo como “Heartbreaker” o “Love Is A Battlefield”, ganadora de 4 Grammys consecutivos, musa de yonosecuantosartistas y sex-symbol de los primeros ‘80, acaba de cumplir los 53 (el 10 de enero concretamente). Hace poco escuché algunas canciones de su último disco “Go” (2003) y me dejaron un poco frío, así es que tiré de discoteca básica y, tras pasarle el “Pronto” a la funda, coloqué en el plato el vinilo de “Precious Time” e hice un viaje retrospectivo de 25 años.

El 21 de junio de 1981, Chrysalis publicaba este tercer disco, producido por el archiconocido Keith Olsen y el menos conocido Neil Giraldo (a la sazón guitarrista del grupo que acompañaba a Pat tras abandonar la banda de Rick Derringer, principal compositor y marido de la susodicha), con temas escritos durante la gira de presentación del anterior “Crimes Of Passion” (1980).

“Precious Time” se caracteriza, sobre todo, por contener dos de los temas más importantes en toda la carrera de la cantante, a la vez que clásicos en la historia del rock: “Promises In The Dark” y “Fire And Ice”.

“Promises In The Dark” es la primera de la cara A (en la era del CD es difícil repetir esta frase). Se trata de un tema que pasa de la suavidad de unos arpegios de guitarra sobre un piano que apenas esboza unos acordes, a otra guitarra, más agresiva, que soporta la faceta más desgarrada de la voz de Pat Benatar. Un cambio brusco en el aire y velocidad de la canción que a los melenudos de la época nos ponía la adrenalina en niveles importantes, y aún hoy sigue haciéndolo (aunque ya con menos pelo o mucho más corto).

“Fire And Ice” era la siguiente, de tempo algo más relajado pero igualmente hard-rockera. La guitarra aparecía de repente con la voz al límite, como en la anterior, para volver a bajar a la parte central del tema, mucho más suave, apta para ser radiada hasta la saciedad. El caso es que, independientemente de la importancia que le demos, ella solita se llevó un Grammy y se mantuvo en el Nº 7 de las listas americanas durante varias semanas.

El resto del disco, sin estar a la altura de estas dos, contenía otros temas también importantes. Por ejemplo, una magnífica versión del “Helter Skelter” de los Beatles, o “Just Like Me”, otra buena versión de Paul Revere & The Raiders. “Evil Genius” fue otra de las destacadas, en la que la la Benatar exhibía la faceta más dramática de su voz arropada esta vez por un cuarteto de saxos, y “Precious Time” extendía en seis minutos toda una demostración de acordes abiertos en el límite entre el pop-rock y el hard.

Todo el disco gira en torno a la voz de Pat y la guitarra de Giraldo, con aires mitad hard-rock mitad pop-rock, lo cual significaba que no era patrimonio ni de los heavies ni de los poppies, y esa “tierra de nadie”, en un momento en el que había que ‘retratarse’ en algún bando, supuso la captación de adeptos y la posterior pérdida de una parte por falta de distorsión en las guitarras de los discos siguientes…

…Pero fue bonito mientras duró. Pat Benatar era tan rockera como -salvando las distancias- lo fue Luz Casal en su momento, luego venida a menos. Eso no impidió que “Precious Time” se mantuviera en las listas americanas durante un año entero, fuera multi-platino de esos, la hiciera conseguir el tercer Grammy consecutivo como ‘mejor cantante femenina’ y vendiera más de dos millones de copias solo en USA.

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Alvar de Flack