Lo primero que sorprende al escuchar la grabación es que la media de edad de esta gente no supere los 18 años y se hayan atrevido con una música de gran amplitud de miras e influencias, sin ningún prejuicio. Se trata de un sexteto de Figueres (Gerona) formado en el 2000 formado por Alex Almarza (guitarra), Joan Benejam Vidal (Batería) y Jordi Estarriol (batería) que fueron completando con la incorporación de Esther Tùries (guitarra), Alfons Gumbau (Voz y violonchelo) y Eric García (teclas).
La música del grupo es de difícil catalogación, pero podría decirse que es una especie de rock progresivo con pasajes de distinta ambientación en el mismo tema, cambios de ritmo y muchas influencias clásicas, folk y celtas. De estilo algo inmaduro todavía pero muy valiente, en el que ha habido una progresión en cuanto a sinfonismo en sus composiciones, observable en los temas de su última época (“Sangui”, “Dona d´hivern”) de corte progresivo, incluso con algunos elementos de heavy épico actual (Coros a lo Blind Guardian de “Sangui”), y en los que se nota que se van alejando algo del estilo inicial, algo más folk.
Si dijera que me recuerdan a Sangtrait por lo de la chica en la guitarra, por cantar en catalán y por el timbre de voz de Alfons sería demasiado obvio, pero es que “El bosc de les fades” me recuerda al grupo de Papa Juls, lo cual no deja de ser un halago. (Eso sí, Alfons, intenta mejorar esa voz que es lo que más flojea). Entre las colaboraciones para la grabación a destacar el cuarteto de cuerda (dos violines, viola y cello) de la intro “Obertura ignota” y la más folk “Polca d’hours” con una flauta travesera y un acordeón diatónico.
Buena presentación y buen sonido del segundo trabajo de un grupo sin complejos.
Suerte.
Alvar de Flack
