DORO + MESSIAH´S KISS – Sábado 23 de noviembre de 2002, Sala Arena (Madrid)

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MESSIAH´S KISS

Casi la totalidad de los componentes del grupo afincado en Alemanía proceden de una extinta banda llamada Repression (a excepción del vocalista y del nuevo fichaje en el bajo para la gira), que tras estar luchando alrededor de quince años y unos cuantos discos decidieron en el 2001 cambiar de nombre, fichar por una compañía con más nivel (SPV) para que se les apoyara más allá de sus fronteras y contar con los servicios a las voces del americano Mike Tirelli (ex-Jack Starr, nombre propio de la banda del antiguo guitarrista de Virgin Steele), componente de Holy Mother. 

Su primera actuación la realizaron en el concierto de bienvenida del festival de Wacken de este pasado verano. Ahora en la gira Europea que realiza DORO, son los encargados de preceder a la rubia germana y su banda.

Cuando pasaban unos pocos minutos de las 20 horas comienza a sonar la introducción “The Rising”, al igual que en su único disco hasta la fecha. Los músicos tomaban posiciones, siendo el último en aparecer el cuadrado Mike Tirelli. “Prayer For The Dying”, como el título de su disco, es el primer tema en oírse en directo, encargándose de los coros el bajista Wayne Banks (ex-Sabbat) y que ha sustituido para la gira a Andy Roschak. “Reign Of Fire” era el siguiente, con un buen detalle por parte del guitarrista del mostacho Georg Kraft (con bastante parecido al maestro Tony Iommi) arrodillándose al borde del escenario ante un minusválido que no era otro que el histórico “Carromatos” de Granada. El bajista apenas se podía mover, ya que la batería con doble bombo (con el logo del grupo en cada tambor) del zurdo (puntualización de Bubba) Eddy Ostra dejaba poco espacio entre el instrumento y el filo del escenario, aunque Wayne hacía lo que podía y no paraba de moverse, además de poner unas caras de loco para partirse de risa.

El vocalista americano se dirige al público, que cada vez era más numeroso y que apoyaban al grupo in crescendo con el transcurrir de la descarga, con una parrafada, presentando “Dream Evil”, que al igual que los demás temas suena a Heavy Metal contundente de los ´80 (Judas Priest, Saxon, Accept…), despojándose el bajista de su camiseta, siguiendo con los coros y con su espectáculo particular.

Tras un tema de comienzo tranquilo, del cual no tomé buena nota del título, con sonido de bajo y de los platos de la batería, seguido por las guitarras…, continúan con “Night Comes Down” (no son muy buenos en poner títulos originales a los temas), momento que aprovecha Mike Tirelli para presentar al bajista, batería, guitarra bigotudo y al otro seis cuerdas, Alex Hitz. La cañera y rápida “Light In Black” es seguida por “Final Warning”, con grito final del vocalista (al estilo Rob Halford), como hace en la mayoría de “coplas”.

Para concluir sus 40 minutos de actuación acababan con “Blood, Sweat & Tears” con esas dobles guitarras metálicas, el loco del cuatro cuerdas arrodillado ante el voceras, cediendo este el micro al público para que cantara el estribillo, poniéndose de pie el batería para animar y uniendo el tema a “Thunderball”, pasándole Wayne Banks su instrumento a Mike Tirelli para sacar fotos del público, retomando al final con “Blood, sweat & tears” de nuevo y dando por concluida su actuación con gran aceptación de los allí congregados.

Texto y foto: Starbreaker

No os podéis ni imaginar el sentimiento de rabia, frustración e impotencia que sentí en el pasado festival de Lorca cuando me pasé prácticamente la totalidad de la actuación de Doro aguardando en la cola a que llegara mi turno, todo por una pandilla de incompetentes que ni cumplieron con los horarios ni supieron agilizar en modo alguno la entrada al recinto (claro, que una vez y no más, la próxima ocasión voy pértiga en mano, y en caso de barullo…)

Desde ese mismo instante perjuré por lo más bajo que a la primera venida en solitario de la pequeña alemana por estas tierras acudiría donde y cuando fuese, y así hice. Y en honor a la verdad he de decir que, si bien me hubiera gustado verla con otra formación y en otro tiempo (son demasiadas escuchas de la teutona para verla a estas alturas por primera vez), la cosa no desmereció en absoluto.

Tras los discursitos de rigor de Rafa Basa de “somos los mejores” y bla bla bla (podían grabarlos, quedaría todavía más true, a lo Orson Welles en la Guerra de los Mundos) y de obsequiar al personal con un puñado de CDs promocionales y otro montón de posters (¿para qué los utilizarían?, je je), el road crew de Doro se disponía a adecuar el habitáculo (porque al escenario de Arena no se le puede dar otro nombre) para la salida de ésta y sus secuaces, ya con el telón de fondo de su reciente “Fight”.

