Queensrÿche es una de esas bandas que, a pesar de tener un pasado glorioso, en un momento de su historia pierden el rumbo y se desentienden de lo que eran (se me ocurre otro ejemplo claro, ¿verdad Metallica?). Tras su bautizo discográfico en un EP (“Queensrÿche” – 1983) y su primer álbum titulado “The Warning” (1984), la banda de Seattle lanzaría tres discos que ya son parte de la gran historia de nuestra música: “Rage For Order” (1986), “Operation: Mindcrime”(1988) y “Empire” (1990), destacando especialmente los dos últimos (ambos producidos por Peter Collins). “Empire” fue el disco de mayor éxito comercial, sobre todo en EEUU. A partir de ese momento, quizás debido a dicho éxito comercial, sus siguientes discos (“Promised Land”, “Hear In The Now Frontier” y “Q2K”) dejaron de lado el Heavy Metal que les caracterizaba, derivando en un estilo más cercano al rock alternativo que estaba de moda hacia mediados de los 90 entre los norteamericanos. Pero si realmente hubo un disco que caracterizó el sonido de la banda en su máximo esplendor y alcanzó las máximas cotas, tanto compositivas como letrísticas, del trío Geoff Tate / Chris DeGarmo / Michael Wilton, sin duda ese fue “Operation: Mindcrime”.
La banda, a lo largo de su historia, no experimentó ningún cambio de formación hasta el último álbum (“Q2K”), donde Chris DeGarmo abandonó definitivamente su puesto como guitarrista y fue sustituido por Kelly Gray. Queensrÿche, desde los inicios, se componía de Geoff Tate (voz), Chris DeGarmo (guitarra), Michael Wilton (guitarra), Eddie Jackson (bajo) y Scott Rockenfield (batería). Esta banda llegó a desarrollar un Heavy Metal con tintes progresivos muy original y que, en su época, supuso un gran cambio para el desarrollo posterior de este estilo. En este disco, cabría destacar también la colaboración de Michael Kamen (afamado compositor clásico para bandas sonoras) en las orquestaciones y de Pamela Moore como vocalista femenina en “Suite Sister Mary”.
Creo que no he descubierto la pólvora si digo que Geoff Tate es uno de los mejores vocalistas que ha dado el Heavy Metal en su extensa historia. Un vocalista que marcó época y cuya influencia en posteriores vocalistas ha sido evidente (Michael Kiske, James LaBrie, Timo Kotipelto o Roy Khan por poner ejemplos variados de los cientos de cantantes que tienen algo en su voz de Tate). Aparte de vocalista, hay que destacar también su labor letrística (no hay mas que observar la obra conceptual que se desarrolla en “Operation: Mindcrime”) y, por supuesto, su labor compositiva. Uno de esos genios que surgen de cuando en cuando para cambiar el rumbo de la música.
“Operation: Mindcrime” es una crítica a toda el sistema y la sociedad norteamericana. Nikki, un heroinómano sin ideales que se siente abandonado por la sociedad, y Mary, una prostituta que es sacada de la calle por un cura (el padre William, un pervertido que acaba abusando de ella a cambio de mantenerla como monja en su parroquia), son introducidos en una red terrorista que actúa contra el gobierno de los EEUU, que tiene engañado a toda la sociedad (esto bien lo sabemos…). Esta red la dirige un tal Dr. X, cuyos secuaces asesinan a distintos personajes políticos y religiosos que controlan la “derecha” del país. Ambos acaban conociéndose y se enamoran el uno del otro. El problema llegaría cuando el Dr. X obliga a Nikki a acabar con el padre William y con Mary. La heroína que le es suministrada actúa sobre él llevándole a matar a sangre fría al párroco, cuando averigua que abusaba de ella. La sorpresa llega cuando Mary rechaza los actos de Nikki y rechaza escapar con él de la organización, pues se siente sucia y confundida, llevándole dichos sentimientos a quitarse la vida. Nikki se siente desolado y camina las calles sin más compañía que la soledad que siempre le ha acompañado. La policía le detiene y él todavía está confundido pensando en por qué no hay lugar para el amor en el mundo. Finalmente es encerrado en una habitación del hospital estatal dónde se le trata la adicción antes de ser juzgado. Sufre insomnia y sus delirios le hacen tener visiones de Mary observándole. No se atreve a mirar al espejo de la habitación, que refleja en lo que ha llegado a convertirse. Trata de encontrar la razón a su desgraciada vida, a su adicción, a sus actos… La vida no es fácil ni bella para todos. Los valores de la sociedad son vacíos y favorables para sólo unos pocos sectores de la misma. Todo el mundo es manipulado socialmente y todos acabamos siendo extraños para los demás. No hay amor ni comprensión en la sociedad, sólo miedo y odio.
