RATA BLANCA – Viernes 7 de febrero de 2003, sala Caracol (Madrid)

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Tras su acertada vuelta en el año 2000 (después del tour sudamericano del grupo de Walter Giardino, Temple -aunque ya se fraguó ahí la reunión, por contar entre otros con Barilari-) y con la grandísima acogida del disco de retorno, “El camino del fuego” (2002), era necesaria una nueva visita por nuestro territorio (la vez anterior fue con motivo del regreso, en Mayo del 2001, aparte del tour en 1993 junto a Medina Azahara). Así que durante el mes de febrero se embarcaron en una amplia gira por España, siendo la primera fecha en Madrid (se barajó tocar dos días seguidos en la capital, pero por problemas aéreos al final se tuvo que cancelar la fecha del día 6, aunque finalmente volvieron tras unos cuantos días a repetir en el mismo recinto). Pasemos a contar lo que sucedió aquella primera noche de los argentinos en nuestro país.

La sala estaba hasta los topes, y no importó que no hubiese grupo que abriera la velada. Los Rata se bastaron para caldear el ambiente desde el primer instante. Faltando pocos minutos para las 22:15 h. salía a escena el locutor Mariano “hago cualquier cosa por dinero” García para la presentación. Intro por parte de Walter y comienzan todos con “Sólo para amarte”, de aquel primer trabajo con título homónimo de 1988 (grabada la voz por Saúl Blanch y de aquella formación de quinteto los que continúan en el grupo son Giardino y Guillermo Sánchez “El Negro” al bajo). Se escuchaba muy bajo a Barilari en el comienzo (culpa del encargado de sonido) y ya desde el principio el público haciéndose cargo de los coros (con amplia legión de seguidores sudamericanos). Continuaban sin parar con una nueva, “Señora furia”, con el pequeño (en estatura) cantante, pero grandioso en voz, subido en la tarima de la batería y golpeando al final de la composición una pandereta. Al fondo dos telones con el unicornio de su última obra era el único decorado.

“¡Buenas noches, Madrid, de corazón muchas gracias!”, eran las primeras palabras dirigidas a la concurrencia. Tras éstas, comienzo de teclas y comentario de Adrián:” a ver si recuerdan esta…”, perteneciente a su aclamado segundo disco “Magos, espadas y rosas” (1990) (ya con Barilari y Hugo Bistolfi a las teclas), “Días duros”. Y claro que la gente la recordaba, la mayoría cantando al unísono y especialmente el gran número de sudamericanos que allí acudieron. Giardino, con su guitarra Fender Stratocaster blanca, juntándose al bajista, y el cantante invitándonos a que siguiéramos el tema con palmas, desapareciendo durante la parte instrumental y apareciendo luego tras el batería Fernando Scarcella (con auriculares) alzando los brazos y uno de sus puños. El guitarrista (con la camisa abierta a lo “pecho lobo”) llevándose su instrumento a la boca haciendo ademán de tocar con los dientes. Agudo excelente del cantante (eso es nivel y no como otros, que más que dar agudos lo que hacen es atentar contra los pabellones auditivos) y, de nuevo, haciéndose acompañar al final con la pandereta.

Agradecimiento por la enorme acogida que ha tenido el disco y diciendo que van a tener que volver más veces (y nosotros que lo veamos, que en ocasiones se echan en falta más conciertos de Hard Rock de gran calidad), para seguir con el primer single del nuevo álbum, “Volviendo a casa”, con coros del espigado seis cuerdas. Gran ovación al término del tema. Y es que a pesar de haber salido el disco hace unos meses, ya era bien conocido por el público, y así lo demostraban siguiendo todas las composiciones nuevas, al igual que las antiguas.

A continuación Adrián nos comenta que van a hacer un recorrido histórico con un tema realizado sobre el 90… “Los ojos del dragón”, composición veloz de aquel “Guerrero del Arco Iris” (1991), con la ausencia de Adrián durante la parte instrumental ya avanzada la canción y levantando al final el pie de micro (como también lo hizo en la anterior).

Nos pregunta que cómo estamos, si nos sentíamos bien (pues en la gloria bendita, oiga, y más con el disfrute de Hard Rock realizado con mucha clase y bebiendo mucho de Blackmore y compañía) y que iban a tocar dos horas (fue algo más) para que saliéramos satisfechos hasta su vuelta. Con inicio de la batería y la guitarra (que me recuerda a AC/DC) comienza otra del presente, “Abeja reina”, acompañada por palmas de los allí congregados, de nuevo el vocalista con el instrumento que se suele utilizar por estos lares en Navidad (pero sin el pellejo), la gente botando y contagiándose del buen ritmo. Juego de voces entre cantante y público y entre voz y guitarra (a lo Deep Purple).

“Se quedan un ratito con el Sr. Hugo Bistolfi”, y durante unos minutos el teclista (con pañuelo negro en la cabeza a lo pirata y un cierto parecido físico a Molina, portero del Deportivo) realiza su solo. Tras la demostración de los teclados continuaron con la balada “Cuando la luz oscurece”, que nada más sonar los primeros acordes recibe aplausos. La gente desde el principio estaba totalmente entregada a la banda y los músicos durante todo el recital no paraban de sonreír, mostrando así que se sentían muy a gusto por el recibimiento. Así, al acabar la canción no paran los gritos de “¡Rata Blanca… Rata Blanca…!”. Seguían dando un repaso al disco del unicornio, comienzo de platillos, teclado a lo Jon Lord y guitarra para la cañera “Caballo salvaje”, jugueteo del vocalista con Hugo y Fernando. Genial interpretación.