Suena la intro, los músicos toman posiciones y en un visto y no visto tenemos a la rubia (la última en salir, ¡cómo no!) totalmente “en cueros”, es decir, en plan “leather rebel” (muñequeras y tachuelas en ristre) descargando el apoteósico y añejo “Earthshaker Rock” de su ya lejano “Hellbound”. Esto empieza bien. Buen sonido (dentro de lo que cabe) y la sala ya a rebosar, aunque sin agobios. Y tras un “buenas noches Madrid” al que responde calurosamente el respetable arremeten con el nuevo “Always Live To Win”, donde se ve disfrutar a la banda de verdad (¡esos chavales!), y lo cierto es que en directo gana muchos enteros (se nota que es un tema para el vivo). Y de lo nuevo a lo viejo y tiro porque me toca, aunque en esta ocasión “True As Steel” suena algún tono por debajo de como lo hacía en el álbum homónimo, y la verdad es que me deja como una Coca-Cola del Burguer King, a medio gas.

Pero el climax no decae, y ahí está “I Rule The Ruins” ensamblada directamente con “Burning The Witches” para corroborarlo, durante el cual la pequeña frontwoman incita al público una y otra vez a recitar el estribillo (un poco más y hay que decirla que pare…). Y no falta una revisión del destemporizado “Hellraiser” del primer trabajo en solitario de la Dorothy, “Force Majeure”, bien secundado en los coros por bajista, guitarra y batería, que con la emoción se le escapa una baqueta. Gajes del oficio. Doro nos avisa a continuación de que va a sonar una pieza en la que se atreve con la lengua de Cervantes, que si bien no domina en absoluto (como reconoció) sirve como muestra de afecto y cariño especiales hacia el público español. Obviamente se trata de “Salvaje”, otro de los temas pertenecientes a su último trabajo de estudio, “Fight”, que suena potente y gana bastantes enteros con respecto al estudio (y es que, todo sea dicho, la simpleza de la que adolece “Fight” se ve recompensada gratamente en directo).

Y como diría Boris Izaguirre llega uno de los momentazos de la velada; teclas en primer plano y suena el ‘eterno’ “Für Immer”, que a pesar de sonar algo hueco en la percusión (¿y esa caja?) obtiene la respuesta esperada. Durante el solo Doro se marcha y queda patente que la guitarra no tiene el protagonismo que debería (supongo que os imaginaréis quién lo tenía). Ni que decir tiene que a la altura de “hay una promesa… en el sonido” la emoción es más que palpable (el lagrimón casi asoma). Y en las mismas tesituras y directamente enlazado cae “Fall For Me Again”, otro baladón (este de “Angels Never Die”) y el respetable ya rendido a los pies de la alemana (no seáis guarros), con un “mucho Doro mucho Doro” de estruendo. Épico.

Y tras el paréntesis baladístico retoman la caña con el cover de Billy Idol registrado en el anterior “Calling The Wild”, de nombre “White Wedding” y que me recuerda horrores a mis queridos Sisters Of Mercy (en vivo algo más dura). “When East Meets West” vuelve a pecar de falto de guitarras (¡esa mesa!), y seguidamente Doro presenta al ex Waysted / Britny Fox a las baquetas (como bien apunta Starbreaker), el cual saluda a base de solo, entretenido, sin florituras y con pegada (guiño a “I Love It Loud” de Kiss incluido). El resto de la patrulla también recibe presentación: Nick Douglas al bajo, Joe Taylor a la guitarra y Oliver Palotai a la otra guitarra y teclados.

Pasadas las presentaciones una sorpresita: “Egypt (The Chains Are On)”, recogida en aquel tributo a “la Voz del Metal: Ronnie James Dio”, y que a lo mejor se deberían haber ahorrado en favor de algún otro clásico, aunque todo va en gustos (y un tema de este calibre nunca está de más, ¿no?). “Burn It Up” “Fight”caen sin más dilación, ambos dos de los singles más reconocibles de sus últimos trabajos (“Calling The Wild” y “Fight”, respectivamente), los cuales suplen sus carencias compositivas (que las tienen) con una fuerza considerable en vivo, y otro de los momentazos de la noche no se hace esperar más; una Doro más maternal que nunca nos acoge entre sus pequeños pero fuertes brazos y nos arropa con un “All We Are” que ya tardaba en caer. Delirio del personal y de uno de los guitarras, que acaba restregando el mástil de su guitarra contra el bafle. Pues sí, ya iba siendo hora de escuchar esto en vivo…

Tras una breve pausa (la parafernalia de entrar y salir no se puede prorrogar mucho, que los bakalaeros de la sala Arena aguardan en la puerta ávidos de chunda-chunda) regresan a las tablas. “¿Somos una familia de Heavy Metal?” (en boca de Doro no suena tan chungo como en la del Basa), y caen “Hellbound” y “Metal Tango” para deleite de veteranos y jovenzuelos. La rubia germana nos pone las banderillas con un “os quiero” en castellano que derrite, y ya, con las luces encendidas, suena “Legends Never Die”, tema escrito por Gene Simmons y que ya incluyera Wendy O’ Williams en su primer trabajo.

Y así, sin más, nos despachan hasta la próxima ocasión. Buen concierto, de duración aceptable (hora y media, aproximadamente –sin contar los teloneros-) y una Doro que no acusó en demasía la fiebre que padecía esta noche. Al final Meet & Greet tarde, mal y nunca (Spain is different), aunque nosotros ya pensábamos en otros menesteres (menúo pedal). Doro… für immer.

Texto y foto: Bubba