“I Remember Now”, la introducción, nos sitúa en el hospital estatal donde Nikki comienza a tener flashbacks de su pasado oscuro, tras una dosis que le suministra la enfermera que se encuentra al cargo. La perfecta fusión de guitarras y orquestación compone “Anarchy-X”, el primer tema instrumental que abre el disco mostrando el discurso revolucionario del Dr.X. Enlaza de una manera espectacular con “Revolution Calling”, un medio tiempo donde Geoff Tate por fin entra en escena en un tema muy dinámico que va subiendo en intensidad (así como Tate va subiendo y subiendo) según se acerca el estribillo. En este tema se nos muestra al personaje principal de la historia, Nikki, decidido a formar parte de la organización, pues literalmente el sistema le ha sido siempre desfavorable y detesta toda la mentira en la que vive la sociedad.
Suena el teléfono. La voz del Dr.X: “Mindcrime”. La organización le pasará heroína a Nikki a cambio de que éste asesine a un objetivo. Comienza “Operation: Mindcrime”, y suena un genial y sencillo riff que nos conduce a un tema en donde la sección rítmica tiene el protagonismo. El estribillo, simplemente genial. De esos que se te meten en la cabeza para el resto del día. Un gran trabajo de voces y de producción en este tema. Un clásico.
“Speak” es un corte más rápido y con unas líneas vocales un tanto caóticas que recuerdan bastante a aquél “NM 156” del álbum “The Warning”. Un tema potente, pero que refleja una sensación de histeria que refleja el estado de falsa de aceptación de Nikki en su papel de “justiciero” de la sociedad. Gran solo de guitarra como los que se registran en todo el compacto. Muy buenos guitarristas los señores Michael Wilton y Chris DeGarmo.
Scott Rockenfield abre con la batería el tema “Spreding the Disease”. Guitarras afiladas, en un tema más agresivo y heavy que los anteriores, que desembocan en un estribillo muy melancólico que muestran a un Geoff Tate pletórico. Es la presentación del personaje de Mary y del padre William. Uno de los cortes más críticos hacia la política americana y a la Iglesia, sobre todo en el interludio, donde se oye la voz de Tate manipulada con efectos creando la impresión de alguien escupiendo con rabia las verdades polémicas que nadie quiere ver… Y pasamos a “The Mission”, un medio tiempo orquestado, que refleja los remordimientos que siente Nikki por sus actos y en donde su única esperanza es Mary. Un tema progresivo, que cambia de una parte de guitarras limpias sin percusión, a los riffs distorsionados en un medio tiempo en el que la orquestación (agradecimientos a Michael Kamen) se crece llegando al puente al estribillo, el cual nos introduce de lleno en el dolor de Nikki con esa melodía de guitarra tan solemne y melancólica a la vez. El solo tiene un feeling impresionante; de los mejores del compacto.
