
Nada en este grupo es habitual. No estamos hablando de una banda al uso, puesto que a día de hoy ni siquiera los miembros viven en un mismo país, ni hacen conciertos habitualmente. Simplemente son un grupo de amigos que comenzaron juntos, pero que las circunstancias de la vida les han hecho caminar en distintas direcciones, manteniéndose unidos por su pasión por la música. Tras más de diez años de vicisitudes y experimentos musicales compaginados con sus actividades al margen de la música, han decidido hacer un compendio de ese largo viaje en estas dos maquetas que os presentamos hoy.
Aunque el grupo debe ser considerado totalmente italiano, su alma máter, Darío Lastella (guitarra, programación, percusiones y voz) reside ahora en España, concretamente en Barcelona, mientras que sus compañeros siguen viviendo en Italia: Paolo de Santis (voz) en Milán, Claudio Lapenna (piano, teclados, voz) en Taranto y Franco Bussoli (bajo) sigue viviendo en su Petacciato natal. Ellos, junto a algunos amigos que han colaborado en las grabaciones, se las han ingeniado para dar vida a este material que tenemos entre las manos, convirtiéndose básicamente en un grupo de estudio.
Influidos de manera definitiva por Pink Floyd, los temas se mueven por suaves melodías y susurrantes voces que buscan emular el intimismo de las composiciones más oníricas del grupo de Waters y Gilmour, aunque la mayoría de las veces se quedan en el camino.
“In the Cave” se grabó entre abril y agosto de 2004, aún con Darío Lastella viviendo en Italia. La maqueta tiene 10 temas, alguno de ellos bastante experimental, la mayoría son muy suaves, en los que apenas destaca ningún elemento, siempre bajo la influencia (obsesión, diría yo) de Pink Floyd, mostrada de forma fehaciente en “An angel has opened wide the door to Hell” y “Summer breeze”, que comienza suave y va ganando algo de intensidad. Algunos cortes muestran una cara más rockera, con riffs más agresivos y un concepto más duro en su propuesta musical, pero que ciertamente desentonan con la tónica general del disco, mostrando que rockear duro no es lo suyo, como demuestran la mediocre “Classmates” o la algo más inspirada “19 red roses”. El mejor tema de esta maqueta es “You know”, una dulce tonada en la que destaca la participación de Monica de Serio, cuya femenina voz hace dueto con Paolo de Santis y resulta muy atrayente, junto con el inspirado solo de guitarra final de Darío Lastella.
La homónima “If” es la reedición de anteriores composiciones publicadas anteriormente en un doble álbum que incluía además versiones de Pink Floyd y Queen, eliminadas para esta entrega. La maqueta es más agradecida para escuchar que “In the Cave”, tiene mayor calidad y deja mejor sabor de boca. La incuestionable influencia de Pink Floyd sigue estando presente, pero los temas son menos experimentales y las líneas melódicas se muestran más comprensibles. “I wish” es un buen ejemplo, un tema acústico, lento y susurrante que resulta realmente relajante. “Sweet friend” sigue la misma línea, subiendo en intensidad al más puro estilo Pink Floyd, mismo formato empleado en “Loser”, en el que destaca la buena aportación del piano de Claudio Lapenna. Ambas maquetas coinciden en lo más destacable, tanto a favor como en contra. La entrada de temas más duros sigue descolocando, aunque en esta segunda parte sólo están representados por “Blisters”, totalmente prescindible. Y a favor claramente tenemos “Midsummer Raving”, un delicioso tema en el que se combinan con acierto una guitarra acústica, un piano y un dueto formado por Paolo de Santis y otra chica, en este caso Elena Ricci, posiblemente lo mejor de todo lo escuchado.
Es una forma diferente de entender la música. Un proyecto privado en el que sus componentes se muestran tal como son y como han asumido la sombra de Pink Floyd para, a partir de ahí, dar rienda suelta a su creatividad. Curioso, al menos.
Santi Fernández «Shan Tee»