Tras el agradecimiento por el apoyo de la prensa en España, tocaba el turno de la demostración de Walter Giardino (fundador y líder) a la guitarra. Comenzando con el “Preludio obsesivo” (uno de los dos instrumentales de su primer álbum), acompañado por Hugo y Fernando (que me dejó durante todo el concierto impresionado por su pegada y buen hacer a los tambores), con utilización de wha-wha y yéndose hacia los bafles durante una parte (se sale tocando este hombre). Cuando se queda totalmente solo sigue con su demostración, con utilización de la palanca y escalas por doquier (al final se hizo un poquillo pesado tanto ir y venir por el mástil). Sale de nuevo la banda, Barilari (con nuevos pantalones y camiseta) pide más aplausos para el Sr. Walter Giardino y presenta a los demás: a las teclas el maestro Hugo Bistolfi (en Rata desde 1989-1993 y en la nueva andadura desde el 2000, en Alianza desde 1994 y habiendo sacado un disco en solitario en el 2002), al bajo Guillermo Sánchez (siempre en la banda, a parte de proyectos), a la batería Fernando Scarcella (ex-Logos, ex-W.G.Temple y en la banda desde el 2000) y Hugo presenta a Adrián Barilari (en Rata desde 1989 hasta 1993 y en la nueva etapa desde la vuelta en el 2000 hasta…; en Alianza, junto a Hugo Bistolfi, desde 1994 publicando tres trabajos, sin mencionar colaboraciones).

“¿Estáis cansados?”, y la peña ruge negativamente. Era momento para el presente con el primer tema que abre el último trabajo, “El amo del camino”, continuado por el pasado, “Chico callejero”, de su primera obra, y antes del comienzo Adrián decía que el piso se iba a mover y que quería vernos botar. La gente enloqueció. Pandereta acompañando en el solo de guitarra y al final con Barilari con el pie de micro por la nuca y Giardino levantando la guitarra y tocándola con los dientes. Bestial.

Nos decía el vocalista que se podía combatir el frío en Madrid con un poco de buen Rock and Roll (cierto es, maestro, y también con una buena dama, jajaja, y ya si añadimos un buen vino… ¡en el paraíso!), a lo que la gente respondía vociferando el nombre de los argentinos. Anunciaba: “Seguimos con las viejas”, “La canción del guerrero”, no, el cantante no se equivocaba, aunque el tema haya aparecido en “El camino del fuego”, estaba compuesto por Walter desde los primeros años de la banda.

“¿Están vivos?, ¿seguimos?” (enorme frontman este pequeño cantante), a “¿En nombre de Dios?” (como en la anterior y en la siguiente, desaparición del vocalista durante el solo de guitarra), le sigue (después de recordarnos algunas ciudades de España por las que iban a pasar y darle las gracias a la empresa que apoyaba la gira, feo quedó eso, puesto que ya había publicidad en la entrada (aquí la hemos “mutilado” para no hacer publicidad) y en la pared de enfrente de la barra principal) le siguió “Sinfonía fantástica”, con la sala entregada con los coros. Regreso al disco de 1991 con el tema título, la ecologista “Guerreo del Arco Iris” (en honor al barco Rainbow Warrior de Greenpeace).

Después de estar cerca de dos horas deleitándonos paraban y se metían entre bastidores. Gritos para que volvieran a salir y así lo hacen, chocando manos de las primeras filas. El seis cuerdas se marca unos riffs recordándonos al inmenso Hendrix previos a “Lluvia púrpura”. Coros de Walter en el recordatorio a Deep Purple, con ese solo 100% Ritchie Blackmore, pequeño guiño a “Hush” y Barilari de nuevo de “panderetero” (también en la siguiente). Venían a presentarnos su nuevo disco, pero no lo hicieron como la mayoría de grupos, tocando unos cuantos novedosos temas y tirando de clásicos, ¡¡¡¡¡¡estos señores lo tocaron íntegro!!!!!!.

Ritmos de Blues de Walter, animando con palmas la base rítmica, y el cantante sentado en la tarima de la batería comienza desde ahí a cantar “Before You Accuse Me” (compuesta en 1957 por Bo Diddley y versioneada entre otros por “mano lenta” Eric Clapton. Gracias por el recordatorio Mr. Trabuco), con juego de teclas y guitarra. Gratísima sorpresa y hace que se me venga a la cabeza la frase: No sólo de Heavy vive el hombre.

Cuando inician la preciosa balada “Mujer amante” la gente es una sola voz cantándola, haciendo que en la cara de Bistolfi aparezca una amplia sonrisa. El rollo entre público y grupo era increíble y el cantante aplaude ante eso. Unida suena otra del segundo disco, no puede faltar el tema supremo “La leyenda del hada y el mago”. Allí nadie estaba cansado y se cantaba con locura. Acababan la canción y su enorme concierto con una “orgía sónica”, con Giardino restregando su hacha por los bafles. La banda al completo saludaba y nos agradecía el apoyo desde pie de escenario alrededor de las 00:35 h.

¡¡¡Enormes Rata!!!

Texto y foto: Starbreaker