Pasamos a hablar del tema más complejo y trabajado del disco: “Suite Sister Mary”. El Dr.X ordena a Nikki asesinar a Mary y al párroco. El tema comienza en una ambientación muy oscura y tétrica en la cual, Nikki se haya ante la parroquia y la lluvia no para de caer. Impresionante la mezcla de la percusión, la guitarra limpia de melodía tétrica, la voz tratada con eco, los coros de iglesia, el sonido de sirenas de policía, la lluvia… Y de repente cambiamos a un medio tiempo en el que cantan Tate y Pamela Moore que hace el papel de Mary, además de unos coros que crean un ambiente de desesperación y tragedia (recientemente en la canción The Phantom Opera Ghost de Iced Earth he oído algo muy muy similar…). Diez minutos de un tema más progresivo que la línea general del álbum y en el que se refleja perfectamente la lucha de caracteres entre Nikki, que intenta sacar a Mary del infierno en el que se encuentra y mata al padre William y ella misma, que mantiene una lucha interior tras ver todo su pasado roto y su vida sin rumbo.
“The Needle Lies” nos devuelve a los temas rápidos. Un tema que me parece haber oído calcado en otras bandas actuales. Buena estrofa y buen estribillo. Un tema simplemente correcto a la hora de la composición, pero que engancha a la hora de la escucha. Nikki lucha contra su adicción para salir de ella, pero a Mary se le acerca su final… “Electric Requiem” es un tema corto de poco más de un minuto que parece sacado de una película en la que se produce un shock al encontrar alguien a un ser querido muerto (efectivamente este es el caso…Mary se ha suicidado). Sirve de introducción a “Breaking the Silence”, un tema buenísimo en cuanto a riffs de guitarra y líneas vocales se refiere. Un tema que suena a Heavy Metal típico de los años 80 que da gusto. El dolor en Nikki es insoportable y se lanza a la calle bajo la lluvia sin dirección y es arrestado por la policía. Aun así, sus reflexiones sólo se centran en Mary…
Cuando hablo del tema “I Don’t Believe In Love”, hablo de uno de los dos grandes clásicos del Heavy Metal que dejó este disco. Un medio tiempo enorme, con un riff que pone los pelos de punta y en el que las líneas de guitarra y bajo se entrelazan con buen gusto hasta llegar a uno de los más increíbles estribillos que ha dado nuestra música. Geoff Tate hace todo un papelón. ¡Que sentimiento dios mío! Impecable. ¿El medio tiempo más triste mejor conseguido de nuestra música? Sería muy difícil de decir, pero seguro que está entre los mejores. Tanto esta canción como las dos siguientes piezas cortas (la instrumental “Waiting for 22” y “My Empty Room”) reflejan tanto el dolor por la pérdida de Mary, como momentos de reflexión sobre el pasado de Nikki. Esto nos lleva a la reflexión final…
No hay mejor forma de acabar un disco que acabar, en mi opinión, con el mejor tema de la banda en toda su historia: “Eyes of a Stranger”. De nuevo la progresividad de los temas (no hablo de una progresividad a lo Dream Theater) se presenta en su mejor formato. En verdad, el trabajo en las composiciones de guitarra de esta gente no tiene definición. Al comienzo solo oímos la orquestación entrando tranquilamente en escena, para pasar a un buen riff que al acabar nos transporta al dolor y a la reflexión de Nikki (ya explicada al comienzo de la crítica) en la estrofa. Según va creciendo el dolor de Nikki, la canción sube en intensidad y nos muestra otro estribillo antológico. Remarco de nuevo a uno de los mejores equipos compositivos: Geoff Tate, Chris DeGarmo y Michael Wilton. Las líneas vocales y la composición de la guitarra en buenas manos. Unos genios olvidados…
Lo que llegaron a ser esta banda, llegando a vender millones de discos con este disco y el Empire (3 millones de discos nada menos), y lo que podrían haber sido si hubieran seguido en ese camino… Una de las más grandes bandas que ha pasado por la historia del Heavy Metal ahora parece que nunca hubiera existido. Escuché que iban a volver a su sonido clásico con el siguiente lanzamiento. Así lo espero.
Moonchild
